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Jaia Robotics suministrará drones acuáticos a los Marines

Jaia Robotics recibe un contrato de 6,1 millones de dólares para entregar drones JaiaBot-HYDRO y acelerar el reconocimiento de playas y zonas litorales.

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Jaia Robotics suministrará drones acuáticos a los Marines

Jaia Robotics ha recibido un contrato firme de 6,1 millones de dólares para suministrar sistemas JaiaBot-HYDRO al Cuerpo de Marines de Estados Unidos. Los pequeños drones acuáticos recogerán datos de playas, rompientes y otros entornos litorales antes de una operación anfibia, una tarea que todavía puede exigir que equipos humanos entren en el agua.

Reconocer una playa sin enviar personas a la rompiente

El contrato anunciado por Jaia Robotics cubre los vehículos, la formación y el soporte, además del desarrollo y la comercialización de una variante de batimetría acústica junto al Cuerpo de Ingenieros del Ejército estadounidense. La empresa no ha detallado públicamente cuántas unidades entregará ni el calendario completo del programa.

El objetivo inmediato es proporcionar al Cuerpo de Marines una capacidad operativa inicial para caracterizar zonas de desembarco. Antes de decidir si una playa permite el paso de personal y vehículos, una unidad necesita conocer la profundidad, las corrientes, la altura y el periodo de las olas, la pendiente y el tipo de fondo. Obtener esa información manualmente consume tiempo y expone a los equipos a oleaje, obstáculos y posibles amenazas.

JaiaBot-HYDRO tiene forma de torpedo delgado, pesa alrededor de 3 kilogramos y mide 96 centímetros. Según la ficha oficial del producto, puede navegar en superficie a más de 3,5 metros por segundo, sumergirse hasta 60 metros y recorrer unos 11 kilómetros. Una sola persona puede desplegar varios vehículos desde una playa, un muelle o una embarcación y controlarlos como un grupo coordinado.

Durante la misión, los drones recorren rutas programadas y realizan inmersiones para medir profundidad, temperatura, corrientes y relieve submarino. Los datos seleccionados llegan en tiempo real; el conjunto completo se descarga a alta velocidad cuando el vehículo vuelve a estar dentro del alcance wifi. El software se apoya en Goby3 y MOOS-IvP, dos componentes abiertos utilizados en robótica marina, lo que permite adaptar sensores y comportamientos sin depender de una pila completamente cerrada.

De horas de trabajo manual a un mapa compartido

La escala es parte central de la propuesta. Jaia no vende únicamente un vehículo autónomo, sino «pods» de varias unidades que cubren una misma zona en paralelo. En una comparación técnica preparada por la compañía, ocho JaiaBots completarían en 30 a 60 minutos un reconocimiento que, por métodos manuales, puede ocupar más de ocho horas y movilizar a 24 Marines o buceadores. Es una estimación del fabricante, no el resultado de una evaluación independiente publicada, pero explica el interés operativo del sistema.

La automatización también cambia la naturaleza del resultado. Las observaciones tradicionales combinan instrumentos con apreciaciones de los buceadores y se transcriben para elaborar el informe. Los robots generan registros digitales georreferenciados que pueden alimentar un mapa común mientras la misión sigue en curso. En una costa donde mareas y oleaje cambian rápidamente, reducir el intervalo entre medición y decisión puede importar tanto como reducir el número de personas en el agua.

El tamaño tiene ventajas logísticas y límites. Un JaiaBot cabe en un equipo transportable por una persona, resulta más sencillo de lanzar que un vehículo submarino convencional y puede asumirse más riesgo con él. A cambio, su autonomía, sensores y capacidad de carga son menores que los de plataformas grandes. El sistema no sustituye por sí solo todo el reconocimiento anfibio: aporta una capa de datos ambientales que debe combinarse con inteligencia sobre obstáculos, amenazas y estado de la costa.

Un contrato para desplegar y seguir desarrollando

La adjudicación supone un paso más que una demostración tecnológica, porque incluye suministro, formación y soporte para crear una capacidad inicial. Sin embargo, no equivale todavía a una adopción general por todo el Cuerpo de Marines. Faltan datos públicos sobre número de sistemas, unidades destinatarias, hitos de aceptación y rendimiento en distintas condiciones de mar.

También queda por comprobar cuánto aporta la futura variante de batimetría acústica frente a la configuración actual. La colaboración con el Cuerpo de Ingenieros apunta a mejorar la lectura del fondo sin perder la portabilidad del vehículo. Si esa integración funciona, el mismo hardware podría servir tanto para preparar movimientos anfibios como para evaluar cruces de ríos, puertos o zonas costeras dañadas.

El contrato encaja en una tendencia más amplia: sustituir una plataforma submarina cara y escasa por grupos de robots pequeños que aceptan cierta pérdida individual y ganan cobertura conjunta. En este caso, la novedad concreta no es que JaiaBot pueda medir una playa —la empresa ya lo demostraba—, sino que los Marines han destinado 6,1 millones de dólares a convertir esa capacidad en equipo, entrenamiento y soporte operativo.

Fuentes

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