Microbot Medical ha firmado un acuerdo con Lovell Government Services para llevar su sistema robótico endovascular LIBERTY a canales de compra sanitaria del Gobierno de Estados Unidos. La noticia no es una aprobación clínica nueva ni un contrato de despliegue con un hospital concreto, pero sí mueve una pieza importante en la comercialización: poner el robot dentro de los circuitos de adquisición que usan la sanidad de veteranos, el sistema militar y el Indian Health Service.
Un canal público para vender LIBERTY
Según la nota distribuida por Microbot, Lovell actuará como proveedor SDVOSB, la categoría estadounidense para pequeñas empresas propiedad de veteranos discapacitados por servicio. Esa condición importa porque muchos organismos federales tienen objetivos de compra con proveedores de ese tipo, y porque Lovell ya trabaja como intermediario para introducir tecnología médica en contratos públicos.
El alcance potencial es amplio. Microbot habla de más de 2.000 instalaciones gubernamentales, incluyendo centros administrados por la Veterans Health Administration, el Military Health System del Departamento de Defensa y el U.S. Indian Health Service. La compañía también sitúa dentro de esa red 170 centros médicos y clínicas ambulatorias, con una media superior a 200 procedimientos endovasculares periféricos al año por centro.
El sistema LIBERTY se añadirá al contrato Federal Supply Schedule de Lovell, con activación prevista durante el tercer trimestre de 2026. Además, Microbot espera que esté disponible a través de GSA Advantage, el catálogo electrónico ECAT de la Defense Logistics Agency y el acuerdo DAPA del Departamento de Defensa. Traducido al lenguaje operativo: el acuerdo no garantiza compras, pero reduce fricción administrativa para que hospitales federales puedan evaluar y adquirir el sistema por canales ya conocidos.
Qué es exactamente el sistema
LIBERTY es un robot para procedimientos endovasculares periféricos. La idea es que el médico manipule guías y catéteres de forma remota, desde una consola, en lugar de operar pegado al campo de radiación durante toda la intervención. En su página oficial de producto, Microbot lo presenta como un sistema compacto, de un solo uso y sin inversión de capital tradicional, diseñado para integrarse en el flujo de trabajo de una sala ya existente.
Ese punto de “un solo uso” es central en la propuesta. Buena parte de la robótica quirúrgica se vende como equipo de capital: una plataforma cara, instalada en el hospital, con consumibles y contratos asociados. Microbot intenta colocarse en otro hueco, más parecido a un dispositivo procedimental: menor barrera inicial, menos infraestructura dedicada y una promesa de integración más sencilla. La compañía afirma también una reducción del 92% en exposición a radiación, aunque ese dato procede de documentación propia y de referencias clínicas citadas por Microbot, por lo que conviene leerlo como una cifra a validar en adopción real y no como garantía universal para cualquier hospital.
Hay otro matiz relevante: la propia web del producto indica que LIBERTY está pensado para navegación en vasculatura periférica y que no está destinado a procedimientos coronarios ni neurointervencionistas. Esa frontera es importante porque evita meter en el mismo saco todos los procedimientos vasculares guiados por catéter. La noticia se entiende mejor como un movimiento para escalar una aplicación concreta, no como la entrada inmediata en toda la cirugía robótica vascular.
Comercialización, no solo tecnología
El acuerdo llega después de varias señales de avance comercial. En mayo, Microbot comunicó que LIBERTY había recibido su primera autorización regulatoria internacional, por parte de la división AMAR del Ministerio de Salud de Israel, convirtiendo a Israel en la segunda jurisdicción con permiso de comercialización tras Estados Unidos. La empresa dijo entonces que continuaba trabajando en el marcado CE con la vista puesta en Europa antes de final de 2026.
En junio también anunció adopciones en sistemas sanitarios de Carolina del Norte y Michigan. Son piezas pequeñas por separado, pero juntas dibujan una transición desde el relato de desarrollo médico hacia la fase incómoda de cualquier robot sanitario: encajar en compras, regulación, formación, economía hospitalaria y volumen de casos.
La colaboración con Lovell entra precisamente en esa parte menos visible del mercado. En hospitales federales, la tecnología no basta: hace falta estar en contratos utilizables, simplificar la compra y justificar la adopción en entornos donde la interoperabilidad administrativa pesa casi tanto como la capacidad técnica. Para Microbot, acceder a un canal con miles de centros no equivale a vender miles de robots, pero sí abre una puerta comercial que antes exigía más trabajo caso por caso.
El límite de la noticia está ahí. No se han anunciado importes, pedidos cerrados ni calendarios de instalación en centros concretos. Tampoco hay datos públicos nuevos de resultados clínicos en esta comunicación. Lo que cambia es el camino al mercado: LIBERTY queda más cerca de compradores federales que atienden a veteranos, militares y comunidades nativas, y Microbot suma un intermediario especializado para convertir interés clínico en procesos de compra reales.
Fuentes
- Microbot Medical — acuerdo con Lovell Government Services para sanidad federal [en]
- Microbot Medical — página oficial del sistema LIBERTY [en]
- Microbot Medical — autorización regulatoria AMAR en Israel [en]
- The Robot Report — cobertura del acuerdo Microbot-Lovell [en]
- Imagen: Microbot Medical — LIBERTY Endovascular Robotic System [en]