Roborock ha presentado en IFA 2026 su primer robot para piscinas. El RockAqua P1 traslada parte de la navegación y la automatización de sus aspiradores a un equipo sumergible que limpia el fondo, las paredes, la línea de agua y plataformas poco profundas.
Un robot para piscinas que no se limita al fondo
El RockAqua P1 está diseñado para trabajar en piscinas con formas, pendientes y escalones distintos. Según la ficha oficial del producto, puede acceder a zonas donde el agua tiene solo 15 centímetros de profundidad, como las plataformas de descanso o sun shelves que muchos limpiafondos no alcanzan.
Su sistema de planificación adapta la ruta a la geometría del vaso. Una cámara monocular detecta obstáculos como tapas de desagüe y ayuda al robot a rodearlos, mientras que la detección dinámica de suciedad da prioridad a las áreas que requieren más pasadas. Roborock denomina a este conjunto ClearVision Smart Patrol Cleaning, aunque todavía no ha publicado una metodología que permita medir cuántas zonas deja sin cubrir frente a otros equipos.
El fabricante también ha incluido un modo específico para la línea de agua. En lugar de completar una pasada y abandonar el borde, el robot se desplaza hacia delante y hacia atrás para frotar la franja donde suelen acumularse grasa, polvo y restos orgánicos. Los sensores anticaída, por su parte, están pensados para evitar que el P1 se precipite desde una plataforma poco profunda.
La propuesta no elimina todas las tareas manuales. El usuario todavía debe introducir el equipo, retirar los residuos y llevarlo hasta su cargador. Sí intenta simplificar la recuperación: al terminar el programa, o cuando la batería cae por debajo del 15 %, la función Auto Waterline Parking devuelve el robot a la línea de agua. Un sistema de vaciado rápido expulsa entonces parte del agua retenida para reducir el esfuerzo al levantarlo.
Hasta 25.738 litros por hora y doble filtración
Roborock declara un caudal de aspiración de 6.800 galones por hora, unos 25.738 litros por hora. No es una medida equivalente a la potencia de succión que se usa en aspiradores domésticos, sino el volumen de agua que circula por el equipo en una hora. Por eso no permite deducir por sí sola cómo se comportará con suciedad adherida o en una piscina especialmente compleja.
Los residuos terminan en una cesta de 4 litros con dos capas de filtración. La primera, de 180 micrómetros, retiene elementos grandes como hojas e insectos; la segunda baja a 70 micrómetros para capturar arena y partículas más finas. Esta arquitectura busca evitar que el usuario tenga que escoger entre un filtro grueso con mayor caudal y otro más fino que se satura antes.
La autonomía anunciada alcanza 3,5 horas cuando el equipo trabaja sobre el fondo, y una carga completa requiere aproximadamente el mismo tiempo. La compañía no ha detallado todavía la capacidad de la batería, el área máxima recomendada ni cómo varía la duración al limpiar paredes o la línea de agua. Son datos importantes para saber si una sola sesión cubre piscinas grandes y cuánto mantenimiento exige el sistema a lo largo de una temporada.
El P1 se conecta además a la aplicación de Roborock para consultar su estado y elegir programas. La marca no ha explicado aún qué funciones seguirán disponibles sin conexión, qué datos visuales procesa la cámara ni si las actualizaciones de software tendrán un periodo mínimo garantizado.
Una nueva categoría para Roborock, pero sin precio europeo
El lanzamiento amplía el radio de acción de Roborock fuera del interior de la vivienda. La empresa entró en el jardín con sus cortacéspedes y ahora abre la familia RockAqua para competir en el mantenimiento de piscinas, un entorno que exige resolver adherencia en paredes, navegación bajo el agua, filtrado y recuperación del robot.
La diferencia editorial importante es que estamos ante un producto anunciado, no ante una disponibilidad inmediata y general. La nota de prensa de Roborock distribuida en Noruega sitúa su comercialización en 2027 y deja el precio para más adelante. Otra cobertura del lanzamiento apunta a Australia y Nueva Zelanda como primeros mercados, con diciembre de 2026 como ventana, pero Roborock no ha concretado todavía la llegada a España.
Tampoco hay por ahora pruebas independientes de cobertura, filtración o autonomía. Las cifras proceden del fabricante y las condiciones exactas de ensayo no están publicadas. La cámara, el retorno automático y la limpieza de plataformas atacan problemas reales de los limpiafondos, pero habrá que esperar a las unidades comerciales para comprobar cómo responden ante escaleras estrechas, revestimientos distintos, hojas grandes y agua turbia.
