SoftBank Robotics ha llevado a Estados Unidos dos robots de cocina automática, STEAMA y FLAMA, con una lectura muy concreta: la robótica de servicio ya no se limita a transportar platos entre mesas, sino que empieza a entrar en la preparación de comida dentro del local.
La compañía presentó ambos sistemas en el National Restaurant Association Show 2026 de Chicago, celebrado del 16 al 19 de mayo, con demostraciones en los espacios de Bear Robotics y Hestia. No es un lanzamiento doméstico ni un robot de encimera para consumidores: SoftBank apunta a restaurantes, comedores corporativos, food courts y operadores de comida preparada que necesitan estandarizar recetas con menos dependencia de mano de obra especializada.
Dos máquinas para dos problemas distintos
STEAMA es el sistema más acotado. Según la propia nota de SoftBank Robotics, utiliza vapor de alta presión y alta temperatura para preparar platos congelados de noodles en unos 90 segundos. La idea no es sustituir toda una cocina, sino convertir un tipo de preparación repetible, como ramen, udon, pasta o platos similares, en una operación de un solo toque con textura y temperatura más cercanas a una preparación recién terminada.
La página japonesa del producto añade un dato útil para entender su grado de madurez: STEAMA ya aparece vinculado a una lista de tiendas 7-Eleven en Japón, lo que sugiere que SoftBank no está enseñando solo una demo de feria. También detalla que el equipo mide 390 x 496 x 790 mm y requiere alimentación de 200 V / 30 A, una pista de que está pensado para instalaciones comerciales compactas, no para una cocina doméstica.
FLAMA juega en otro registro. Es un robot de cocina para platos salteados que automatiza la carga de ingredientes y condimentos, la cocción, el mezclado, el emplatado y parte de la limpieza posterior. SoftBank lo conecta con SyncKitchen, un software de gestión de recetas que permite sincronizar instrucciones y reproducir platos de forma consistente en varios puntos de venta.
En la práctica, esa diferencia importa. STEAMA encaja mejor en conveniencia, cafeterías, hoteles o formatos donde un plato caliente puede salir de un módulo casi cerrado. FLAMA se acerca más a una célula de cocina profesional: ocupa más espacio, necesita integración operativa y persigue que un local mantenga calidad parecida aunque cambien los turnos o falten cocineros cualificados.
La cocina como operación robotizable
SoftBank presenta el movimiento como parte de su estrategia de FOOD DX, un término amplio, pero el problema de fondo es bastante tangible. En restauración, los robots de sala han avanzado porque el transporte de bandejas es relativamente fácil de acotar. La cocina es más difícil: hay calor, ingredientes variables, limpieza, seguridad alimentaria, ritmos de servicio y recetas que no siempre toleran desviaciones pequeñas.
Por eso el enfoque de STEAMA y FLAMA no intenta cubrir todo el menú. Ambos sistemas reducen el dominio: noodles congelados en un caso; wok, salteados y flujos de receta programados en el otro. Es una vía menos vistosa que prometer un cocinero humanoide, pero probablemente más realista. Si el robot controla el entorno, los ingredientes y la secuencia, puede ofrecer repetibilidad sin resolver todavía la cocina generalista.
La entrada en Estados Unidos también tiene una lectura comercial. SoftBank Robotics ya tiene presencia en robots de limpieza, reparto y servicio, y su colaboración con Bear Robotics en Chicago sitúa estos equipos junto a un ecosistema de robots que el sector hostelero sí reconoce. Para un operador, la pregunta no será solo si una máquina cocina bien, sino si se integra con pedidos, turnos, mantenimiento, formación y flujos de sala.
Lo que todavía falta por demostrar
El anuncio no incluye precios, clientes estadounidenses confirmados ni calendario de despliegue comercial en cadena. Tampoco permite saber cuántas unidades se instalarán tras la feria ni qué recetas estarán disponibles fuera del mercado japonés. Esa es la parte que conviene mirar con cautela: una demostración en Chicago valida interés y presencia comercial, pero no equivale a adopción masiva.
La señal, aun así, es relevante. Mientras muchas empresas persiguen robots humanoides para tareas generales, SoftBank está atacando una categoría estrecha, con máquinas especializadas y fuentes de datos operativos. En cocina profesional, esa especialización puede ser una ventaja: menos flexibilidad, sí, pero también menos incertidumbre técnica y un retorno más fácil de medir si el robot reduce tiempos, errores y dependencia de personal escaso.
Para robotica.es, el punto importante no es que STEAMA o FLAMA vayan a transformar la hostelería por sí solos. Es que SoftBank está probando una frontera distinta para la robótica de servicio: no llevar el plato al cliente, sino preparar una parte del plato con un proceso lo bastante cerrado como para ser automatizable.