Kassow Robots llega a Automate 2026 con una ampliación clara de su familia de cobots: los KR 1240 y KR 1824, dos brazos colaborativos de siete ejes que suben el listón de carga y alcance sin abandonar el formato compacto de la marca danesa.
Dos modelos para cargas más serias
La novedad no está en que Kassow añada otro cobot a su catálogo, sino en el tramo de aplicaciones al que quiere entrar. En su página oficial de los nuevos modelos, la compañía sitúa al KR 1240 como una opción para manipulación pesada: 40 kg de carga útil, 1.200 mm de alcance, 80 kg de peso propio y una base estándar de 194 x 194 mm. Es una configuración pensada para alimentar máquinas, mover piezas metálicas, hacer pick-and-place de componentes grandes o cubrir puestos donde un cobot convencional se queda corto.
El KR 1824 apunta al otro extremo del problema: menos carga, pero mucho más radio de trabajo. Kassow declara 24 kg de payload, 1.800 mm de alcance y 76 kg de peso, con la misma arquitectura de siete grados de libertad. La empresa lo presenta para paletizado, packaging, logística y automatización de final de línea, donde el robot necesita cubrir varias posiciones sin ocupar el espacio de una célula industrial tradicional.
La lectura industrial es sencilla: los cobots ya no compiten solo por ser fáciles de programar o seguros junto a personas. También intentan ocupar tareas que hasta hace poco quedaban en manos de brazos industriales cerrados en vallas, sobre todo cuando la pieza pesa más, el puesto cambia con frecuencia o el integrador necesita encajar el robot en una línea existente.
Siete ejes y controlador integrado
Kassow mantiene en los nuevos modelos su rasgo diferencial: el séptimo eje integrado en el brazo. Frente a un cobot de seis ejes, esa articulación adicional permite cambiar la postura del codo sin mover la herramienta final, una ventaja útil en espacios con obstáculos, máquinas profundas o alimentadores colocados en ángulos incómodos. No convierte automáticamente cualquier aplicación en colaborativa, pero sí da más margen al integrador para llegar a posiciones difíciles sin añadir un séptimo eje lineal externo.
La otra pieza relevante es la compatibilidad con versiones Edge Edition. Según Kassow, esta variante elimina el controlador externo al integrarlo en la base del robot y permite alimentación directa entre 42 y 58 VDC, un rango pensado para montajes sobre AGV, AMR o carros móviles. La propia compañía resume el enfoque como una solución más compacta para robótica móvil, sin armario de control separado y con funcionamiento automático una vez programada la aplicación.
Ese detalle importa porque buena parte de la automatización flexible se está moviendo hacia células reconfigurables: un robot montado en una plataforma móvil que atiende varias máquinas, hace cambios entre turnos o se acerca a distintas estaciones. En ese escenario, cada caja de control, cableado adicional o metro cuadrado ocupado penaliza la adopción.
Qué enseñará en Chicago
Automate 2026 se celebrará en Chicago del 22 al 25 de junio, y Kassow aparece en el calendario de la compañía como expositor junto a Bosch Rexroth, propietaria mayoritaria de la empresa. La página de A3 también lista una noticia del 9 de junio sobre la presencia de Kassow en el evento, centrada en enseñar capacidades ampliadas de sus cobots.
El contexto es importante: Kassow ya había anunciado los KR 1240 y KR 1824 en abril como una extensión hacia aplicaciones de mayor payload, pero Automate es la ocasión para ponerlos delante de integradores estadounidenses y clientes industriales. La compañía destaca mejoras de rendimiento frente a generaciones anteriores: 1,5 veces más par en las articulaciones, velocidad de muñeca más de 20% superior y 40% más rigidez mecánica. Son cifras relevantes porque una carga mayor no sirve de mucho si el brazo pierde precisión, vibra demasiado o penaliza el ciclo.
La promesa comercial, por tanto, no es sustituir a todos los robots industriales de alta carga. El hueco está en aplicaciones intermedias: manipulación pesada pero cambiante, final de línea con referencias variadas, logística interna o maquinaria que no justifica una célula rígida a medida. Si los nuevos modelos conservan la facilidad de despliegue de un cobot y soportan cargas más exigentes, Kassow puede acercarse a tareas que hasta ahora obligaban a elegir entre flexibilidad y músculo.
El límite sigue siendo la aplicación real
Como siempre en robótica colaborativa, el dato de payload no basta para decidir. Una célula con 40 kg de carga útil puede dejar de ser colaborativa en la práctica si la herramienta, la pieza, la velocidad o el entorno obligan a vallar el puesto tras la evaluación de riesgos. Kassow también recuerda que la seguridad depende de sensores, detección de sobrecarga y análisis de riesgo antes de operar junto a personas.
La pregunta para Automate 2026 será menos si el KR 1240 o el KR 1824 son brazos técnicamente capaces y más en qué tipo de celdas se integran mejor. Si se limitan a demos de feria, serán una ampliación interesante del catálogo. Si aparecen con aplicaciones de cliente en machine tending, paletizado compacto o robots móviles que atienden varias estaciones, el salto de carga puede tener más recorrido que un simple cambio de ficha técnica.