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Apellix automatiza la limpieza de fachadas con AirTrace

Apellix demuestra en Pepperdine cómo AirTrace guía su dron de limpieza por una ruta programada, aunque el piloto mantiene el control de la operación.

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Apellix automatiza la limpieza de fachadas con AirTrace

Apellix ha probado en un edificio de la Universidad Pepperdine, en Malibu, una capa de autonomía que permite a su dron de limpieza recorrer una zona programada y aplicar agua sobre la fachada. La demostración confirma una automatización parcial de la trayectoria, no una operación desatendida: el piloto sigue siendo responsable del vuelo.

Una ruta de limpieza dibujada en la pantalla

La prueba se celebró el 25 de julio de 2026 ante gestores de instalaciones, contratistas y profesores de Pepperdine. El equipo utilizó un Power Wash Drone conectado mediante una manguera a la alimentación de agua en tierra. Esta configuración evita cargar un depósito pesado en la aeronave y permite mantener un suministro continuo mientras el dron trabaja a distintas alturas.

La principal novedad visible fue AirTrace, una función integrada en la plataforma Apellix Intelligence. Según la demostración publicada por la propia compañía, el operador delimita en la pantalla del mando una zona de trabajo y el sistema genera los puntos de paso. Después, el dron recorre esa ruta, mantiene la posición frente a la superficie y activa la pulverización en los puntos previstos.

En Pepperdine, la aeronave siguió el patrón programado con poca intervención manual y conservó una distancia estable respecto al edificio. Apellix presentó la función junto a AirShift, dentro de su conjunto de ayudas de autonomía. La empresa no ha publicado una ficha técnica separada que permita atribuir a AirShift capacidades concretas, por lo que lo comprobable en la demostración es el trazado y seguimiento de la ruta mediante AirTrace.

El sistema se apoya además en funciones semiautónomas que la compañía ya ofrecía, como detección de obstáculos, prevención de colisiones, mantenimiento automático de distancia y aterrizaje de emergencia. Es una evolución práctica: automatiza la parte repetitiva de cubrir una superficie sin retirar al piloto del bucle de seguridad.

Menos trabajo en altura, con límites operativos claros

El problema que Apellix intenta resolver no es solo de productividad. La limpieza de fachadas suele exigir andamios, plataformas elevadoras o personal suspendido. Un dron con una lanza de pulverización permite que el equipo permanezca en el suelo y reserva el vuelo para la zona de riesgo. En la prueba se utilizó únicamente agua; en un servicio comercial, el circuito puede incorporar productos compatibles con el material y el tipo de suciedad.

La compañía asegura que sus drones de lavado pueden cubrir hasta 5.000 pies cuadrados por hora, unos 465 metros cuadrados, y volar hasta 32 minutos por batería. Son cifras máximas de fabricante, no resultados medidos de manera independiente en Pepperdine. El rendimiento real dependerá de la geometría del edificio, el viento, la presión necesaria, los cambios de batería, la preparación del área y las restricciones de vuelo.

Apellix afirma tener operadores activos en 21 países y cinco continentes. Su plataforma se fabrica en Jacksonville, Florida, y dispone de una variante compatible con los requisitos de adquisición de la Ley de Autorización de Defensa Nacional de Estados Unidos. Esa implantación da contexto a la actualización: AirTrace no se presentó sobre un prototipo de laboratorio, sino sobre un equipo que ya se usa para lavado, pintura, recubrimientos e inspección.

La manguera también marca los límites del enfoque. Aunque resuelve el suministro de agua y amplía el tiempo útil de trabajo, introduce una carga y un elemento físico que el dron debe gestionar cerca de la fachada. La operación continúa necesitando planificación, delimitación de la zona, supervisión, cambios de batería y un piloto con la habilitación exigida en cada país.

Automatización asistida, no limpieza sin supervisión

La lectura más relevante de la prueba es el cambio de reparto de tareas. El piloto deja de corregir cada pequeño desplazamiento para concentrarse en configurar la zona, vigilar el entorno e interrumpir la misión si aparece un riesgo. El propio responsable técnico de Apellix describió el software como un copiloto que reduce la carga cognitiva, una definición más precisa que hablar de autonomía completa.

Pepperdine ofreció un entorno real, con una fachada física, manguera, agua y público, pero fue una demostración controlada. No aporta todavía datos comparables sobre tiempo total de trabajo, consumo, calidad uniforme, frecuencia de intervenciones o comportamiento con viento sostenido. Esas métricas serán necesarias para evaluar si la ruta automática mejora de forma consistente el coste frente a plataformas elevadoras o equipos de acceso mediante cuerdas.

Aun con esa cautela, AirTrace convierte una capacidad fácil de explicar en una tarea física verificable: seleccionar una superficie, generar un recorrido y ejecutarlo manteniendo la pulverización. Para la robótica de mantenimiento, el avance no está en eliminar al operario, sino en alejarlo de la altura y automatizar el patrón repetitivo sin renunciar a la supervisión humana.

Fuentes

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