J&T Express cerró junio con más de 1.900 vehículos de reparto sin conductor desplegados en su red china, un 87% más que al terminar 2025. La cifra sitúa estas máquinas más allá del piloto aislado: forman ya una capa apreciable de una operación que movió 17.500 millones de paquetes en seis meses, aunque la compañía todavía no publica cuánto trabajo realizan ni cuánta supervisión necesitan.
Una flota que casi se duplica en seis meses
El dato procede de los resultados semestrales de J&T Express, presentados el 20 de agosto. La empresa tenía más de 1.900 vehículos no tripulados en servicio al cierre del primer semestre, frente a algo más de un millar al final de 2025. Ese crecimiento del 87% se concentra en China, donde J&T opera mediante una red de socios y puntos de distribución.
Los vehículos son pequeños contenedores eléctricos con ruedas, cámaras y sensores sobre el techo. Están pensados para transportar lotes de paquetes entre centros, puntos de reparto y zonas residenciales, no para entregar cada envío directamente en la mano del destinatario. Una persona sigue cargando y descargando la caja; la automatización sustituye principalmente el trayecto repetitivo de última milla.
J&T relaciona la expansión con dos cambios. Por un lado, asegura que los precios de los modelos disponibles han bajado respecto a 2025. Por otro, más administraciones locales chinas han abierto vías y áreas urbanas a este tipo de vehículo. La empresa también afirma que ofrece apoyo a sus socios para adoptarlos en ciudades prioritarias, pero no desglosa cuántas unidades son propias, alquiladas o financiadas por esos operadores.
La escala logística ayuda a entender por qué incluso una automatización parcial puede tener impacto. J&T procesó 17.500 millones de paquetes entre enero y junio, un 25,1% más interanual, y superó por primera vez los 100 millones diarios de media durante el segundo trimestre. Solo en China movió 11.615 millones de envíos. Frente a ese volumen, 1.900 vehículos siguen siendo una pieza pequeña, aunque suficiente para medir mantenimiento, incidencias y productividad en muchas rutas reales.
Automatización desde el centro hasta la última milla
El despliegue no se limita a la calle. Al terminar junio, J&T operaba 260 centros de clasificación, unos 19.800 puntos de servicio y 435 líneas automatizadas de clasificación en sus mercados. Son 22 líneas más que seis meses antes: once se añadieron en el Sudeste Asiático, ocho en China y tres en otros mercados, según el desglose recogido por Robotics & Automation News.
La combinación importa más que cualquiera de las cifras por separado. Automatizar la clasificación reduce manipulación dentro del centro, mientras que los vehículos intentan eliminar viajes repetitivos entre ese nodo y los puntos donde los repartidores recogen o distribuyen paquetes. Si ambas capas comparten previsiones de carga y planificación de rutas, la red puede ajustar mejor capacidad, horarios y personal.
El crecimiento tampoco es uniforme. El Sudeste Asiático ya reúne 75 líneas automatizadas en 127 centros, después de añadir once durante el semestre. J&T ha creado allí un equipo que diseña paquetes de automatización para puntos de última milla según el espacio y el volumen de cada instalación. En otros mercados —entre ellos México, Brasil, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Egipto— cuenta con 14 líneas automatizadas y 52 centros.
Esa expansión acompaña a un negocio que crece con rapidez fuera de China. El volumen del Sudeste Asiático aumentó un 71,2% interanual y el de los demás mercados, un 119,9%. La automatización no aparece, por tanto, solo como reducción de costes: es una forma de ampliar capacidad sin hacer crecer al mismo ritmo cada tarea manual.
Lo que todavía no dicen las 1.900 unidades
Una flota numerosa no equivale por sí sola a reparto completamente autónomo. J&T no detalla en sus resultados el fabricante de los vehículos, su autonomía por carga, kilómetros recorridos, paquetes transportados por jornada ni tasa de intervención remota. Tampoco informa de accidentes, disponibilidad mecánica o ahorro por envío. Sin esos indicadores resulta imposible comparar la flota con furgonetas, triciclos eléctricos o repartidores convencionales en rutas equivalentes.
También falta saber cuántos vehículos están activos cada día. La palabra «desplegados» puede incluir unidades distribuidas entre socios con niveles de utilización distintos. Y aunque estos equipos circulen sin conductor, siguen dependiendo de personas para preparar la carga, resolver excepciones, vigilar la operación y completar la entrega final.
La señal relevante es otra: J&T ha pasado de probar vehículos a casi duplicar una flota de cuatro cifras en medio año, dentro de una red comercial de enorme volumen. El próximo dato decisivo no será alcanzar 2.000 o 3.000 unidades, sino demostrar qué porcentaje de trayectos absorben, a qué coste y con qué fiabilidad. Ahí se verá si el vehículo sin conductor se consolida como infraestructura cotidiana de paquetería o sigue siendo un complemento limitado a rutas favorables.
Fuentes
- J&T Express — resultados del primer semestre de 2026 y despliegue de vehículos sin conductor [en]
- J&T Global Express — anuncio oficial de resultados presentado ante el mercado de Hong Kong [en]
- Robotics & Automation News — automatización y flota de reparto de J&T [en]
- Imagen: J&T Express Malaysia — vehículo de reparto autónomo de la compañía [en]
