PUDU Robotics ha presentado una familia de tres cortacéspedes autónomos para el mantenimiento profesional de zonas verdes. Los PUDU GT3, GT5 y GT7 comparten percepción mediante cámaras y LiDAR, pero se separan por tamaño y aplicación: propiedades fragmentadas, grandes extensiones y césped deportivo de precisión.
Tres máquinas para trabajos distintos
La nueva serie PUDU GT amplía el catálogo de la compañía fuera de sus robots de reparto, limpieza e intralogística. No es una única plataforma con tres nombres comerciales, sino una gama escalonada que cambia el sistema de corte, el ancho de trabajo y el entorno previsto.
El modelo más compacto, PUDU GT3, está orientado a campus, hospitales, parques empresariales y fincas donde se alternan césped, caminos y zonas pequeñas. Su plataforma de 450 kilogramos combina corte rotativo, aspiración y recogida con dos cepillos laterales. Al desconectar las cuchillas también puede barrer superficies pavimentadas, una función pensada para reducir los cambios de maquinaria durante el mantenimiento diario.
Su anchura de corte es de 91,4 centímetros y PUDU declara entre cuatro y cinco horas de funcionamiento, con hasta 20.000 metros cuadrados cubiertos por carga. El robot genera un mapa después de recorrer una vez el perímetro, permite editar zonas prohibidas y puede desplazarse entre áreas de trabajo por rutas previamente definidas. Cuando llena la tolva, la configuración compatible contempla descarga automática y vuelta al punto donde interrumpió la tarea.
El PUDU GT5 da el salto a grandes parques, comunidades y propiedades comerciales. Pesa 850 kilogramos, utiliza una plataforma rotativa de 1,52 metros y está diseñado para cortar, aspirar y recoger en una sola pasada. La ficha técnica sitúa su rendimiento teórico en 8.000 metros cuadrados por hora, con entre ocho y diez horas de autonomía y hasta 65.000 metros cuadrados por carga. También puede aproximarse a diez centímetros de los bordes, aunque esa cifra procede de las condiciones definidas por el fabricante.
El GT7 apunta a campos de golf y estadios
El tercer modelo cambia la cuchilla rotativa por tres unidades de molinete flotantes. El PUDU GT7 está pensado para campos de golf e instalaciones deportivas donde importan la uniformidad de la altura y el patrón visual de la siega. Permite configurar ángulos, desplazamientos de carril y sentido de giro para repetir franjas sobre el césped.
PUDU combina en este modelo posicionamiento RTK, LiDAR y visión, con una precisión RTK declarada de hasta ±2,5 centímetros cuando las condiciones de señal son compatibles. El robot pesa 950 kilogramos, corta sobre 1,60 metros y admite alturas de entre 5 y 50 milímetros. Puede trabajar en pendientes de hasta 30 grados y alcanzar 10 kilómetros por hora.
La batería de 26 kWh ofrece, según la compañía, entre ocho y diez horas de uso. En modo sin recogida, la cobertura máxima anunciada llega a 70.000 metros cuadrados por carga; con la aspiración activa, las condiciones y el consumo cambian. El GT7 puede moverse entre campos por trayectos internos premapeados y reanudar el trabajo al llegar, una capacidad útil en complejos con varias superficies separadas.
Los tres equipos comparten carrocería metálica, protección IP66, parada de emergencia y modo de conducción manual. La capa de percepción combina cámaras, sensores de profundidad y LiDAR para reconocer personas, vehículos, animales, límites y obstáculos. Según el riesgo detectado, la máquina reduce la velocidad, espera, rodea el objeto o se detiene. En un espacio público, esa descripción funcional no sustituye una evaluación de seguridad específica de cada instalación.
Un lanzamiento pendiente de demostrar en campo
La serie se presentará físicamente al mercado internacional en GaLaBau 2026, del 15 al 18 de septiembre en Núremberg. PUDU prevé mostrarla tanto en un expositor interior como en una zona exterior de demostración. Hasta entonces, el anuncio debe leerse como un lanzamiento de producto respaldado por fichas técnicas, no como evidencia de rendimiento prolongado con clientes.
La compañía no ha publicado precios, fechas de entrega por mercado ni resultados de pilotos independientes. Tampoco detalla en la nota cuántas intervenciones necesita cada robot, cómo cambia la autonomía con hierba húmeda o densa, ni qué productividad efectiva conserva al vaciar la tolva y sortear personas. Son datos importantes para comparar el coste total con una segadora tripulada o con flotas de robots más pequeños.
La decisión de crear tres plataformas revela, aun así, una diferencia útil frente al cortacésped doméstico. El mantenimiento profesional no consiste solo en delimitar un jardín y programar salidas: exige recoger residuos, cruzar entre zonas, trabajar cerca de público y adaptarse a acabados muy distintos. PUDU intenta cubrir ese abanico con una arquitectura común de autonomía, pero la prueba decisiva llegará cuando existan instalaciones identificadas y métricas operativas fuera de la ficha del fabricante.
