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Agibot presenta A3, G2 Air y D2 Max: la robótica china empieza a enseñar cartera, no solo demos

La nueva tanda de robots y modelos de Agibot combina humanoides, manipuladores móviles, cuadrúpedos y una pila de IA física orientada a despliegue.

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Agibot presenta A3, G2 Air y D2 Max: la robótica china empieza a enseñar cartera, no solo demos

Agibot ha aprovechado su conferencia de socios de 2026 para presentar una nueva generación de robots y modelos de IA física. La lista incluye el humanoide A3, el manipulador móvil G2 Air, la mano robótica OmniHand 3 Ultra-T, el cuadrúpedo D2 Max y una pila de modelos orientados a locomoción, manipulación e interacción.

La noticia merece atención porque no es un único robot aislado. Agibot está intentando enseñar cartera: cuerpos robóticos distintos, modelos de control, herramientas de simulación, sistemas de datos y una narrativa muy clara de despliegue. Eso no garantiza éxito, pero sí señala una ambición distinta a la demo viral de turno.

Según la compañía, su arquitectura gira alrededor de la idea de integrar movimiento, manipulación e interacción humana en un sistema común. Es una forma elegante de decir que el problema ya no es solo fabricar hardware, sino conectar cuerpo, percepción, datos y aprendizaje de forma que el robot mejore cuando trabaja.

A3 para interacción, G2 Air para tareas y D2 Max para campo

El A3 apunta a entornos interactivos como entretenimiento, eventos o atención comercial, con construcción ligera, autonomía extendida y coordinación entre varios robots. Es un caso de uso donde la apariencia humanoide pesa mucho, pero también donde la seguridad, la duración de batería y la repetibilidad importan más de lo que parece.

El G2 Air es quizá más interesante desde el punto de vista industrial: un manipulador móvil compacto para logística, retail y hospitality, pensado para ejecutar tareas y recoger datos reales. Esa combinación de trabajo y captura de datos es clave, porque muchas empresas de IA física necesitan despliegues para alimentar sus propios modelos.

El D2 Max, por su parte, lleva la propuesta a inspección, seguridad y respuesta ante emergencias. No es una categoría nueva, pero sí una pieza lógica si Agibot quiere cubrir desde interacción humana hasta operación en terreno complejo.

La parte importante está en la pila de IA

Junto al hardware, Agibot anunció ocho modelos de IA para locomoción, manipulación e interacción, además de MEgo, un sistema de recogida de datos que busca reducir la dependencia de hardware robótico físico durante el entrenamiento. También habló de sistemas operativos, herramientas de desarrollo y simulación.

Ahí está la parte más estratégica. Los fabricantes que solo enseñan un robot quedan expuestos a que otro lo copie o lo abarate. Los que consiguen crear una pila completa —cuerpos, datos, simulación, control y despliegue— tienen más opciones de convertir la robótica en plataforma.

La cautela es necesaria: anunciar muchos productos no equivale a desplegarlos bien. Pero Agibot está moviéndose en una dirección que conviene tomar en serio. La robótica china ya no compite solo en precio o velocidad de fabricación; empieza a competir en integración de sistema.

Si A3, G2 Air y D2 Max pasan de presentación a operaciones medibles, la conversación cambiará. La pregunta dejará de ser si Agibot puede fabricar robots a escala y pasará a ser si puede convertirlos en infraestructura productiva real.

Fuentes

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