robotica.esrobotica.es
Industria y Logística

X Square clasifica 1.816 paquetes por hora con WALL-B

X Square Robot combina WALL-B con dos brazos de seis ejes para clasificar paquetes variables a 1.816 unidades por hora y más del 98% de acierto.

·
4 min de lectura
X Square clasifica 1.816 paquetes por hora con WALL-B

X Square Robot ha sometido su sistema de inducción de paquetes a una prueba pública de una hora. Dos brazos industriales controlados por el modelo WALL-B procesaron 1.816 envíos por hora con una precisión declarada superior al 98%, afrontando cajas y bolsas colocadas sin un orden previo.

Dos brazos ante un flujo que cambia con cada recogida

La demostración, emitida en directo el 12 de agosto, reproduce el paso que conecta la descarga de un camión con la línea automática de clasificación. En ese punto, los paquetes todavía no llegan separados ni correctamente orientados: se solapan, las bolsas se deforman y las etiquetas pueden quedar ocultas o mirando en dirección contraria al lector.

Según el comunicado publicado por la propia X Square Robot, WALL-B examinó cada objeto y el entorno inmediato antes de decidir cómo recogerlo. Los dos brazos de seis ejes podían aproximarse desde distintos ángulos, levantar el paquete, girarlo, alisar una bolsa flexible y depositarlo en la cinta con una orientación que facilitase el escaneo posterior.

La empresa mostró también una recuperación ante una excepción: uno de los brazos intervino para rescatar un paquete que avanzaba hacia una zona equivocada. Es un detalle más relevante que una recogida aislada y limpia, porque una célula logística útil debe evitar que un fallo pequeño detenga o contamine el resto del flujo.

X Square sostiene que el control no depende de programar una regla distinta para cada formato. Su argumento es que el modelo de IA física interpreta la pila cambiante y adapta la estrategia de manipulación a cada caja o sobre. La prueba incluyó materiales, formas, pesos y tamaños diferentes, aunque la compañía no ha publicado un desglose por categoría ni la tasa concreta de fallos para cada tipo de paquete.

Una arquitectura especializada frente al humanoide generalista

El objetivo anunciado al empezar el reto era procesar 1.248 paquetes en una hora. El resultado final lo superó aproximadamente en un 45%. La cifra coloca el foco en una pregunta práctica: para una tarea fija de almacén, ¿conviene un robot con forma humana o una célula diseñada alrededor del proceso?

X Square ha optado aquí por brazos estacionarios, un área de entrada y una cinta transportadora. La arquitectura pierde la movilidad de un humanoide, pero evita cargar con piernas, batería y equilibrio cuando el trabajo se desarrolla siempre en el mismo punto. También permite que los dos manipuladores colaboren sobre el flujo y que el resto de la instalación siga utilizando componentes industriales conocidos.

La cobertura de Robotics & Automation News compara el objetivo de 1.248 unidades con la media sostenida en una prueba de 200 horas realizada por Figure con un humanoide. No son ensayos equivalentes: X Square midió una hora con hardware especializado, mientras que Figure puso a prueba la resistencia de otro formato durante mucho más tiempo. La comparación sirve para discutir arquitecturas, no para declarar un ganador.

El sistema logístico es además una aplicación concreta de una cartera más amplia. En su web oficial, X Square muestra WALL-B y robots capaces de abordar manipulación doméstica, preparación de objetos, ensamblaje y clasificación. Durante la World Robot Conference 2026 de Pekín, la compañía ha llevado tanto esta célula como demostraciones con manos diestras y herramientas para recopilar datos de entrenamiento.

Una prueba pública todavía no equivale a producción

La hora de funcionamiento aporta más información que un vídeo editado con varias recogidas perfectas, pero no demuestra aún una operación industrial continua. X Square no identifica un cliente, un centro logístico ni un volumen acumulado durante varios turnos. Tampoco comunica disponibilidad comercial, coste de la célula, consumo, frecuencia de mantenimiento o intervención humana necesaria fuera del periodo mostrado.

La precisión superior al 98% procede de la empresa y no de una auditoría independiente. Falta saber además cómo define un paquete procesado correctamente: depositarlo en la cinta, presentar una etiqueta legible, conseguir que el escáner lo acepte o completar todo el encaminamiento. Esa diferencia puede alterar mucho el valor operativo de la métrica.

También queda por medir la cola de casos difíciles. Un porcentaje pequeño de errores puede representar miles de incidencias en un centro de gran volumen, especialmente si se concentra en embalajes blandos, dañados, transparentes o con geometrías poco habituales. La recuperación automática ante esos casos y el tiempo medio entre intervenciones serán tan importantes como el pico de paquetes por hora.

Con esas cautelas, la prueba sí deja una señal útil: X Square ha aplicado su modelo a un cuello de botella físico reconocible y lo ha mantenido trabajando durante una hora completa. El siguiente paso que convertiría la demostración en evidencia industrial sería repetirla durante turnos reales, con mezcla de paquetes de un cliente y métricas públicas de disponibilidad, errores, coste e intervención humana.

Fuentes

Más artículos