DoorDash ha obtenido la certificación Part 135 de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) y ha creado DoorDash Air, un programa interno para operar drones comerciales. La compañía ya no quiere limitarse a integrar aeronaves de terceros: también está diseñando su propio dron y la infraestructura que conecta el vuelo con restaurantes, pedidos y clientes.
De socio comercial a operador aéreo
La certificación convierte a DoorDash en operador aéreo autorizado para transportar pedidos con sus propias aeronaves no tripuladas. La empresa es, según explicó a The Robot Report, la octava operadora de drones que supera este proceso en Estados Unidos.
La autorización Part 135 no es una licencia genérica para volar en cualquier lugar. La FAA exige que las empresas de reparto con drones acrediten su organización operativa, el mantenimiento de las aeronaves, la formación, la seguridad y el cumplimiento ambiental. DoorDash afirma que su evaluación incluyó cinco fases, pruebas de aeronavegabilidad, documentación de vuelo y mantenimiento, un sistema de gestión de seguridad y un programa para mercancías peligrosas.
El salto es relevante porque DoorDash ya ofrece reparto aéreo mediante acuerdos con Wing y Flytrex. Esas alianzas seguirán formando parte de su red, pero DoorDash Air le permite controlar otra capa del sistema: operar, mantener y hacer volar aeronaves propias. La compañía sostiene que diseñará y fabricará su dron en Estados Unidos, principalmente con componentes estadounidenses, aunque todavía no ha publicado ficha técnica, carga útil, autonomía ni fecha de entrada en servicio.
La diferencia frente a una simple prueba está en la responsabilidad operativa. Un socio tecnológico puede aportar el dron y los pilotos; un certificado de transportista obliga a DoorDash a mantener procedimientos, registros y una estructura capaz de responder ante el regulador. Es una capacidad nueva, aunque aún no equivale a un despliegue nacional.
Una red que decide entre repartidor, robot o dron
DoorDash plantea el dron como una modalidad dentro de su Autonomous Delivery Platform, no como sustituto universal del reparto terrestre. Este software debe asignar cada pedido al medio más eficiente: un repartidor, el robot rodante Dot, un vehículo autónomo, un robot de acera de un socio o una aeronave.
La empresa también está desarrollando infraestructura para transferir el pedido desde el comercio al dron. Su intención es que ese sistema de entrega sea interoperable con aeronaves de distintos fabricantes. El reto no consiste únicamente en hacer volar un paquete, sino en coordinar preparación, carga, ruta, supervisión, mantenimiento y entrega final sin añadir fricción al restaurante.
DoorDash identifica un hueco concreto en los trayectos intermedios. Más del 20 % de sus pedidos en 2025 recorrieron entre tres y cinco millas —aproximadamente entre 4,8 y 8 kilómetros— y tardaron de media casi un 25 % más que los desplazamientos cortos, en parte porque cuesta más encontrar un repartidor terrestre para esas rutas.
En sus pilotos con socios, la compañía calculó tiempos medios próximos a 25 minutos para los pedidos transportados por dron. Algunas ubicaciones registraron además un incremento aproximado del 30 % en el volumen de pedidos, sostenido durante nueve semanas después del lanzamiento. Son cifras aportadas por DoorDash y no permiten conocer todavía el coste por entrega ni el rendimiento de una flota propia, pero explican por qué la empresa quiere reservar los drones para trayectos donde el tráfico terrestre penaliza más.
El permiso llega antes que el despliegue
La certificación resuelve una barrera administrativa importante, pero deja abiertas las preguntas operativas. DoorDash no ha dicho en qué ciudades estrenará DoorDash Air, cuántas aeronaves fabricará ni cuándo comenzarán los vuelos comerciales con hardware propio. La compañía prevé ofrecer más detalles en su evento Dash Forward de septiembre.
También tendrá que conseguir autorizaciones vinculadas a las aeronaves, las rutas y el espacio aéreo concreto. La propia FAA recuerda que el reparto de paquetes con drones combina la certificación Part 135 con otros requisitos de seguridad, operación y revisión ambiental. Por tanto, disponer del certificado no significa que la empresa pueda activar inmediatamente entregas más allá de la línea visual en todo el país.
El movimiento sí aclara la estrategia. DoorDash está construyendo una red multimodal en la que el software de pedidos decide qué máquina o persona realiza cada trayecto. Dot cubre suelo, los socios aportan cobertura ya desplegada y DoorDash Air añade una capacidad aérea propia. Controlar todas esas piezas puede facilitar pruebas más rápidas y una integración más estrecha con los comercios, pero también obliga a la plataforma a asumir riesgos de fabricación, mantenimiento y operación que antes recaían en especialistas.
La prueba decisiva llegará cuando DoorDash publique dónde vuela, con qué aeronave y a qué coste. Hasta entonces, DoorDash Air debe leerse como una autorización operativa y una apuesta industrial seria, no como el anuncio de una flota ya disponible para todos los usuarios.
Fuentes
- The Robot Report — DoorDash obtiene la certificación de la FAA y presenta DoorDash Air [en]
- Axios — DoorDash diseña su propio dron de reparto [en]
- FAA — requisitos para el reparto de paquetes con drones bajo Part 135 [en]
- FAA — proceso de certificación de operadores Part 135 [en]
- Imagen: DoorDash vía The Robot Report — dron de DoorDash Air [en]
