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Industria y Logística

Kassow empuja los cobots de 7 ejes sobre AMR

Kassow Robots defiende la combinación de brazos colaborativos de siete ejes y AMR para llevar manipulación móvil a almacenes ya operativos.

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Kassow empuja los cobots de 7 ejes sobre AMR

Kassow Robots vuelve a poner sobre la mesa una idea que gana peso en almacenes y fábricas: montar brazos colaborativos compactos sobre robots móviles autónomos para que la manipulación deje de estar anclada a una estación fija.

La propuesta no es vender otro AMR que solo transporta cargas ni otro cobot instalado en una mesa. El punto interesante está en la combinación: un robot móvil que puede desplazarse por la instalación y un brazo de 7 ejes capaz de alcanzar zonas difíciles, trabajar cerca de la base y resolver tareas de picking, carga, descarga o reposición sin multiplicar estaciones robotizadas.

El brazo deja de estar atado a una célula

La lectura llega a partir de una pieza técnica publicada por Automated Warehouse y firmada desde Kassow, que sitúa el foco en una limitación práctica de muchas automatizaciones logísticas: el brazo colabora bien, pero solo donde se instala. Cuando cada operación exige una célula fija, el coste y la integración crecen rápido.

Montar un cobot sobre un AMR cambia esa ecuación. El mismo sistema puede moverse entre estaciones, acercarse a carros, manipular materiales en puntos distintos y reducir traslados manuales. Automated Warehouse cita tareas como carga y descarga de materiales, movimiento de carros entre estaciones y manipulación móvil en zonas donde una solución fija obligaría a rediseñar demasiado el flujo.

El matiz de los 7 ejes es importante. Un brazo de seis ejes puede quedarse limitado cuando tiene que trabajar cerca de su propia base, rodear obstáculos o entrar en huecos estrechos. Kassow defiende que un eje adicional da más margen de postura y permite aprovechar mejor el espacio alrededor del robot móvil, justo donde los almacenes suelen tener pasillos, estanterías, carros y zonas de paso que no se pueden redibujar desde cero.

KR Series y Edge Edition explican el encaje

La página oficial de KR Series ayuda a dimensionar la familia. Kassow ofrece cinco modelos, desde el KR810, con 850 mm de alcance y 10 kg de carga útil, hasta el KR1805, con 1.800 mm de alcance y 5 kg de carga. Entre medias aparecen configuraciones como el KR1018, con 18 kg de carga útil y 1.000 mm de alcance.

Para una base móvil, esas cifras no bastan por sí solas. También importan el volumen de instalación, el peso, la alimentación y la integración software. Kassow declara interfaces ROS / ROS2 o Profinet, lo que apunta a integradores que necesitan conectar el brazo con navegación, periféricos, visión, pinzas y sistemas de control de planta.

La pieza más directamente orientada a movilidad es Edge Edition. Kassow la describe como una versión con el controlador integrado en la base del cobot, diseñada para aplicaciones móviles con AGV y AMR. Esa arquitectura elimina el armario de control externo, uno de los problemas más incómodos cuando se intenta poner un brazo colaborativo sobre una plataforma móvil: no basta con atornillarlo; hay que llevar energía, control y seguridad sin convertir la solución en un carrito lleno de cajas.

Automated Warehouse añade otro punto operativo: si el brazo puede funcionar directamente con la energía del AMR y mantener una base compacta, la solución ocupa menos espacio y se vuelve más fácil de encajar en una instalación existente. En logística, ese detalle pesa mucho. Un sistema demasiado voluminoso puede ser técnicamente interesante y aun así fracasar porque bloquea pasillos, ascensores, estaciones de picking o zonas de seguridad.

Manipulación móvil, no humanoide de escaparate

El contexto favorece esta ruta. Muchas empresas no necesitan que el primer robot móvil manipulador tenga forma humana. Necesitan que mueva material entre puntos, alcance contenedores, cargue o descargue carros, alimente estaciones y reduzca caminatas repetitivas. Ahí un AMR con un brazo compacto puede ser más defendible que un humanoide generalista: menos espectacular, pero más fácil de justificar alrededor de tareas concretas.

La propia pieza de Automated Warehouse sitúa la adopción de cobots en almacenes como una tendencia creciente y cita un aumento de uso de diez veces entre 2018 y 2025. Esa cifra debe leerse como contexto de mercado, no como prueba de que cada caso de AMR+cobot vaya a tener retorno. La adopción real dependerá de densidad de tareas, variedad de objetos, gestión de excepciones, seguridad, integración con el WMS o MES y mantenimiento de la flota.

También hay límites claros. Un brazo sobre un AMR no convierte automáticamente cualquier almacén en autónomo. El sistema seguirá necesitando evaluación de riesgos, definición de prioridades de tráfico, pinzas adecuadas, percepción fiable y una lógica de trabajo que no estorbe a las personas. Además, la manipulación de objetos variables sigue siendo más difícil que el transporte punto a punto.

La señal editorial, aun así, es relevante: la robótica logística se está moviendo desde el AMR que solo transporta hacia plataformas que también pueden tocar, cargar, descargar y reabastecer. Kassow no está presentando un robot completo cerrado, sino una pieza que puede hacer más viable esa transición para integradores. Si la combinación de brazo de 7 ejes, controlador integrado y base móvil reduce la fricción de despliegue, la manipulación móvil puede avanzar sin esperar a que los humanoides resuelvan todos sus problemas.

Fuentes

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