Osaka Metro, KDDI y AVITA probarán desde el 31 de agosto un humanoide con Gemini como agente de información en dos estaciones de la red. La máquina responderá sobre instalaciones, transbordos y turismo, mientras las empresas miden la demanda, la aceptación de los viajeros y los problemas de una operación abierta al público.
Dos semanas para probar la atención en estación
El ensayo se dividirá entre dos ubicaciones. El humanoide estará del 31 de agosto al 6 de septiembre en Metro Opus Umeda, junto a la salida norte de la estación de Umeda de la línea Midosuji. Después se trasladará a Metro Opus Tanimachi 9-chome east, donde funcionará del 9 al 15 de septiembre. El horario previsto es de 11:00 a 20:00, salvo el primer día, cuando comenzará a las 13:00.
No se trata todavía de incorporar robots a la plantilla de todas las estaciones. La nota oficial de AVITA define la iniciativa como una prueba para comprobar si existe demanda, cómo reaccionan los usuarios y qué dificultades aparecen antes de una posible explotación comercial. Osaka Metro aporta el conocimiento del servicio ferroviario; KDDI organiza el piloto y construye la infraestructura de comunicaciones y computación; AVITA desarrolla el cuerpo, el sistema conversacional y la interacción.
Vestido con el uniforme de la operadora, el robot podrá explicar dónde están servicios como aseos o consignas, proponer lugares turísticos próximos y orientar sobre rutas de transbordo. También mantendrá conversaciones sencillas y admitirá varios idiomas, entre ellos inglés y chino. Cuando una indicación requiera más detalle, mostrará en la pantalla de su mano un código QR para que el viajero lleve en el móvil el mapa o la ruta recomendada.
Ese último paso es práctico: una respuesta oral puede servir para una duda inmediata, pero resulta menos útil cuando el pasajero debe recordar varias líneas, andenes o salidas. La combinación de conversación y contenido transferible intenta evitar que el humanoide sea solo un mostrador llamativo.
Gemini pone a prueba algo más que las respuestas
El diseño parte de un humanoide creado por Hiroshi Ishiguro, profesor de la Universidad de Osaka y consejero delegado de AVITA, y ha sido revisado para este proyecto. La compañía sostiene que la integración con Gemini puede detectar en tiempo real el tono, la velocidad, la entonación y matices emocionales de la voz. También promete una latencia baja entre el reconocimiento y la respuesta para acompañar el lenguaje con señales no verbales más naturales.
La dificultad no está solo en formular una frase correcta. Una estación reúne ruido, prisas, acentos, preguntas incompletas y viajeros que cambian de idea mientras hablan. El sistema tendrá que distinguir una consulta sobre la estación de otra sobre la ciudad, mantener el contexto y entregar una ruta precisa sin ralentizar la atención. Además, las empresas deberán comprobar si el gesto y la apariencia humana ayudan a iniciar la conversación o generan rechazo.
La iniciativa concreta un acuerdo que KDDI y AVITA anunciaron en marzo para llevar humanoides nacionales a tareas de servicio. Entonces presentaron un modelo conceptual en el MWC de Barcelona y anticiparon ensayos en instalaciones comerciales durante el otoño. El metro de Osaka convierte esa hoja de ruta en una prueba con usuarios reales, aunque de duración y alcance limitados.
Privacidad, precisión y supervisión siguen abiertas
La interacción también producirá datos. Según la página informativa de Osaka Metro, un sensor RGB-D captará color y distancia para estimar edad y género, medir la separación con el usuario e interpretar expresiones. Los micrófonos convertirán la conversación en texto y las cámaras de los ojos permitirán supervisar la atención, aunque la operadora indica que estas últimas no grabarán.
AVITA asegura que las imágenes y el audio se desecharán después de transformarlos en datos de texto sin información que identifique directamente a una persona, y que borrará sus datos al terminar la prueba. Aun así, la recogida de señales biométricas y conversación exige explicaciones visibles y comprensibles, especialmente en un espacio de paso donde no todos los viajeros conocerán de antemano el tratamiento de la información.
También hay un límite funcional explícito: las respuestas generadas se ofrecen como referencia y no se garantiza que sean exactas o completas. Osaka Metro pide no utilizar el sistema para consultas personales o especializadas. Esa cautela resulta especialmente importante en transporte, donde una indicación errónea puede traducirse en un tren perdido o un trayecto equivocado.
El éxito, por tanto, no debería medirse por la semejanza humana del rostro ni por una conversación vistosa. Importará saber cuántas consultas resuelve correctamente, qué intervención humana necesita, cómo responde en varios idiomas y si los viajeros prefieren usarlo frente a una pantalla, una aplicación o un empleado. Las empresas no han publicado objetivos cuantitativos para esas métricas ni un calendario de despliegue posterior. Durante estas dos semanas, el humanoide será un piloto de atención al público, no un sustituto demostrado del personal de estación.
