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Hinomaru operará los robotaxis de Uber y Wayve en Tokio

Uber incorpora a Hinomaru al piloto de robotaxis que prepara con Wayve y Nissan en Tokio para finales de 2026, inicialmente con operador de seguridad.

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Hinomaru operará los robotaxis de Uber y Wayve en Tokio

Uber ha elegido a Hinomaru Kotsu como operador local del piloto de robotaxis que prepara en Tokio junto a Wayve y Nissan. La prueba mantiene el calendario de finales de 2026 y permitirá solicitar desde la aplicación de Uber un Nissan LEAF equipado con el sistema de conducción autónoma de Wayve.

El piloto ya tiene operador de taxi

La incorporación de Hinomaru completa una pieza que todavía estaba pendiente. Cuando Uber, Wayve y Nissan anunciaron su memorando de colaboración en marzo, explicaron que el servicio se canalizaría mediante una compañía de taxi con licencia, pero no habían identificado cuál. Uber ha confirmado ahora que trabajará con Hinomaru para poner los vehículos en circulación en Tokio antes de que termine 2026.

El papel del socio japonés no es decorativo. La regulación local obliga a encajar la prueba dentro del sistema de transporte existente, y Hinomaru aporta la licencia, la operación diaria y el conocimiento de una ciudad con tráfico denso, calles estrechas y normas específicas para el taxi. Las dos compañías ya colaboraban: su acuerdo de 2020 añadió 1.200 taxis de Hinomaru a la aplicación de Uber en Tokio.

El plan no equivale todavía a un robotaxi completamente desatendido. En la fase inicial, los Nissan LEAF circularán con un operador de seguridad formado a bordo, según el anuncio conjunto publicado en marzo. Los pasajeros podrán reservarlos como parte de sus trayectos cotidianos, pero las empresas no han detallado cuántos vehículos participarán, qué barrios cubrirán, cuánto durará la prueba ni cuándo podría retirarse la supervisión humana.

Tampoco se ha anunciado una fecha exacta de apertura al público. El objetivo sigue sujeto a las conversaciones con las autoridades japonesas, de modo que la selección de Hinomaru acerca el proyecto a la calle, pero no sustituye las autorizaciones ni demuestra por sí sola que el sistema esté listo para operar sin conductor.

Un LEAF preparado como plataforma global

El vehículo elegido es una versión del Nissan LEAF desarrollada específicamente para robotaxi, no el turismo de serie con una actualización de software. El prototipo combina la ingeniería de Nissan, el Wayve AI Driver y la plataforma de computación NVIDIA DRIVE Hyperion. Wayve mostró en marzo una configuración con dos procesadores DRIVE AGX Thor, sistemas redundantes y un conjunto de sensores integrado en la carrocería y el techo.

La propuesta técnica de Wayve se apoya en un modelo de conducción de extremo a extremo que aprende de datos reales. La empresa sostiene que puede generalizar entre carreteras y ciudades sin depender de mapas de alta definición construidos previamente para cada calle. Tokio será una prueba exigente para esa promesa: su trazado, la convivencia con peatones y ciclistas y la variedad de señales obligan al sistema a interpretar situaciones difíciles de reducir a recorridos fijos.

Wayve lleva probando su tecnología en Japón desde comienzos de 2025. Nissan también empleará componentes de su software en la próxima generación de ProPILOT, aunque conviene separar ambos programas. El piloto con Uber busca ofrecer viajes mediante una flota de taxis; el futuro ProPILOT es una función de asistencia para coches vendidos a particulares y, en su primera implantación prevista, seguirá requiriendo supervisión del conductor.

Japón suma otra vía hacia el robotaxi

El proyecto entra en un mercado donde ya existen varias estrategias. Waymo lleva recopilando datos en Tokio con vehículos conducidos por personal de Nihon Kotsu, mientras Nissan prepara por separado pruebas de movilidad autónoma en Yokohama. La alianza de Uber intenta diferenciarse reuniendo cuatro capas: el coche de Nissan, la conducción de Wayve, la demanda de la aplicación y la operación regulada de Hinomaru.

Para Uber, Tokio forma parte de un despliegue internacional más amplio con Wayve que contempla más de diez ciudades, entre ellas Londres. El modelo permite a la plataforma conservar la relación con el pasajero sin fabricar vehículos ni desarrollar por completo el sistema autónomo. Para Hinomaru, la prueba abre una transición desde el taxi convencional hacia una flota donde la compañía seguiría ocupándose de operación, mantenimiento y atención al usuario.

Lo decisivo llegará cuando las empresas publiquen el tamaño de la flota, el dominio operativo y las métricas de intervención. De momento, el avance es organizativo pero concreto: el proyecto ya tiene quién ponga el robotaxi en servicio y lo integre en la red de taxi de Tokio. Aún falta comprobar cómo se comporta con pasajeros reales y bajo qué condiciones podrá pasar de una prueba supervisada a una operación sin conductor.

Fuentes

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