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Industria y Logística

Cobot lleva Proxie Gen2 a operaciones sin integración

Collaborative Robotics presenta Proxie Gen2, un robot móvil con manipulación bimanual, autotareas locales y despliegue sin integrar software.

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Cobot lleva Proxie Gen2 a operaciones sin integración

Collaborative Robotics, la compañía que opera como Cobot, ha presentado la segunda generación de Proxie, su robot móvil colaborativo para hospitales, almacenes, laboratorios y fábricas. La novedad no está solo en mover carros: Proxie Gen2 combina movilidad, manipulación bimanual y una capa de IA física que intenta decidir qué trabajo toca hacer sin un proyecto de integración previo.

Un robot móvil que añade manos

Proxie nació como una plataforma para quitar a las personas una tarea poco vistosa pero muy repetida: mover carros, bandejas y material por instalaciones que ya existen. La segunda generación mantiene esa tesis, pero sube la ambición. Según la nota publicada por RoboticsTomorrow, Cobot describe Gen2 como un robot móvil generalista capaz de identificar trabajo pendiente y ejecutarlo con cero integración de software.

Ese matiz es importante. En robótica industrial, muchas soluciones funcionan bien una vez conectadas a un WMS, un MES, un ERP o una pila de APIs específica del cliente. El coste oculto suele estar en esa integración, en mantenerla y en adaptar el flujo cuando cambia la operación. Cobot intenta presentar Proxie como una plataforma que observa la instalación, crea un modelo de mundo en tiempo real y genera tareas con su capacidad Autotasking, sin depender de despachadores humanos ni de una conexión profunda con el software de almacén.

La empresa afirma que la primera generación ya ha acumulado 12.627 horas de operación en entornos de producción, desde hospitales hasta fabricación y logística. En esos despliegues, Proxie habría movido más de 40 millones de libras de materiales, unos 18.100 toneladas, y ahorrado más de 17 millones de pasos a equipos humanos. Son cifras de parte, pero al menos desplazan la conversación desde la demo hacia la explotación diaria.

Gen2 incorpora más de 500 mejoras derivadas de esa experiencia. Cobot dice que el nuevo diseño usa un 40% menos de piezas, es más compacto para pasillos y ascensores estrechos, puede mover carros de hasta 1.500 libras y levantar hasta 200 libras en su columna vertical. Traducido a unidades europeas, hablamos de unos 680 kg de arrastre y 91 kg de elevación.

IA física en el borde

El componente más interesante es la combinación entre movilidad y manipulación. La página oficial de Proxie presenta el robot como una máquina disponible hoy, con capacidades para trabajar en instalaciones existentes y una opción de manipulador bimanual. La compañía habla de recoger, colocar y reabastecer materiales con dos brazos, en vez de limitarse a empujar o arrastrar carros.

Proxie Gen2 también cambia la conversación sobre autonomía. Cobot afirma que el robot ejecuta inferencia local sobre hardware NVIDIA Jetson, de modo que las tareas principales no dependen de la nube. Su sistema de percepción ScoutSense mira el entorno desde una altura cercana a la humana, planifica secuencias de trabajo y anuncia de forma audible lo que va a hacer antes de moverse. En teoría, esa combinación debería ayudar a que el robot sea más legible para las personas que comparten pasillo, muelle o zona de preparación con él.

La parte de flota queda en Vista, la consola de Cobot para visibilidad operativa. La empresa la describe como un sistema que muestra tareas creadas, en cola y completadas, además del estado de los robots y patrones de operación. No es un detalle menor: cuando una flota de robots falla, el problema rara vez es solo la navegación de una unidad. Suelen fallar las prioridades, las excepciones, la visibilidad de lo que está pasando y la capacidad de intervenir antes de que un turno se atasque.

También hay una mejora pragmática en energía. Proxie Gen2 pasa a baterías de litio-ferrofosfato y a una estación de intercambio automático. Cobot lo vende como operación continua sin tiempo muerto, una condición bastante más relevante para un hospital, una fábrica o un almacén que una velocidad punta llamativa.

Disponible, pero con preguntas abiertas

Cobot asegura que Proxie Gen2 ya se puede pedir desde 5.000 dólares al mes, y la página de producto traduce el coste a menos de 15 dólares por hora en dos turnos de cinco días o menos de 7 dólares por hora si opera 24/7. Es una forma agresiva de presentar el ROI, porque evita hablar de compra de hardware y lo compara directamente con coste laboral. Aun así, el cálculo real dependerá de utilización, mantenimiento, cambios de proceso, soporte, seguridad y volumen de tareas automatizables.

El contexto favorece una propuesta así. Muchos operadores no necesitan un humanoide bípedo para resolver sus primeros cuellos de botella; necesitan mover material, reponer estaciones, llevar muestras, abastecer líneas o reducir caminatas improductivas. Si Proxie puede hacer eso sin rediseñar la instalación ni abrir un proyecto largo de integración, su valor está precisamente en ser menos espectacular que un humanoide y más desplegable.

La cautela está en la palabra “generalista”. Proxie Gen2 no demuestra por sí solo que exista ya un robot universal para operaciones reales. Demuestra algo más concreto: una plataforma móvil que intenta sumar percepción, manipulación, coordinación de flota y aprendizaje a partir de despliegues previos. La diferencia importa, porque en robótica la frontera entre una buena demo y un producto útil suele estar en las excepciones aburridas: puertas, ascensores, carros mal colocados, turnos con prisa, pasillos estrechos y prioridades contradictorias.

Cobot lo enseñará durante Automate 2026, del 22 al 25 de junio, en el McCormick Place de Chicago, dentro del Humanoid Pavilion alojado por NVIDIA. El nombre del pabellón es curioso, porque Proxie no compite por parecer humano. Compite por hacer trabajo humano repetitivo con ruedas, brazos, sensores y una pila de software que promete necesitar menos integración. Esa puede ser una ruta menos vistosa, pero probablemente más cercana a donde la robótica empieza a pagar facturas.

Fuentes

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