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SANY envía sus primeros camiones mineros autónomos a Sudamérica

SANY despacha una flota eléctrica SKT110Ei con conducción autónoma y gestión en la nube para su primer proyecto de minería robotizada en Latinoamérica.

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SANY envía sus primeros camiones mineros autónomos a Sudamérica

SANY Group ha enviado a Sudamérica su primer lote de camiones mineros eléctricos y autónomos SKT110Ei. La entrega abre el primer proyecto latinoamericano de la compañía en este segmento y no se limita a suministrar vehículos: incorpora gestión de flota en la nube, infraestructura vial y asistencia local durante el ciclo de vida.

Una flota autónoma, no una demostración aislada

Los camiones salieron el 12 de agosto de 2026 del parque industrial de maquinaria pesada de SANY en Shenyang, China. La compañía comunicó el envío internacional el 20 de agosto y lo presenta como su primera implantación de minería autónoma en Latinoamérica. La nota difundida por SANY habla de una flota, un sistema inteligente de asignación de tareas y servicios de operación y mantenimiento.

El anuncio describe una solución adaptada a las condiciones del cliente. El software debe coordinar los camiones con las carreteras de la explotación y enviar órdenes desde una plataforma en la nube. Cada vehículo integra el sistema de conducción autónoma desarrollado por SANY, que combina un chasis controlado electrónicamente, percepción mediante varios sensores, toma de decisiones basada en inteligencia artificial y despacho centralizado.

Esa arquitectura importa tanto como el camión. En una mina a cielo abierto, automatizar el transporte exige ordenar cruces, puntos de carga y descarga, prioridades y recarga energética, además de responder a cambios en la vía. Sustituir al conductor de una sola máquina no basta si la operación completa sigue dependiendo de decisiones manuales en cada ciclo.

SANY no ha revelado el nombre del cliente, el país de destino ni la mina en la que trabajarán los SKT110Ei. Tampoco ha detallado cuántas unidades componen el primer lote ni cuándo comenzará la explotación comercial. Por tanto, el envío confirma un contrato y hardware en tránsito, pero aún no permite evaluar la disponibilidad real de la flota en Sudamérica ni sus resultados frente a camiones convencionales.

Electricidad y autonomía llegan juntas a la mina

El SKT110Ei combina propulsión totalmente eléctrica y conducción autónoma. SANY atribuye al modelo bajo consumo energético, alta disponibilidad y menor necesidad de intervención humana, aunque no publica en este anuncio la capacidad de batería, la carga útil, la autonomía por turno o el sistema de recarga destinado al cliente latinoamericano.

La electrificación y la automatización resuelven problemas distintos. El motor eléctrico reduce el uso directo de combustible y puede aprovechar la frenada regenerativa en recorridos repetitivos con desnivel. La autonomía busca mantener ciclos regulares, apartar a los operarios de zonas con maquinaria pesada y cubrir puestos difíciles de encontrar. El resultado final dependerá, no obstante, de la disponibilidad eléctrica de la mina, los tiempos de carga y la capacidad del sistema para trabajar con polvo, lluvia, pendientes y tráfico mixto.

La empresa enseñó también en su Cumbre Minera 2026 un camión eléctrico sin cabina con carga ultrarrápida mediante dos conectores refrigerados por líquido. Ese vehículo ofrece control local, teleoperación y conducción autónoma, pero SANY lo menciona como un desarrollo separado. La fotografía de la expedición sudamericana muestra camiones con cabina, de modo que no conviene confundir aquella plataforma con los SKT110Ei ahora enviados.

SANY lleva escala previa, pero falta medir este proyecto

La filial SANY Intelligent Mining asegura que, hasta julio de 2026, había desplegado más de 300 camiones mineros autónomos. Según sus propios datos, esas máquinas acumularon más de 13 millones de kilómetros de operación y transportaron más de 41 millones de metros cúbicos de tierra y roca. Son cifras relevantes como referencia de escala, aunque proceden del fabricante y no incluyen un desglose independiente por explotación, modelo o grado de supervisión humana.

La novedad del proyecto sudamericano no reside, por tanto, en una primera prueba del sistema, sino en trasladar una plataforma ya utilizada por SANY a otra región y acompañarla con soporte local. En maquinaria minera, esa capacidad de mantenimiento puede decidir el éxito del despliegue: una flota autónoma necesita sensores limpios y calibrados, conectividad estable, mapas actualizados, repuestos y personal capaz de recuperar la operación ante una incidencia.

El siguiente hito será ver los camiones dentro de la mina. Para valorar el proyecto harán falta datos que hoy no se conocen: unidades operativas, toneladas transportadas por hora, consumo por ciclo, disponibilidad, intervenciones remotas y convivencia con equipos tripulados. El envío confirma que la minería autónoma china gana un nuevo mercado; su rendimiento en Latinoamérica todavía está por demostrar.

Fuentes

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