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Industria y Logística

Cinco robots de Monumental colocan 20.000 ladrillos en una vivienda

Una flota de cinco robots de Monumental completa la albañilería de una vivienda pareada, incluidas las esquinas, con alrededor de 20.000 ladrillos.

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Cinco robots de Monumental colocan 20.000 ladrillos en una vivienda

Monumental ha mostrado una vivienda pareada cuya albañilería fue ejecutada por una flota de cinco robots, incluidos los encuentros de las esquinas. El proyecto consumió alrededor de 20.000 ladrillos y ofrece una referencia más concreta que una demostración aislada: varias máquinas coordinadas trabajando sobre una construcción residencial real.

Cinco máquinas reparten una sola obra

El vídeo publicado por la propia compañía el 13 de agosto enseña las plataformas compactas de Monumental desplazándose entre palés, transportando material y levantando los muros exteriores de la vivienda. IEEE Spectrum resumió el resultado como la albañilería completa de una casa pareada, con unos 20.000 ladrillos colocados por los robots.

La cifra importa menos como récord de velocidad que como prueba de coordinación. Monumental no ha diseñado una gran máquina fija que cubra toda la fachada desde una única posición. Su sistema divide la tarea entre unidades eléctricas pequeñas: unas mueven ladrillos y mortero por la obra, mientras otras dosifican el material y colocan cada pieza. En este proyecto trabajaron cinco robots sobre el mismo resultado constructivo.

La escala compacta permite entrar en solares y edificios sin montar una infraestructura equivalente a una fábrica. También introduce dificultades que no aparecen en una célula industrial: terreno irregular, materiales que cambian de posición, tolerancias de una estructura ejecutada por otros oficios y personas que continúan trabajando alrededor. Completar las esquinas es relevante porque obliga a mantener la geometría de dos paños y resolver su encuentro, no solo a repetir una hilada recta.

El resultado debe leerse como un despliegue de albañilería automatizada, no como una casa construida íntegramente por robots. La estructura, carpintería, instalaciones, aislamiento y acabados siguen perteneciendo a otros equipos. Monumental se presenta precisamente como subcontratista de obra: el cliente encarga el muro terminado y la empresa aporta robots, operadores y software.

Atrium convierte el plano en tareas coordinadas

La flota se apoya en Atrium, la plataforma de Monumental para conectar el diseño digital con el estado físico de la obra. Según la explicación técnica de la empresa, el sistema mantiene un gemelo digital, interpreta el modelo constructivo y reparte acciones entre las máquinas. Las cámaras y sensores ayudan a localizar cada robot y a comparar lo ejecutado con el plan.

Ese reparto es una diferencia central frente a los primeros robots albañiles, planteados a menudo como un brazo de gran alcance o como una máquina que avanza junto a un único muro. Una flota puede transportar material en paralelo, alimentar al robot de colocación y reorganizarse cuando cambia el frente de trabajo. A cambio, el software debe evitar bloqueos, conservar una referencia geométrica común y decidir qué unidad tiene prioridad en espacios estrechos.

Monumental asegura que sus robots aceptan tamaños habituales de ladrillo, mezclas de mortero convencionales y distintos aparejos. No obliga así a sustituir la fachada por paneles prefabricados ni a rediseñar el edificio alrededor de la máquina. Esa compatibilidad explica el enfoque comercial: automatizar una partida concreta dentro del proceso existente en lugar de vender al constructor una transformación completa de la obra.

La compañía comunicó en julio que ya operaba una flota de más de 100 robots en obras europeas y que había intervenido en más de un centenar de viviendas. También anunció una Serie B de 32 millones de dólares para ampliar la flota, crecer en Reino Unido y entrar en Estados Unidos. El nuevo vídeo no añade una cifra acumulada de producción, pero sí hace visible cómo varias unidades colaboran en uno de esos encargos residenciales.

Lo que todavía falta medir

Monumental no ha publicado para esta vivienda las horas efectivas de colocación, los metros cuadrados terminados por jornada, el número de operarios de apoyo ni el coste frente a una cuadrilla convencional. Tampoco detalla cuántas intervenciones manuales fueron necesarias para preparar materiales, recolocar equipos o corregir desviaciones. Sin esos datos no se puede convertir el hito de 20.000 ladrillos en una comparación económica completa.

La empresa sostiene que sus plataformas pueden trabajar hasta 24 horas al día, pero la disponibilidad teórica no equivale a producción continua. El ritmo real depende del suministro de mortero y ladrillos, de la convivencia con otros oficios, del clima y de las inspecciones de calidad. La prueba más exigente llegará cuando pueda repetir el resultado en proyectos con geometrías, materiales y normativas diferentes.

Aun con esas cautelas, la vivienda aporta una señal útil. La robótica de construcción suele enseñarse en tramos rectos preparados para una demostración. Aquí el valor está en integrar transporte, alimentación, colocación y coordinación de cinco máquinas hasta completar una partida reconocible de una obra residencial. El siguiente dato decisivo ya no será si el robot sabe poner un ladrillo, sino cuánto cuesta entregar el muro entero con calidad y plazos previsibles.

Fuentes

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