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Modovolo rediseña las hélices del Lift con optimización cuántica

Modovolo usa el software BQPhy para explorar nuevas hélices impresas en 3D para su dron Lift, aunque aún no publica métricas comparativas de vuelo.

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Modovolo rediseña las hélices del Lift con optimización cuántica

Modovolo ha incorporado el software de optimización BQPhy al diseño de las hélices de su dron modular Lift. La colaboración con BQP busca ampliar el número de geometrías que los ingenieros pueden evaluar antes de fabricar una pieza, en lugar de avanzar mediante sucesivas pruebas físicas y simulaciones que tardan días.

El resultado anunciado es una familia de hélices pendientes de patente y fabricables mediante impresión 3D. Las dos compañías hablan de mejoras de autonomía y carga útil, pero no han publicado porcentajes, curvas de empuje, consumo eléctrico ni ensayos comparativos. La novedad es, por tanto, un avance de ingeniería comunicado por sus responsables, no una validación independiente del rendimiento final del dron.

Más geometrías antes de imprimir una hélice

Diseñar una hélice obliga a equilibrar variables que compiten entre sí. Una pala más ancha puede generar más empuje a bajas revoluciones, pero añade masa y soporta mayores esfuerzos centrífugos. También cambian la torsión, el grosor y el perfil aerodinámico a lo largo de toda la pieza. Evaluar cada combinación mediante dinámica de fluidos y análisis estructural convierte el problema en un espacio de búsqueda enorme.

Modovolo ya utilizaba algoritmos genéticos para explorar ese espacio. Según el relato técnico publicado por BQP, el proceso podía consumir varios días de cálculo y quedarse atrapado en un óptimo local: una solución razonable alrededor de la que las pequeñas variaciones empeoran, aunque exista otra familia de formas más eficiente en otra zona del mapa.

BQPhy se incorpora como una capa de optimización sobre las simulaciones existentes. El sistema aplica algoritmos inspirados en conceptos cuánticos para distribuir y comparar candidatos, pero se ejecuta hoy sobre infraestructura clásica HPC y GPU. No significa que Modovolo haya instalado un ordenador cuántico para diseñar el dron. La propia descripción del producto de BQP presenta la plataforma como una vía para usar estos métodos con el hardware disponible.

La compañía afirma que así puede explorar miles de simulaciones en paralelo y evitar parte del ensayo y error. Esa capacidad sería valiosa si reduce las iteraciones entre CAD, cálculo, impresión y banco de pruebas. Sin embargo, BQP no detalla en este proyecto cuántas geometrías comparó, cuánto tiempo ahorró ni qué configuración de cómputo utilizó.

El Lift lleva la modularidad hasta los rotores

El hardware que recibe las nuevas hélices es el Modovolo Lift, una plataforma eléctrica formada por módulos de propulsión y módulos de carga que pueden combinarse en configuraciones de cuatro, seis u ocho rotores. Cada unidad de propulsión utiliza un aro con radios, parecido a una rueda de bicicleta, que aporta rigidez y protege parcialmente la pala.

En su presentación oficial, Modovolo plantea el Lift como un dron profesional configurable para inspección, cartografía, agricultura, emergencias o transporte de sensores. La arquitectura permite añadir módulos cuando la misión requiere más carga o autonomía, sin comprar una aeronave completamente distinta. Esa flexibilidad también multiplica las condiciones que deben contemplarse al diseñar la propulsión.

La empresa persigue hélices más anchas que giren más despacio, combinadas con un sistema de transmisión que mantenga el motor en un régimen eficiente. El software de BQP sirve para buscar perfiles capaces de producir empuje sin que la masa, la flexión o las turbulencias anulen la ventaja. Modovolo añade un proceso propio de impresión 3D para fabricar las formas resultantes a menor coste y acelerar nuevas iteraciones.

La fotografía del sistema confirma que existe hardware físico y la empresa celebró demostraciones de vuelo y cambios de carga en 2025. Aun así, la colaboración recién anunciada no identifica clientes que ya utilicen las nuevas hélices ni indica si han superado una campaña de durabilidad, fatiga y operación ambiental.

La prueba decisiva ocurrirá en el aire

La optimización solo adquiere valor industrial cuando sus resultados resisten fuera del simulador. En una hélice impresa importan la repetibilidad entre unidades, el equilibrado, la respuesta a impactos y la conservación de propiedades después de muchas horas de vibración. También habrá que comparar el conjunto completo, porque una mejora aerodinámica puede perderse si exige una transmisión más pesada o compleja.

Por ahora, BQP y Modovolo han demostrado una ruta plausible para recortar el espacio de búsqueda y producir diseños poco intuitivos. Falta el dato central: cuánto aumenta realmente el tiempo de vuelo o la carga útil frente a las hélices anteriores bajo las mismas condiciones. Publicar esos ensayos convertiría una colaboración prometedora de software e impresión 3D en evidencia de que la optimización cuántica —o, con más precisión, inspirada en lo cuántico— aporta una ventaja medible a un robot aéreo.

Fuentes

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