Tennibot ha presentado Partner V2, una nueva versión de su máquina lanzapelotas con IA enfocada a entrenamiento de tenis y pádel. La gracia aquí no está solo en disparar bolas con ritmo fijo, sino en acercarse un poco más a la lógica de un sparring: variar trayectorias, spin, altura y secuencias para construir ejercicios menos mecánicos.
El salto de esta segunda versión parece ir por dos sitios. El primero es físico: Tennibot habla de un equipo 13,6% más ligero y 14,4% más compacto, con un 37% más de rango vertical. El segundo es software: el sistema añade drills configurados con IA, seguimiento 3D, inferencia local y control desde la app móvil, además de integración con Apple Watch según la cobertura de The Robot Report.
En especificaciones, Partner V2 se mueve en una franja bastante seria para un producto de consumo avanzado. Puede lanzar bolas entre 10 y 70 mph, admite hasta 140 pelotas de tenis, trabaja con cámaras 4K, sensores ultrasónicos, IMU y encoders de alta resolución, y promete entre 4 y 5 horas de batería. Todo eso, sobre el papel, encaja con un uso intensivo en clubes, entrenadores y jugadores competitivos, no solo con el aficionado casual que quiere un juguete caro para el fin de semana.
Lo interesante editorialmente es que Tennibot no está vendiendo solo una máquina, sino una experiencia automatizada más completa. La propia marca insiste en el bundle con Rover, su robot recogepelotas, para encadenar práctica y recogida sin cortes. Es decir, menos “cañón de bolas con ruedas” y más sistema robótico pensado para que una persona pueda entrenar sola con menos fricción.
Eso no convierte a Partner V2 en una revolución de la robótica generalista, claro. Pero sí muestra algo útil: la robótica de consumo está encontrando nichos donde la automatización sí resuelve una tarea repetitiva, medible y con disposición clara a pagar. En ese terreno, deporte y entrenamiento tienen más sentido económico que muchas promesas vagas del hogar inteligente.
Si Tennibot consigue que la IA aporte personalización real y no solo marketing con esteroides, Partner V2 puede ser uno de esos productos discretos que, sin hacer mucho ruido, terminan definiendo una categoría rentable de robótica de consumo especializada.