Flexiv ha usado ICRA 2026 para enseñar una previa de su nueva cartera robótica, centrada en un brazo sensible al contacto en todo el cuerpo y en una plataforma modular de doble brazo. La compañía sitúa el lanzamiento comercial internacional en el tercer trimestre de 2026.
Un brazo pensado para trabajar tocando
La novedad principal es Enlight, un brazo robótico de siete grados de libertad con control de fuerza y sensibilidad táctil distribuida. Según la nota oficial de Flexiv sobre ICRA, la compañía lo ha presentado en Viena como una plataforma para manipulación en entornos complejos, donde el contacto no puede tratarse como una anomalía que interrumpe la tarea, sino como una señal de control.
Ese matiz importa. Muchos brazos industriales siguen funcionando mejor cuando el entorno está muy estructurado: piezas repetibles, trayectorias conocidas, separación clara entre robot y persona. Flexiv intenta situar Enlight en otra zona: tareas donde el robot debe aproximarse, tocar, ajustar fuerza y corregir movimiento en espacios estrechos o compartidos.
La página de producto de Enlight concreta varias cifras útiles. El modelo ENLIGHT L declara 752 milímetros de alcance, 5 kilogramos de carga útil, 15 kilogramos de peso, repetibilidad de pose de 0,05 mm, precisión de sensado de fuerza de 0,1 N y protección IP65. También señala que cuatro articulaciones pueden girar 720 grados, de -360 a +360 grados, una característica pensada para maniobras en zonas con poco margen alrededor del brazo.
La empresa describe cada articulación como parte de una red de percepción omnidireccional, capaz de reconocer contacto con personas u objetos y estimar la fuerza aplicada. Esa lectura encaja con la línea técnica que Flexiv ha defendido durante años con sus robots adaptativos: no vender solo un brazo con más movimiento, sino una máquina que pueda usar fuerza, visión y software para ejecutar tareas menos rígidas.
De brazo aislado a sistema modular
La segunda pieza de la previa es una plataforma robótica configurable que monta dos brazos táctiles de siete grados de libertad sobre un torso especializado. Flexiv afirma que el sistema puede incorporar una cabeza con visión por computador, una cintura sensible a fuerza y una base AMR integrada para movilidad autónoma.
Es una arquitectura reconocible en la robótica actual: combinar brazos relativamente compactos, percepción y movilidad para atacar tareas que no encajan bien ni en un cobot fijo ni en un AMR que solo transporta. El interés no está en que el conjunto parezca humano, sino en que pueda acercarse a estaciones de trabajo, manipular objetos y adaptarse a variantes sin rediseñar toda la célula.
La compañía no ha publicado todavía precios, clientes iniciales ni métricas de rendimiento de esa plataforma modular. Por eso conviene leer el anuncio como una previa técnica, no como una prueba de adopción industrial. Aun así, ICRA es un escaparate exigente: se celebra del 1 al 5 de junio en Viena y reúne a investigación académica, fabricantes, integradores y compradores técnicos. Mostrar allí el sistema antes del lanzamiento comercial permite a Flexiv validar el discurso frente a una audiencia que entiende bien las limitaciones de la manipulación con contacto.
Flexiv también vinculó la presentación al keynote industrial de Shuyun Chung, su científico jefe de robótica, titulado “Bridging the Last Millimeter in Contact-Rich Manipulation”. El enfoque es coherente con el problema de fondo: en muchas tareas, el último milímetro decide si un robot inserta, alinea, presiona o falla.
Por qué el tacto vuelve al centro
La noticia llega en un momento en el que la IA física se está llenando de modelos de visión, lenguaje y acción, pero la manipulación real sigue dependiendo de señales muy materiales. Ver un objeto no basta cuando hay que encajar un conector, deslizar una pieza flexible, ajustar presión sobre una superficie o trabajar junto a una persona que puede tocar el robot.
Por eso el énfasis de Flexiv en tacto de cuerpo completo resulta relevante. Si el robot percibe contacto solo en la herramienta final, puede reaccionar tarde a golpes, roces o apoyos en el resto del brazo. Si la estructura completa mide fuerza, el control puede ser más fino y más seguro en entornos donde levantar barreras físicas no es práctico.
El reto está en convertir esa capacidad en productos y aplicaciones repetibles. Las cifras de sensado y movilidad son necesarias, pero no suficientes. Flexiv tendrá que demostrar que Enlight y su plataforma modular pueden integrarse con facilidad, mantener calibración, soportar turnos reales y justificar coste frente a soluciones más simples. La ventana de lanzamiento prevista para el tercer trimestre de 2026 será el siguiente punto de control.