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XPENG saca de fábrica su primer Robotaxi de producción

XPENG inicia en Guangzhou la producción de su Robotaxi GX, con cuatro chips Turing, VLA 2.0, conducción L4 y pilotos previstos para 2026.

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XPENG saca de fábrica su primer Robotaxi de producción

XPENG ha sacado de la línea de producción en Guangzhou la primera unidad de su Robotaxi basado en la plataforma GX. La compañía lo presenta como el primer robotaxi chino producido en serie por un fabricante que controla internamente vehículo, chips, modelo de conducción y proceso industrial.

La noticia no significa que XPENG tenga ya un servicio comercial sin conductor funcionando en la calle. Sí marca, en cambio, un paso relevante: el robotaxi deja de ser solo un prototipo mostrado en feria y entra en una fase de validación sobre una base industrial que la empresa quiere escalar durante los próximos meses.

Un GX preparado para conducción L4

Según el comunicado oficial, el nuevo Robotaxi está construido sobre la plataforma XPENG GX y diseñado para estándares de conducción autónoma L4. La arquitectura incluye cuatro chips Turing desarrollados por la propia compañía, con una potencia efectiva de 3.000 TOPS a bordo.

Ese dato importa menos como cifra aislada que como señal de integración vertical. XPENG no está comprando simplemente un kit autónomo para instalarlo en un coche convencional: intenta conectar hardware de cálculo, modelo de IA, plataforma eléctrica, habitáculo y fabricación bajo el mismo paraguas. Esa estrategia se parece más a la lógica de Tesla que al enfoque de operadores de robotaxi que dependen de vehículos de terceros.

El vehículo tampoco usa LiDAR ni mapas de alta definición, al menos según la descripción de XPENG. La compañía apuesta por una solución de visión pura apoyada en VLA 2.0, su modelo de conducción de extremo a extremo. En su explicación técnica, XPENG sostiene que esta arquitectura elimina un paso intermedio de traducción entre visión, lenguaje y acción, y reduce la latencia de respuesta por debajo de 80 milisegundos.

Conviene leer esa promesa con cuidado. Menos sensores y menos dependencia de mapas pueden rebajar coste y facilitar despliegues en más ciudades, pero también elevan la presión sobre el modelo de percepción y control. En robotaxis, el problema no es resolver el 95% de las situaciones normales, sino absorber los casos raros sin degradar seguridad ni experiencia de usuario.

Del permiso de pruebas al piloto comercial

El calendario que acompaña al anuncio ayuda a ponerlo en contexto. XPENG recibió en enero un permiso de pruebas en carretera para vehículos inteligentes conectados en Guangzhou y en marzo creó una unidad de negocio específica para Robotaxi, encargada de definición de producto, ensayos de I+D y operaciones.

El siguiente paso declarado es iniciar operaciones piloto en la segunda mitad de 2026. La compañía dice que esos pilotos servirán para validar viabilidad técnica, aceptación de usuarios y modelo de negocio completo. La meta más ambiciosa llega después: operaciones plenamente autónomas sin agente de seguridad in situ a comienzos de 2027.

Ahí está la diferencia entre hito industrial y despliegue real. Sacar una unidad de producción de la fábrica prueba que XPENG puede construir el vehículo en un formato repetible. No prueba todavía que pueda operar una flota con seguridad, disponibilidad, limpieza de cabina, atención al cliente, respuesta ante incidencias y economía por viaje.

También hay una capa de ecosistema. XPENG afirma que abrirá un SDK de Robotaxi y que Amap, la plataforma de mapas de Alibaba, será su primer socio global. Es un movimiento lógico si la compañía quiere que su vehículo no sea solo un producto cerrado, sino una base para integrarse en servicios de movilidad, reserva, navegación y operación urbana.

Una pieza más de su estrategia de IA física

XPENG lleva meses colocando el robotaxi dentro de una estrategia más amplia de IA física. En su AI Day de noviembre de 2025 presentó VLA 2.0, Robotaxi, el humanoide IRON y sistemas voladores de ARIDGE como aplicaciones de una misma pila tecnológica. En Auto China 2026 reforzó esa lectura al mostrar el GX como vehículo pensado para la era L4, con los mismos cuatro chips Turing y el mismo modelo base.

La conexión con robótica es directa. XPENG sostiene que el Robotaxi comparte la base VLA 2.0 con IRON y con su línea de movilidad aérea. Esa afirmación no convierte un coche autónomo en un robot humanoide, pero sí muestra cómo algunas empresas chinas están intentando reutilizar modelos, datos, chips y herramientas de simulación en varias máquinas que actúan en el mundo físico.

Electrek subraya otro matiz útil: el Robotaxi comparte plataforma con el GX de consumo, pero está configurado para transporte de pasajeros, con cristales de privacidad, asientos orientados al confort, pantallas traseras y control por voz dentro del habitáculo. Es una apuesta distinta a la de vehículos puramente dedicados sin mandos ni puesto de conducción; XPENG intenta aprovechar una base común para acortar desarrollo y costes.

Esa decisión puede ser una ventaja o una limitación. Compartir plataforma ayuda a fabricar antes y aprovechar componentes probados. Pero un robotaxi rentable también depende de diseño interior, facilidad de limpieza, acceso, mantenimiento, seguridad pasiva y operación continua. En ese terreno, los vehículos nacidos desde cero para flotas todavía tienen argumentos fuertes.

Por eso el anuncio merece atención sin convertirlo en victoria anticipada. XPENG ha llevado su Robotaxi a la línea de producción y eso eleva la presión competitiva en China. Lo que falta ahora es lo difícil: kilómetros públicos, incidencias documentadas, aceptación de usuarios y una cuenta de resultados que demuestre que la autonomía no solo funciona, sino que puede sostener un servicio.

Fuentes

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