AES ha superado los 180.000 módulos fotovoltaicos instalados con Maximo en el complejo solar y de almacenamiento Bellefield, en California. El hito equivale a más de 100 MW de capacidad y sitúa al robot fuera de la fase de demostración: ya forma parte de una obra energética a escala industrial.
De levantar el panel a fijarlo sobre la estructura
Maximo es un equipo móvil sobre orugas concebido para automatizar la instalación mecánica completa de un módulo solar. Sus brazos recogen el panel, lo colocan sobre el seguidor y aprietan las fijaciones. No trabaja dentro de una célula aislada, sino junto a cuadrillas humanas en terrenos abiertos, con polvo, calor, desniveles y estructuras que avanzan a medida que lo hace la obra.
La cifra acumulada procede del proyecto Bellefield, en el condado californiano de Kern. En una entrevista reciente con el responsable comercial de Maximo, AES detalla que los módulos manipulados allí pesan hasta 75 libras, unos 34 kilogramos. La máquina evita que cada operario repita ese levantamiento cientos de veces durante un turno.
El sistema utiliza cámaras, lidar y procesamiento a bordo para estimar profundidad, inclinación y posición. Esa percepción le permite alinearse con módulos y soportes sin depender de una geometría idéntica en cada emplazamiento. Además, detecta personas u obstáculos en el área de trabajo y detiene o corrige la maniobra cuando cambian las condiciones.
AES asegura que sus robots han rebasado las 500 instalaciones diarias. En las cuadrillas que emplean Maximo, la productividad ha alcanzado hasta 24 módulos por persona y hora de turno. Son cifras comunicadas por la propia compañía, no una comparación independiente, pero describen trabajo ejecutado y no solo el rendimiento teórico de una unidad de laboratorio.
Bellefield convierte la validación en producción
El cambio relevante es la escala. Maximo nació dentro de AES Next y tuvo acceso temprano a obras solares de la propia eléctrica. Tras pilotos en distintos puntos de Estados Unidos, el programa pasó a proyectos de tamaño comercial. Entre diciembre de 2025 y enero de 2026 llegó a un ritmo de 20 MW instalados al mes, según la empresa.
Bellefield es una referencia especialmente exigente. AES describe el complejo como dos fases, cada una con 500 MW solares y 500 MW de baterías de cuatro horas, sobre unas 7.500 acres —alrededor de 3.035 hectáreas—. La web del proyecto ya lo presenta como operativo en 2026, aunque mantiene la segunda fase dentro de su calendario de construcción entre 2024 y 2026.
El robot no sustituye toda la construcción de una planta fotovoltaica. Los equipos humanos siguen preparando el terreno, montando seguidores, alimentando módulos, supervisando el proceso y resolviendo incidencias. Maximo se concentra en una fase física y repetitiva: recoger, colocar y fijar paneles. Esa delimitación explica en parte por qué ha podido escalar antes que plataformas que pretenden automatizar una obra completa.
La arquitectura también busca encajar en la cadena existente. AES afirma que adapta el sistema a distintos paneles, abrazaderas, raíles y seguidores, y que una microrred móvil alimenta las unidades durante turnos prolongados. La telemetría registra el avance y el estado de la flota, de modo que el robot funciona tanto como maquinaria de instalación como fuente de datos de obra.
Un hito operativo con límites todavía visibles
Los 180.000 paneles permiten hablar de despliegue real, pero no resuelven por sí solos la ecuación económica. AES sostiene que Maximo puede reducir hasta un 50 % el tiempo de instalación en los trabajos a los que se aplica y anuncia ventajas similares en coste. No ha publicado, sin embargo, el coste de cada unidad, la disponibilidad de la flota, las horas de intervención manual ni una comparación auditada entre obras equivalentes.
También conviene separar el resultado ya alcanzado del plan de expansión. La compañía quiere extender Maximo a más formatos de módulo y sistemas de montaje, aumentar las flotas e integrar mantenimiento predictivo. En su informe anual de 2025 contabilizaba cinco unidades operativas en Bellefield y una cartera creciente de contratos para 2026. Eso indica una transición comercial, pero no todavía un producto distribuido de forma masiva entre constructoras solares.
El valor del hito está en otro punto: demostrar que un robot de campo puede repetir una tarea de precisión cientos de miles de veces dentro de una obra cambiante. En construcción, donde cada emplazamiento se aparta del orden de una fábrica, esa continuidad es más significativa que una demostración puntual. La siguiente prueba será reproducir el rendimiento en más clientes, terrenos y configuraciones, con métricas económicas que puedan contrastarse fuera de AES.
Fuentes
- AES — ficha oficial de Maximo y funcionamiento del robot [en]
- AES — caso de estudio sobre el desarrollo y despliegue de Maximo [en]
- AES — proyecto solar y de almacenamiento Bellefield [en]
- Robotics & Automation News — entrevista sobre las 180.000 instalaciones [en]
- Imagen: fotografía oficial de Maximo en operación, AES [en]
