Gravis Robotics ha captado 200 millones de dólares de SoftBank en una serie A para extender su sistema de autonomía a más excavadoras y maquinaria pesada. La ronda importa porque financia una plataforma que ya trabaja en obras y con varias marcas, no únicamente una demostración de laboratorio.
Un kit para robotizar maquinaria que ya está en la obra
Gravis nació en 2022 como una empresa derivada de la ETH de Zúrich. Su propuesta evita pedir al contratista que sustituya toda su flota: instala Gravis Rack, un módulo de control con cámaras, lidar, GNSS RTK, conectividad y computación embarcada, sobre máquinas convencionales. La compañía afirma que ya lo ha integrado en equipos de Caterpillar, Case, Develon, John Deere, JCB, Hitachi, Sumitomo, Yanmar y Volvo.
Esa compatibilidad es central en construcción, donde cada operador trabaja con una mezcla distinta de fabricantes y mantiene relaciones de servicio locales. Según la nota oficial de la ronda, cerca de dos tercios de la demanda mundial de maquinaria pesada queda fuera de los tres mayores fabricantes. Un sistema cerrado a una sola marca reduciría mucho el mercado disponible.
El hardware alimenta dos capas de operación. Gravis Copilot mantiene a la persona dentro de la cabina y añade guía tridimensional, detección de riesgos y datos del terreno. Cuando la tarea está bien delimitada, el mismo conjunto permite que el operador salga de la máquina y supervise uno o varios equipos desde la interfaz Slate. No se trata, por tanto, de una excavadora que resuelva cualquier obra por sí sola, sino de un continuo entre asistencia, control remoto y autonomía.
La ficha técnica de Gravis Rack describe cámaras HDR alrededor de la máquina, cobertura lidar de 360 grados y fusión de sensores para escanear el terreno en tiempo real. La planificación puede aplicarse a trabajos repetitivos como excavación, apertura de zanjas, nivelación o carga de camiones, mientras el sistema genera mapas de avance y detecta personas u obstáculos.
SoftBank financia el salto desde proyectos a escala global
La nueva inversión es muy superior a los 23 millones de dólares que Gravis anunció en noviembre de 2025. La empresa presenta la operación actual como la mayor serie A de la robótica de construcción, una comparación propia que resulta difícil verificar de forma homogénea entre compañías privadas, pero que sí refleja un cambio notable en su capacidad financiera.
Gravis dice tener sistemas desplegados en cuatro continentes y trabajar con contratistas, fabricantes y compañías de infraestructuras. Entre los casos ya comunicados figura una excavadora Develon en operación comercial con KIBAG en Suiza y la colaboración con Hitachi para integrar el kit en una ZX135US-7. También ha probado excavación autónoma en un proyecto de Taylor Woodrow en el aeropuerto de Mánchester.
El capital de SoftBank se destinará a contratación y despliegue internacional. A ese músculo privado se añade un proyecto británico CAM Pathfinder de 8 millones de dólares, liderado por Gravis junto a Flannery Plant Hire. El objetivo es adaptar flotas de excavadoras de alquiler para que los clientes puedan contratar maquinaria con el sistema instalado, una vía más directa de adopción que comprar un robot especializado desde cero.
La empresa atribuye a su plataforma mejoras de productividad de hasta un 30% frente a la mejor operación manual. Explica que sus modelos se entrenan con grandes volúmenes de tierra simulada y se ajustan a señales físicas de cada máquina, como telemetría hidráulica y resistencia del suelo. Esa combinación pretende reducir la distancia entre simulación y obra, donde el terreno cambia con cada pasada del cazo y puede ocultar roca, servicios enterrados o materiales de comportamiento imprevisible.
Una ronda grande no sustituye las métricas de campo
La inversión cambia la capacidad de Gravis para fabricar, integrar y dar soporte, pero no valida por sí sola las cifras de rendimiento. El 30% procede de la compañía y no viene acompañado en el anuncio de una metodología común, horas acumuladas, tipos de suelo, tasa de intervención humana o comparación desglosada por tarea.
También importa el grado de autonomía. Una zanja definida desde un modelo CAD, una carga repetida sobre un acopio y una excavación en una obra urbana activa plantean riesgos muy distintos. Las cámaras, el lidar y la parada inalámbrica ayudan a gestionar el entorno, pero la adopción a gran escala dependerá de seguridad funcional, disponibilidad, mantenimiento y responsabilidad ante incidentes, además de productividad.
La señal útil es que Gravis ya ha cruzado la frontera entre prototipo y despliegue: su kit aparece sobre maquinaria de varias marcas y en trabajos comerciales. El examen que abre ahora SoftBank es más exigente. La empresa tendrá que demostrar que puede repetir esas integraciones en más países y flotas sin convertir cada obra en un proyecto de ingeniería a medida.
Fuentes
- Gravis Robotics — anuncio oficial de la serie A de 200 millones [en]
- Gravis Robotics — ficha oficial del kit Gravis Rack [en]
- Hitachi Construction Machinery — demostración e integración con Gravis [en]
- The Robot Report — contexto de la ronda y despliegues [en]
- Imagen: Gravis Robotics vía The Robot Report [en]
