AiMOGA Robotics, la división de robótica incubada por el fabricante de automóviles Chery, asegura haber superado las 2.000 entregas acumuladas fuera de China. La empresa prepara ahora decenas de robots para concesionarios de cuatro marcas del grupo en Malasia, su siguiente prueba para convertir una red comercial de coches en infraestructura de despliegue y soporte robótico.
Malasia amplía el despliegue más allá de una demostración
El hito fue comunicado durante una ceremonia de expedición celebrada en Wuhu, en la provincia china de Anhui. Según la nota distribuida por la propia AiMOGA, sus productos y servicios ya llegan a más de 60 países y regiones. La cifra se refiere a unidades entregadas en el extranjero, no a una flota de 2.000 robots trabajando simultáneamente ni a 2.000 humanoides del mismo modelo.
Malasia es el mercado que la compañía identifica con mayor detalle. Decenas de unidades se destinarán a concesionarios y operaciones de Chery, OMODA & JAECOO, iCAUR y Lepas, donde atenderán tareas de interacción con clientes. AiMOGA no especifica cuántos robots recibirá cada marca, qué modelos forman el lote, el calendario de instalación ni las funciones que permanecerán disponibles una vez termine la puesta en marcha.
El destino ayuda a entender el enfoque comercial. Un concesionario ofrece un entorno interior relativamente estructurado, personal disponible y una tarea acotada: recibir visitantes, explicar productos o acompañar una presentación. Es un escenario menos exigente que un hogar y más sencillo de replicar que una instalación industrial distinta para cada cliente. También permite a Chery utilizar locales, logística y equipos posventa que ya existen.
AiMOGA no limita su catálogo a una única forma. En el acto de Wuhu reunió humanoides de servicio, robots cuadrúpedos y otras plataformas móviles. La imagen de la expedición muestra esa mezcla de máquinas, aunque el comunicado no desglosa cuánto aporta cada familia al total. Esa ausencia importa: una entrega comercial puede abarcar desde un robot de exposición hasta una plataforma que realiza una tarea diaria con métricas de disponibilidad exigentes.
La red de Chery se convierte en ventaja operativa
La expansión se apoya en casi 30 años de infraestructura automovilística de Chery. AiMOGA comparte recursos de investigación, fabricación, proveedores, transporte, canales comerciales y servicio. En robótica, donde instalar y mantener cada unidad suele costar tanto esfuerzo como fabricar el hardware, esa estructura puede ser más relevante que una demostración llamativa.
El crecimiento comunicado también ha sido rápido. A finales de julio, Chery hablaba oficialmente de más de 1.000 ventas de AiMOGA en más de 50 mercados. El nuevo balance eleva a 2.000 las entregas acumuladas fuera de China. Las dos cifras no miden exactamente lo mismo y la empresa no publica una serie auditada por modelo y país, pero reflejan que el proyecto está utilizando el alcance internacional del grupo para salir de su mercado de origen.
Fuera de los concesionarios, AiMOGA cita servicios de orientación médica, atención en espacios públicos y apoyo policial. Durante el primer semestre de 2026 puso 110 robots de tráfico en varias ciudades chinas para guiar la circulación, ordenar flujos y participar en campañas de seguridad. Ese despliegue aporta un caso operativo concreto, aunque la compañía no ofrece datos sobre horas de servicio, intervenciones humanas, incidencias o coste frente a una solución convencional.
La escala anunciada ha llegado acompañada de planes financieros. En declaraciones recogidas por CnEVPost a partir de una entrevista de Reuters, AiMOGA dice haber entregado más de 3.000 robots en total, incluidos los 2.000 destinados al extranjero, y prepara una posible salida a bolsa sin sede ni calendario decididos. Su objetivo declarado es alcanzar 10.000 entregas globales en 2027. Por ahora, esa última cifra es una meta, no una cartera de pedidos confirmada.
Entregar no equivale todavía a demostrar utilización
El dato de 2.000 unidades sitúa a AiMOGA por encima de la fase de prototipo aislado, pero no permite medir por sí solo la utilidad de la flota. Para hacerlo harían falta cifras de robots activos, tareas completadas, disponibilidad, renovaciones de clientes y coste de soporte. Tampoco se conoce qué porcentaje se vende a empresas externas y cuál permanece dentro del ecosistema comercial de Chery.
Esa distinción será especialmente importante en Malasia. Si las unidades mantienen un servicio cotidiano en numerosos concesionarios, con formación local y reparaciones resueltas por la red del grupo, AiMOGA habrá demostrado una vía práctica para internacionalizar robots de servicio. Si su actividad se concentra en promociones y eventos, las entregas seguirán siendo un indicador de distribución, no de adopción sostenida.
La novedad relevante, por tanto, no es que un humanoide pueda saludar junto a un coche. Es que Chery está probando si su maquinaria global de fabricación, venta y posventa puede reducir uno de los principales frenos de la robótica comercial: desplegar muchas unidades, en países distintos, y mantenerlas útiles después de la fotografía de entrega.
Fuentes
- AiMOGA Robotics vía PR Newswire — comunicado sobre 2.000 entregas internacionales y despliegue en Malasia [en]
- Chery International — ventas y presencia internacional de AiMOGA [en]
- CnEVPost — entregas globales y preparación de una posible salida a bolsa [en]
- Imagen: AiMOGA Robotics vía CnEVPost [en]
