robotica.es robotica.es
Empresas

Kraken compra Covelya para escalar robótica submarina

Kraken Robotics cierra la compra de Covelya Group y combina sensores, software y sistemas submarinos para defensa, energía y ciencia oceánica.

·
5 min de lectura
Kraken compra Covelya para escalar robótica submarina

Kraken Robotics ha cerrado la compra de Covelya Group y se coloca en una posición mucho más amplia dentro de la tecnología submarina: no solo sensores o sonares, sino una cartera que combina navegación, imagen, software, comunicaciones, potencia y sistemas no tripulados para operar bajo el agua.

La operación, anunciada por Kraken el 2 de julio de 2026, asciende a aproximadamente 615 millones de dólares canadienses, sujeta a ajustes de cierre. Es una adquisición corporativa, pero con consecuencias técnicas claras: Kraken absorbe un grupo que agrupa marcas con décadas de experiencia en operaciones marítimas, defensa naval, inspección submarina y autonomía.

Una compra para integrar piezas submarinas

Kraken ya era conocida por productos como su sonar SAS KATFISH, soluciones de imagen 3D y sistemas de baterías y potencia para vehículos submarinos. Lo relevante de Covelya es que añade capas complementarias que suelen decidir si una misión submarina funciona en campo o se queda en una demostración: posicionamiento acústico, sensores ópticos, software hidrográfico, detección de intrusos, integración naval y soporte para operaciones remotas.

Según la nota oficial de Kraken, Covelya reúne a Sonardyne, EIVA, Forcys, Voyis y Chelsea Technologies. Sonardyne aporta soluciones de navegación, posicionamiento y comunicaciones submarinas; EIVA, software y equipos para operaciones remotas y autónomas; Forcys, integración de tecnología submarina para marinas y organizaciones militares; Voyis, sistemas ópticos y escáneres láser submarinos; y Chelsea Technologies, sensores para shipping, ciencia marina, calidad de agua y defensa.

Ese mapa explica por qué Kraken habla de “subsea intelligence” y no solo de robótica. En el mar, el robot rara vez es una pieza aislada. Un AUV, un USV o una carga útil remolcada necesita saber dónde está, comunicarse con limitaciones severas, registrar datos útiles, procesarlos con suficiente fiabilidad y volver a integrarse en una operación de defensa, energía offshore o ciencia oceánica. La adquisición intenta empaquetar más de esa cadena dentro de una sola compañía.

Pedidos, guía y escala industrial

La compra también cambia el tamaño financiero de Kraken. La compañía ha actualizado su guía de 2026 para incluir a Covelya desde la fecha de cierre: los ingresos consolidados esperados pasan a una horquilla de 290 a 320 millones de dólares canadienses, frente a los 165 a 175 millones de la guía anterior. El EBITDA ajustado previsto sube de 40-50 millones a 65-75 millones.

Kraken añade otro dato útil para medir tracción: desde sus resultados del primer trimestre, Kraken y Covelya han conseguido nuevos pedidos de producto por aproximadamente 13 millones y 17 millones de dólares canadienses, respectivamente. Con eso, los pedidos anunciados en 2026 se sitúan en torno a 110 millones para Kraken y 182 millones para Covelya Group. Son cifras de empresa cotizada y no equivalen automáticamente a despliegues robóticos nuevos, pero sí indican cartera comercial en un segmento donde los ciclos de compra suelen ser largos y muy técnicos.

La estructura de la transacción también importa. El precio incluye unos 480 millones de dólares canadienses en efectivo y alrededor de 135 millones en acciones de Kraken emitidas al vendedor de Covelya. Además, Kraken ha creado una nueva estructura organizativa: Kraken Group para gobierno corporativo y financiero, y Kraken Robotics como negocio operativo separado. Bernard Mills, hasta ahora ejecutivo de defensa en Kraken, pasa a ser presidente de la compañía.

Defensa, energía y ciencia con más dependencia de autonomía

El contexto favorece este tipo de consolidación. La vigilancia marítima, la protección de infraestructuras submarinas, la inspección de parques eólicos offshore, la monitorización de cables y la guerra de minas están empujando a gobiernos y operadores energéticos hacia sistemas más autónomos. No se trata solo de enviar un dron submarino: hay que coordinar sensores, navegación, datos y recuperación en entornos donde el GPS no sirve y la comunicación es cara, lenta o intermitente.

The Robot Report sitúa la operación en unos 432 millones de dólares estadounidenses, equivalentes a los 615 millones canadienses, y subraya que la compra amplía tanto la oferta de producto como el mercado direccionable de Kraken. Esa lectura encaja con la página corporativa de Covelya, que define a sus empresas como proveedoras de soluciones para operaciones marítimas, oceanografía, defensa, inspección y autonomía.

El riesgo es el habitual en compras grandes: integrar equipos, productos y culturas sin frenar la ejecución comercial. Kraken promete sinergias de costes de unos 10 millones de dólares canadienses en 24 meses, pero la parte realmente interesante para el sector será ver si consigue vender soluciones integradas, no solo una suma de catálogos. En robótica submarina, el valor está en cerrar huecos entre hardware, software y operación.

Por qué importa para la robótica submarina

La noticia no presenta un robot nuevo, pero sí cambia el tablero de proveedores. Kraken gana alcance en una categoría donde la demanda crece por razones poco espectaculares y muy concretas: más infraestructura crítica bajo el agua, más necesidad de inspección sin tripulación, más presión en defensa naval y más datos para operar en océanos difíciles.

Para los clientes, una cartera más integrada puede reducir fricción si realmente combina sonar, posicionamiento, imagen, navegación, software y servicios bajo contratos coherentes. Para competidores, eleva el listón: la robótica marítima ya no se vende solo como plataforma autónoma, sino como capacidad completa de inteligencia submarina.

La cautela está en separar escala de integración real. Comprar Covelya no convierte automáticamente a Kraken en un proveedor único para cualquier misión submarina. Pero sí le da más piezas críticas para intentarlo, y eso basta para que la adquisición sea una de las operaciones más relevantes del año en tecnología robótica marítima.

Fuentes

Más artículos