MOVA ha presentado en IFA 2026 AstraX, un robot cortacésped que añade un brazo articulado con herramientas intercambiables. La compañía lo muestra retirando objetos de su ruta, recogiendo fruta a poca altura y regando zonas concretas, tres tareas que amplían el trabajo más allá de cortar hierba.
Un cortacésped que intenta despejar su propio camino
Los robots de jardín suelen resolver los obstáculos de una forma conservadora: detectan una pelota, una rama o un juguete, cambian de dirección y dejan sin cortar el área que lo rodea. AstraX propone intervenir sobre el entorno. Según la presentación oficial de MOVA en IFA, su sistema de visión identifica un objeto en la trayectoria y ordena al brazo que lo retire antes de continuar la siega.
La diferencia está en el extremo del brazo. MOVA plantea accesorios intercambiables en lugar de una herramienta fija. El mostrado con más detalle es una pinza de dos dedos, destinada tanto a apartar obstáculos como a recoger fruta desde posiciones bajas. Otro accesorio funciona como boquilla de riego para atender áreas definidas en horarios programados.
Eso convierte al cortacésped en una base móvil capaz de manipular, aunque dentro de un repertorio estrecho. No se trata de un jardinero generalista: la información publicada no describe poda, transporte de cargas, vaciado de una cesta ni reconocimiento del estado de las plantas. La novedad verificable es más concreta: un equipo de siega incorpora actuación física para completar tareas sencillas sin limitarse a navegar alrededor de los problemas.
La manipulación llega a la robótica de jardín
La industria doméstica lleva años mejorando mapas, cámaras y evitación de objetos. Sin embargo, percibir una pelota y moverla son problemas distintos. La segunda acción exige calcular el alcance, acercarse sin atropellar el objeto, elegir un punto de agarre, controlar la fuerza y comprobar que la ruta queda libre. En exteriores se añaden terreno irregular, suciedad, humedad, sombras y objetos deformables.
MOVA sitúa AstraX dentro de una estrategia que une percepción y actuación. En el mismo lanzamiento ha enseñado Knot 80, un brazo separado con visión 3D, una mano de 11 grados de libertad, un conjunto de 15 articulaciones y fuerza de agarre ajustable entre 25 y 50 N. La empresa no afirma que AstraX use esa misma arquitectura ni publica una relación técnica entre ambos sistemas, pero presentarlos juntos deja clara la dirección: llevar la manipulación a máquinas domésticas especializadas.
El fabricante también ha anunciado UltraTrim 3.0 y 4.0 para cortar junto a bordes. La versión 4.0 emplea otro brazo adaptativo y retráctil, dedicado a la cuchilla lateral, con alturas de corte de 4, 5 y 6 centímetros. AstraX va un paso más allá al separar la herramienta de la función principal y permitir que una misma plataforma actúe sobre objetos o agua.
Durante IFA, celebrada en Berlín del 4 al 8 de septiembre, MOVA ha programado demostraciones en directo con varias unidades AstraX sincronizadas. Esa prueba pública puede enseñar coordinación y repetibilidad, pero sigue siendo un entorno preparado por la propia marca. Aún falta saber cómo responde el sistema cuando el objeto es frágil, pesado, parcialmente oculto o está demasiado cerca de una persona o un animal.
Un prototipo sin precio ni calendario de venta
El anuncio deja fuera varios datos necesarios para evaluar AstraX como producto. MOVA no ha comunicado precio, fecha de lanzamiento, mercados, autonomía, superficie recomendada, pendiente máxima, protección frente al agua, alcance o carga útil del brazo. Tampoco concreta cuántos accesorios incluiría, cómo se cambian ni si el usuario debe hacerlo manualmente.
La cobertura realizada desde IFA por Cadena SER confirma la presencia física del robot y sus tres funciones anunciadas, pero no aporta disponibilidad comercial. Por ahora conviene considerarlo una demostración de producto, no un cortacésped que ya pueda comprarse.
También quedan preguntas de seguridad. Un brazo que mueve objetos en un jardín necesita distinguir qué puede retirar y qué debe dejar quieto, limitar fuerzas, detenerse ante contacto inesperado y evitar que una herramienta de riego se utilice cerca de equipos eléctricos. La utilidad real dependerá tanto de esos límites como de la capacidad de agarrar una pieza en una demostración.
AstraX resulta relevante porque señala una evolución razonable de la robótica doméstica: pasar de máquinas que recorren una superficie a plataformas que modifican su entorno. MOVA ya ha enseñado el concepto y una imagen específica del equipo. El siguiente paso, más exigente, será convertirlo en un producto con especificaciones, seguridad, precio y mantenimiento definidos.
