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Waymo sube pasajeros al Ojai, su robotaxi sin volante

Waymo abre las primeras pruebas con pasajeros del Ojai, un robotaxi eléctrico diseñado para operar sin volante, pedales ni conductor.

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Waymo sube pasajeros al Ojai, su robotaxi sin volante

Waymo ha empezado a abrir el Ojai a sus primeros pasajeros externos. El movimiento convierte al nuevo robotaxi eléctrico en algo más que una plataforma de pruebas: ya entra en la fase en la que usuarios seleccionados pueden compararlo con los Jaguar I-PACE que sostienen hoy buena parte del servicio Waymo One.

La compañía no habla todavía de despliegue general. El acceso será limitado, gratuito y orientado a recoger feedback en San Francisco, Phoenix y Los Ángeles. Pero la señal industrial es clara: Waymo quiere pasar de adaptar coches de producción a operar un vehículo pensado desde el inicio para transporte autónomo bajo demanda.

Un robotaxi pensado para pasajeros, no para conductores

El Ojai no es simplemente otro coche con sensores en el techo. Waymo lo presenta como una plataforma diseñada alrededor del pasajero y de la operación de flota. El habitáculo elimina volante y pedales, usa puertas de apertura amplia, incorpora un suelo plano y baja la altura de acceso para facilitar la entrada y salida. En el interior hay tres pantallas LED para controlar elementos de la experiencia, desde ruta hasta climatización y sonido.

Ese enfoque importa porque el robotaxi comercial no se juega solo en el algoritmo de conducción. La comodidad, la limpieza, el mantenimiento, el acceso para personas con movilidad reducida y la rapidez de rotación entre viajes pesan en el coste real de operar una flota. Waymo subraya detalles de accesibilidad como braille integrado, compatibilidad con lectores de pantalla y un asa integrada en el asiento para apoyar la entrada y salida del vehículo.

La base industrial procede de Zeekr, aunque Waymo evita presentar el Ojai como un turismo convencional transformado después. TechCrunch lo describe como un vehículo tipo monovolumen, fabricado en China y modificado para bajar costes y resistir el uso intensivo de una red de robotaxis. Esa lectura es relevante: Alphabet no necesita solo demostrar que puede conducir sin humano, sino que puede hacerlo con una unidad económica defendible frente a Uber, Lyft, Tesla, Zoox o fabricantes chinos que también miran al transporte autónomo.

Sexta generación del Waymo Driver

El Ojai será el primer vehículo de Waymo en estrenar la sexta generación del Waymo Driver. La empresa explicó en 2024 que esta generación combina 13 cámaras, 4 lidar, 6 radares y receptores de audio externos, con un diseño orientado a reducir coste sin perder redundancia. También afirma que el sistema amplía el rango de operación en condiciones meteorológicas más duras, incluida la conducción en ciudades con más nieve.

En la práctica, esta sexta generación tiene dos objetivos. El primero es técnico: mantener visión alrededor del vehículo con sensores complementarios y margen suficiente ante lluvia, niebla, calor o frío. El segundo es de escalado: reducir el coste por unidad y acelerar la validación de nuevas plataformas. Waymo sostiene que el aprendizaje acumulado de su flota permite entrenar y validar cada generación con menos kilómetros reales que antes.

La compañía acompaña el lanzamiento con una cifra que ya marca la escala del actor: más de 20 millones de viajes totalmente autónomos servidos en más de 11 ciudades. Además, su planta de integración en Mesa, Arizona, se prepara para llegar a una capacidad de decenas de miles de vehículos al año cuando funcione a pleno rendimiento. Esa infraestructura no garantiza rentabilidad, pero sí cambia la conversación: el cuello de botella deja de ser solo la demo tecnológica y pasa a ser fabricación, validación, permisos urbanos y operación diaria.

La prueba clave es operar sin degradar el servicio

Waymo empezará con usuarios seleccionados y viajes gratuitos, no con una apertura masiva. La compañía prevé ampliar el acceso durante los próximos meses y llevar el Ojai a nuevas ciudades como Denver, Las Vegas y San Diego antes de abrirlo de forma más amplia durante el año. Ese calendario encaja con una estrategia prudente: introducir vehículo, interfaz y sensores nuevos sin romper la experiencia que ya conocen sus usuarios.

El matiz es importante. Waymo llega a este lanzamiento con ventaja operativa clara, pero no sin fricciones. TechCrunch informó en mayo de una pausa temporal de los trayectos por autopista en varias ciudades mientras la empresa ajustaba el comportamiento de sus robotaxis en zonas de obras. Es una buena advertencia contra el triunfalismo: incluso el operador más avanzado sigue encontrando casos difíciles cuando sale de calles urbanas conocidas y entra en infraestructuras rápidas, señalización cambiante o obras improvisadas.

El Ojai, por tanto, no debe leerse solo como un vehículo nuevo. Es una prueba de si Waymo puede convertir su liderazgo técnico en una plataforma más barata, accesible y fabricable, sin perder la fiabilidad que exige un servicio de transporte. Si la sexta generación reduce coste y mantiene seguridad, Waymo tendrá más margen para crecer ciudad a ciudad. Si la operación se complica, el diseño sin conductor visible también hará más evidente cada fallo para el pasajero.

Fuentes

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