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ST entra en Oversonic para acelerar el humanoide RoBee

Oversonic suma a STMicroelectronics, ENEA Tech Biomedical y SpotInvest a su capital para escalar RoBee en industria, salud y EE. UU.

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ST entra en Oversonic para acelerar el humanoide RoBee

Oversonic Robotics ha incorporado a STMicroelectronics, Fondazione ENEA Tech Biomedical y SpotInvest a su capital para acelerar el desarrollo industrial e internacional de RoBee, su humanoide cognitivo. La noticia no es solo financiera: coloca a un fabricante de semiconductores, una fundación biomédica y un vehículo inversor alrededor de un robot que la compañía ya intenta llevar a fábricas, hospitales y nuevos mercados.

Un socio industrial para un humanoide certificado

El anuncio, fechado el 23 de junio de 2026 en Milán, presenta la operación como una forma de reforzar la capacidad industrial, tecnológica e internacional de Oversonic. La compañía no ha detallado el importe ni los porcentajes de participación, así que conviene no leerlo como una ronda clásica con valoración pública. Lo relevante es la composición de los nuevos socios.

Según la nota distribuida por PRNewswire, STMicroelectronics aportará empuje industrial, desarrollo tecnológico y apoyo estratégico en fabricación avanzada. Fondazione ENEA Tech Biomedical entra por el ángulo de humanoides certificados también para aplicaciones sanitarias, mientras que SpotInvest abre áreas relacionadas con servicios y automatización de procesos, con mención específica a alimentación.

Ese reparto encaja con el posicionamiento de RoBee. Oversonic lo define como un robot humanoide cognitivo pensado para trabajar junto a personas en entornos complejos, interactuar con operarios, máquinas y otros robots mediante tecnologías de inteligencia artificial. En la misma comunicación, la empresa afirma que RoBee ya está operativo en Italia y en el extranjero, y que participa en programas experimentales dentro de hospitales.

RoBee R apunta a fábricas, no a escaparates

La ficha oficial de RoBee R describe la versión industrial como el buque insignia de la compañía. Está diseñada para moverse en espacios construidos para humanos, manipular objetos con precisión e integrarse en flujos de fabricación. Oversonic cita aplicaciones como integración con máquinas de automatización industrial, monitorización de procesos, manipulación pick and place y apoyo en tareas repetitivas o físicamente exigentes.

Las especificaciones publicadas ayudan a aterrizar la propuesta. RoBee R declara un peso de hasta 180 kg, altura ajustable entre 162 y 190 cm, carga máxima por brazo de 5 kg, alcance de hasta 90 cm, precisión cognitiva declarada de ±3 mm y autonomía de batería de hasta 8 horas con cambio rápido. Son cifras de fabricante, pero sitúan el robot lejos del juguete de feria: hablamos de una máquina pesada, con brazos bimanuales y una ambición clara de trabajar en estaciones industriales.

La parte de certificación es clave para entender por qué este anuncio tiene más interés que otro vídeo de humanoides. Oversonic sostiene que RoBee cumple marcado CE, Directiva de Máquinas 2006/42/CE, compatibilidad EMC-EMI y protección IPX4. En su página de certificaciones, la compañía también lista certificaciones corporativas ISO, entre ellas ISO 9001, ISO 14001, ISO 45001, ISO 56002 e ISO 27001.

Eso no elimina las preguntas sobre productividad real, coste, mantenimiento o disponibilidad en turnos largos. Pero sí cambia el tipo de conversación. Un humanoide que quiere entrar en fábrica o sanidad no puede vivir solo de demostraciones: necesita documentación, seguridad funcional, gestión de datos, compatibilidad electromagnética y una estructura comercial capaz de responder ante clientes industriales.

EE. UU. como siguiente examen

Oversonic fue fundada en 2020 en Brianza, Italia, y declara un equipo de unas 70 personas entre ingeniería informática, mecánica, electrónica e inteligencia artificial. La empresa también afirma tener presencia en Cincinnati y Los Ángeles para apoyar operaciones y desarrollo comercial, industrial y financiero en Estados Unidos.

Ese punto importa porque la nota sitúa a EE. UU. como salida natural para la robótica humanoide cognitiva. La compañía ya había anunciado en 2026 su participación en CES de Las Vegas con versiones médica e industrial de sus humanoides, y ahora intenta reforzar la tesis con socios que no son puramente financieros.

El papel de STMicroelectronics merece una lectura sobria. Que un fabricante global de semiconductores entre en el capital de Oversonic no garantiza que RoBee vaya a escalar rápido, ni que los humanoides industriales estén ya maduros. Pero sí aporta una señal de validación industrial: ST no solo compra un relato de IA física, sino que se posiciona junto a una compañía que quiere convertir el humanoide en infraestructura productiva certificada.

La cautela sigue siendo necesaria. Oversonic no ha publicado en este anuncio métricas de flota, horas acumuladas, tasa de disponibilidad, coste operativo o número exacto de clientes. Tampoco queda claro qué tareas concretas están ya funcionando de manera autónoma frente a cuáles siguen en integración o piloto. Para medir el verdadero avance de RoBee harán falta despliegues con datos comparables, no solo nuevos socios.

Aun así, el movimiento merece atención. En humanoides, la distancia entre prototipo y producto suele estar en la ingeniería aburrida: certificaciones, fabricación, soporte, financiación paciente y aplicaciones concretas. La entrada de STMicroelectronics, ENEA Tech Biomedical y SpotInvest sugiere que Oversonic intenta construir justo esa capa alrededor de RoBee. El siguiente paso será demostrar que la certificación y el capital se traducen en robots útiles, repetibles y mantenibles en entornos reales.

Fuentes

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