ZEALS ha completado la primera prueba hospitalaria de su robot compacto D1. Dos unidades trabajaron durante 35 horas en el Juko Osu Hospital de Nagoya para evaluar cinco tareas de apoyo, aunque las operaciones de manipulación más delicadas todavía necesitaron control remoto.
Cinco tareas en tres días de hospital
La prueba se desarrolló del 26 al 28 de agosto de 2026 junto a CUC y el Juko Osu Hospital. No fue una demostración de unos minutos en un escenario preparado: el equipo llevó los robots al edificio, los conectó a la red, cartografió las instalaciones y ajustó la navegación a pasillos, consultas y zonas compartidas con personal, pacientes y personas en silla de ruedas.
Los dos D1 acumularon 35 horas entre los tres días: 12 el primero, 16 el segundo y siete el último. Según el informe publicado por ZEALS, completaron todas las pruebas previstas sin caídas ni contacto con personas. La compañía mantuvo, no obstante, ingenieros en el lugar con acceso a teleoperación y parada de emergencia, limitó áreas y horarios y adaptó la actividad al tráfico del hospital.
La primera función consistió en orientar a visitantes. D1 conversaba para confirmar el destino, utilizaba cámaras y sensores para detectar obstáculos y acompañaba a la persona por el centro de reconocimientos. También recibió órdenes habladas para transportar documentos ligeros entre consultas, el área de reconocimientos y la oficina de bienestar, incluyendo la entrega del material al final del recorrido.
Las otras tres pruebas exigían más interacción física. Un robot accionó un dispensador para preparar té con distintos niveles de espesante; otro retiró una bandeja, intentó mantenerla nivelada y colocarla en un carro. Una cámara y un modelo multimodal estimaron además la comida restante. En la quinta tarea, D1 dirigió una sesión de ejercicios ante pacientes, ajustando velocidad y amplitud para que pudieran seguir sus movimientos.
La autonomía termina donde empieza la manipulación fina
La diferencia entre las tareas es importante. ZEALS atribuye a la navegación autónoma y a la interacción por voz los recorridos de orientación y transporte. Sin embargo, el uso del dispensador y la retirada de bandejas se hicieron con control remoto y medidas adicionales de seguridad. La empresa aprovechó esas operaciones para registrar movimientos que después puedan servir para entrenar la autonomía.
Pulsar el botón correcto combina lectura, comprensión de una orden y posicionamiento preciso de dos brazos. Recoger una bandeja añade estimación del punto de agarre, control de fuerza, equilibrio y tolerancia a vajilla colocada de forma distinta. ZEALS reconoce que debe mejorar la precisión, la repetibilidad y la seguridad antes de ejecutar estas secuencias sin teleoperación.
Ese límite evita interpretar las 35 horas como un turno plenamente autónomo. El ensayo demuestra que la plataforma puede desplazarse y ejecutar secuencias variadas dentro de un hospital en funcionamiento bajo supervisión estrecha. No demuestra todavía disponibilidad continua, tasa de éxito repetible, ahorro de tiempo del personal ni funcionamiento sin un equipo técnico preparado para intervenir.
La compañía tampoco ha publicado cuántas veces se repitió cada tarea, cuánto duró cada ejecución o qué incidencias obligaron a ajustar la ruta. La ausencia de caídas y contactos es una señal básica de seguridad, pero no sustituye a métricas sobre falsas paradas, intervenciones, velocidad o calidad de manipulación.
Un robot compacto que parte de cinco millones de yenes
D1 monta un torso con dos brazos sobre una base móvil de seis ruedas. La ficha oficial indica una altura regulable entre 129,3 y 159,3 centímetros, un peso de 110 kilogramos y una carga nominal de 5 kilogramos por brazo. Los brazos tienen siete ejes con sensores de par y frenos dedicados, mientras la columna puede elevar el cuerpo 300 milímetros para alcanzar mostradores y equipos.
ZEALS abrió las consultas comerciales el 5 de agosto con un precio previsto desde cinco millones de yenes por unidad. La empresa ensambla el robot en Japón y desarrolla allí la IA, el software y el control, pero utiliza componentes y tecnologías procedentes de distintos países; por eso lo presenta como un sistema de producción parcialmente nacional.
El ensayo de Nagoya es más relevante que una ficha técnica porque identifica dónde encaja hoy el robot: orientación, conversación y transporte ligero parecen más próximos a una operación autónoma; preparar bebidas y manipular bandejas siguen siendo tareas de recopilación de datos asistida. El siguiente paso útil no será añadir otra función a la lista, sino medir durante semanas cuántas horas puede trabajar, con qué frecuencia necesita ayuda y si reduce una carga concreta del personal clínico.
Fuentes
- ZEALS — informe oficial de la prueba de D1 en el Juko Osu Hospital [en]
- Omakase Robotics — ficha técnica y comercial oficial de D1 [en]
- Impress Watch — especificaciones y contexto del lanzamiento de D1 [ja]
- Juko Osu Hospital — información oficial del centro [ja]
- Imagen: ZEALS — D1 transportando documentos durante la prueba hospitalaria [en]
