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HONOR convierte el móvil en cámara robótica con Robot Phone

HONOR lanza en China Robot Phone, un móvil con cámara de 200 MP sobre un gimbal robótico de cuatro grados de libertad que sigue al sujeto.

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HONOR convierte el móvil en cámara robótica con Robot Phone

HONOR ha convertido su Robot Phone en un producto comercial. El teléfono incorpora una cámara sobre un pequeño mecanismo robótico que sale del cuerpo, gira para mantener al sujeto encuadrado y añade movimiento físico a funciones que normalmente dependen solo del software.

Una cámara sobre un brazo de cuatro grados de libertad

La novedad importante no es que el móvil reconozca caras: muchos teléfonos ya lo hacen. Robot Phone combina esa percepción con un gimbal de cuatro grados de libertad que puede orientar físicamente la cámara. HONOR especifica una velocidad angular máxima de 360 grados por segundo y movimientos automáticos de 90 y 180 grados, además de seguimiento de personas y composición en distintos puntos de una cuadrícula.

El conjunto usa estabilización mecánica en tres ejes. La diferencia entre ambas cifras no es contradictoria: los tres ejes estabilizan la cámara, mientras que el cuarto grado de libertad corresponde al mecanismo que la despliega desde el teléfono. El resultado se parece más a integrar una cámara gimbal de bolsillo en un móvil que a añadir otro objetivo fijo en la parte trasera.

HONOR afirma que la estructura del gimbal utiliza titanio y que la precisión de mecanizado llega a 0,005 milímetros. También declara que el motor es un 34% más pequeño y ofrece un 44% más de densidad de par que el empleado como referencia en una mano robótica. El motor de despliegue reúne 43 componentes en un volumen de 0,5 centímetros cúbicos. Son datos del fabricante y todavía no existe una prueba independiente que mida la holgura o la durabilidad después de miles de aperturas.

La cámara principal montada en el mecanismo tiene 200 megapíxeles, sensor de 1/1,28 pulgadas, apertura f/1.6 y estabilización óptica. El teléfono añade un ultra gran angular de 50 megapíxeles y un teleobjetivo periscópico de otros 200 megapíxeles. Puede grabar hasta 4K a 120 fotogramas por segundo y emplea un chip de imagen H1 desarrollado por HONOR.

El movimiento sirve para grabar y también para interactuar

El sistema YOYO utiliza la cámara articulada para seguir a una persona durante una retransmisión o una videollamada. La página oficial muestra reconocimiento de gestos, localización de la fuente de voz y movimientos que funcionan como expresiones: el módulo puede asentir, mirar hacia los lados o moverse al ritmo de la música. La pantalla aporta la cara digital; el gimbal actúa como una pequeña cabeza.

Ahí aparece el argumento de HONOR para llamar al dispositivo Robot Phone. No es un robot móvil ni manipula objetos, pero percibe parte del entorno, orienta un actuador y modifica su posición en respuesta a una persona. Es una forma limitada de robótica de consumo, centrada en una sola tarea y dentro de un dispositivo que el usuario ya lleva consigo.

La utilidad más inmediata sigue siendo audiovisual. El acuerdo con ARRI incorpora perfiles de color, grabación ARRI LogC3, vídeo APV 10-bit 4:2:2 y compatibilidad con el flujo de DaVinci Resolve. Robot Phone también ofrece seis modos de movimiento, seguimiento automático de estrellas para timelapse y un agente que propone encuadres, graba y prepara la edición a partir de instrucciones de voz.

El resto de la ficha lo sitúa como un móvil de gama alta: pantalla OLED de 6,31 pulgadas, Snapdragon 8 Elite Gen 5, batería de 7.060 mAh, carga por cable de 120 W y carga inalámbrica de 50 W. HONOR lo ofrece en China en configuraciones de 12 GB con 512 GB y 16 GB con 1 TB. La venta general está prevista para el 18 de agosto, con precios desde 9.999 yuanes; la compañía presenta la tirada como limitada y no ha detallado una distribución internacional equivalente.

La bisagra más delicada del teléfono

Mover la cámara resuelve el seguimiento sin recortar tanto la imagen, pero introduce una pieza expuesta que un móvil convencional no tiene. Polvo, golpes, caídas y uso repetido afectan ahora a un sistema de engranajes y motores que debe conservar precisión. El propio programa de servicio de HONOR contempla una reparación gratuita del gimbal por daño accidental durante el primer año, una señal de que la resistencia del mecanismo será parte central de la experiencia real.

Tampoco conviene confundir seguimiento automático con autonomía general. YOYO puede reconocer gestos, mantener a alguien en cuadro y ejecutar tareas entre aplicaciones, pero eso no demuestra que el dispositivo comprenda una escena abierta ni que pueda planificar acciones físicas fuera del movimiento de la cámara. Su dominio está muy acotado: mirar, estabilizar y grabar.

Precisamente por eso Robot Phone resulta relevante para la robótica de consumo. En lugar de intentar vender un asistente doméstico completo, HONOR introduce un actuador pequeño alrededor de una función comprensible y frecuente. La prueba llegará cuando los primeros compradores midan si el seguimiento justifica el tamaño, el precio y el riesgo mecánico añadido. Hasta entonces, el lanzamiento demuestra que la robótica también puede entrar en casa escondida dentro de un objeto cotidiano.

Fuentes

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