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DiDi abre las pruebas sin conductor del robotaxi R2

DiDi permite reservar su robotaxi R2 sin conductor en zonas de Pekín y Guangzhou, con 33 sensores y una plataforma central de más de 2.000 TOPS.

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DiDi abre las pruebas sin conductor del robotaxi R2

DiDi Autonomous Driving ha comenzado a aceptar pasajeros en su robotaxi R2 sin conductor de seguridad a bordo. El vehículo ya se puede solicitar desde la aplicación de DiDi en determinadas zonas de demostración de Pekín y Guangzhou, un paso que lleva esta generación desde las pruebas en carretera a un servicio reservable, aunque todavía limitado geográficamente.

Un vehículo diseñado para operar como robotaxi

El R2 no es un turismo convencional al que se haya añadido un equipo de conducción autónoma después de fabricarlo. DiDi lo ha desarrollado junto a GAC Aion como un vehículo específico para transporte de pasajeros sin conductor, con el objetivo de integrar desde fábrica los sensores, la computación, las redundancias y el mantenimiento que necesita una flota.

Según el anuncio de inicio de las pruebas con pasajeros, el sistema combina la pila de conducción autónoma de nivel 4 de DiDi con 33 sensores y una plataforma central que fusiona tres dominios del vehículo. La empresa afirma que la carrocería satisface los estándares de cinco estrellas de C-NCAP y Euro NCAP y que incorpora varias capas de redundancia, pero no detalla en esta comunicación la composición exacta del conjunto de cámaras, radares y lidar.

La presentación técnica de GAC aporta una cifra adicional: la plataforma supera los 2.000 TOPS de capacidad de cálculo y habría reducido el coste un 74% frente a la arquitectura anterior. Ambas cantidades proceden del fabricante y no permiten calcular por sí solas la seguridad ni el coste por viaje, pero explican la apuesta por concentrar percepción, decisión y control en una arquitectura producida junto al vehículo.

La cabina también está pensada para que el pasajero complete acciones que normalmente resolvería un conductor. Una pantalla de techo de 17,3 pulgadas ofrece funciones de entretenimiento, mientras el asistente de voz permite verificar el PIN, iniciar el trayecto y controlar climatización, ventanillas e iluminación ambiental. Antes de recoger al usuario, el coche puede abrir las ventanillas para ventilar el interior.

De la entrega industrial a las reservas en la aplicación

GAC Aion entregó las primeras unidades del R2 en enero de 2026 y obtuvo inicialmente permisos de prueba en Guangzhou. Desde entonces, DiDi ha utilizado el modelo en carreteras públicas de Guangzhou, Pekín, Shenzhen y otras ciudades. La novedad del anuncio del 31 de agosto es que pasajeros seleccionados pueden pedir este vehículo concreto y realizar el recorrido sin una persona al volante.

La distinción importa. DiDi ya había operado pruebas totalmente autónomas con otros vehículos, de modo que el avance no inaugura la conducción sin conductor para toda la compañía. Lo que entra ahora en servicio de prueba es su nueva plataforma producida junto a GAC Aion, conectada al canal de reservas que DiDi ya utiliza para movilidad urbana.

Esa combinación resuelve tres piezas que a menudo avanzan por separado en un programa de robotaxis: el software de nivel 4, un vehículo preparado para fabricación en serie y una aplicación con demanda de viajes. La empresa también opera Huiju Port, un centro para automatizar tareas de operación y mantenimiento de la flota. No basta con que el coche conduzca: hay que limpiar la cabina, cargar o revisar el vehículo, responder a incidencias y volver a ponerlo en servicio.

DiDi afirma que su operación autónoma acumula más de 2.200 días consecutivos de funcionamiento seguro. La cifra describe la continuidad del programa completo, no los kilómetros ni el historial específico del R2. Tampoco equivale a una tasa pública de accidentes o intervenciones, métricas necesarias para comparar de forma rigurosa el rendimiento con conductores humanos y otros operadores.

Un servicio real, pero todavía acotado

El inicio de las reservas coloca al R2 por encima de una demostración cerrada, pero DiDi lo sigue denominando prueba de servicio. La compañía no ha publicado cuántas unidades participan, qué superficie cubren las zonas habilitadas, cuántas horas al día están disponibles, si existe tarifa diferenciada o con qué frecuencia interviene asistencia remota.

También falta conocer la utilización diaria y el coste operativo del modelo. Una plataforma de más de 2.000 TOPS y 33 sensores puede aportar redundancia, pero exige energía, limpieza, calibración y mantenimiento. El ahorro declarado en la arquitectura tampoco revela el precio final del vehículo ni cuánto tarda en amortizarse dentro de una flota.

El paso relevante, por tanto, no es que DiDi haya demostrado otra vez que un coche puede circular sin conductor en un recorrido preparado. Es que ha puesto su segunda generación industrial a disposición de pasajeros mediante una aplicación de uso cotidiano en dos grandes ciudades. La prueba de escala llegará cuando publique flota, viajes, disponibilidad, intervenciones y expansión del área de servicio.

Fuentes

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