La demanda norteamericana de robótica industrial ha vuelto a crecer, pero el impulso ya no procede principalmente de los fabricantes de automóviles. Las empresas pidieron 8.940 robots por 622 millones de dólares en el segundo trimestre de 2026, según los nuevos datos de A3.
Más valor y una base de clientes más amplia
La Association for Advancing Automation calcula que las unidades encargadas aumentaron un 4,3 % respecto al mismo trimestre de 2025, mientras su valor creció un 21,3 %. El desfase indica que el importe medio de los pedidos fue mayor, aunque el informe público no permite separar cuánto corresponde a máquinas más caras, configuraciones distintas o cambios de precio.
Con el segundo trimestre cerrado, el primer semestre suma 17.995 unidades y 1.166 millones de dólares. Frente a la primera mitad de 2025, son avances del 2 % en volumen y del 6,6 % en valor. No es una aceleración uniforme, sino una recomposición del mercado: los clientes ajenos a la automoción representaron el 56 % de los robots solicitados entre abril y junio.
Esa lectura prolonga lo observado en el primer trimestre. Entonces, el volumen total se mantuvo prácticamente plano porque la caída de los grandes fabricantes de vehículos quedó compensada por electrónica, farmacia, alimentación y proveedores de componentes. En el segundo trimestre, el resultado agregado ya vuelve al crecimiento y amplía la evidencia de que la automatización se está repartiendo entre más sectores.
La estadística mide pedidos, no instalaciones terminadas ni robots ya produciendo. Una orden puede tardar meses en convertirse en una célula operativa y su valor no incluye necesariamente todos los costes de integración, utillaje, visión, seguridad o formación. Aun así, funciona como indicador adelantado de dónde se está asignando inversión industrial.
Electrónica y componentes tiran del segundo trimestre
El mayor avance interanual del trimestre aparece en semiconductores, electrónica y fotónica, con un 38 % más de unidades. Los proveedores de componentes de automoción crecieron un 20 %, mientras alimentación y bienes de consumo y la industria del metal avanzaron un 18 % cada una. Ciencias de la vida, farmacia y biomedicina aumentaron un 9 %.
La comparación del semestre completo refuerza el cambio de mezcla. Semiconductores, electrónica y fotónica acumularon un 35 % más de robots, y ciencias de la vida un 32 %. Los componentes para automoción subieron un 24 % y alimentación y consumo un 17 %. En sentido contrario, los fabricantes finales de vehículos redujeron sus pedidos un 25 %.
No significa que la automoción haya dejado de importar. Sus grandes líneas siguen siendo uno de los motores históricos de la robótica industrial y un solo proyecto puede alterar un trimestre. Lo que cambia es la capacidad de otros clientes para amortiguar ese ciclo. La automatización entra en operaciones de montaje electrónico, manipulación de muestras, empaquetado, inspección y alimentación de máquinas que suelen requerir soluciones más flexibles y series más pequeñas.
A3 añade dos referencias macroeconómicas para situar los pedidos. El índice PMI manufacturero estadounidense permaneció en zona de expansión por sexto mes consecutivo en junio y la producción industrial se situó un 1,1 % por encima del nivel de un año antes. Son condiciones compatibles con inversión, pero no eliminan la incertidumbre ni permiten atribuir todo el aumento de pedidos al crecimiento general de las fábricas.
Los cobots crecen, pero pierden peso dentro del total
Durante la primera mitad de 2026 se encargaron 2.774 robots colaborativos por 114 millones de dólares. Representaron el 15,4 % de todas las unidades y el 9,8 % del valor. Solo en el segundo trimestre fueron 1.137 cobots por 44 millones: el 12,7 % de las unidades y el 7,1 % de la facturación del periodo.
La secuencia frente al primer trimestre merece atención. Entre enero y marzo se habían pedido 1.637 cobots, equivalentes al 18,1 % del volumen. El segundo trimestre aportó menos unidades colaborativas y una cuota menor, aunque el conjunto del mercado creció. Por tanto, el semestre confirma que los cobots son una parte relevante de la inversión, pero no que estén ganando peso de forma lineal cada trimestre.
Su presencia sigue siendo especialmente alta en ciencias de la vida, farmacia y biomedicina, donde alcanzaron el 43,7 % de los pedidos semestrales, y en semiconductores, electrónica y fotónica, con un 36,5 %. Son entornos donde la facilidad de reconfiguración y la posibilidad de automatizar estaciones concretas pueden pesar más que la velocidad o la carga de un robot industrial grande.
La conclusión más sólida no es que un tipo de robot esté sustituyendo a otro, sino que la base compradora se diversifica. A3 advierte de que la comparación interanual trimestral utiliza un grupo constante de empresas declarantes, mientras los totales semestrales son agregados reportados. Las cifras permiten leer dirección y composición, no reconstruir por sí solas todo el mercado. El dato decisivo será comprobar si esta amplitud se mantiene cuando vuelvan los grandes ciclos de inversión de la automoción.
