Estados Unidos ha cerrado la puerta a la autorización de nuevos robots humanoides y cuadrúpedos fabricados en el extranjero. La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) ha incorporado estos equipos a su Covered List, una decisión formulada para cualquier país pero cuyo impacto práctico recae especialmente sobre los fabricantes chinos.
Qué bloquea realmente la FCC
La comunicación oficial de la FCC define la nueva categoría como «dispositivos robóticos avanzados»: robots móviles entre los que cita expresamente humanoides y cuadrúpedos. Al entrar en la Covered List, los modelos afectados no pueden obtener la autorización de equipos necesaria para comercializar dispositivos que usan radiofrecuencia en Estados Unidos.
La medida se aplica a nuevos modelos, no retira automáticamente los robots ya autorizados ni impide que las tiendas vendan las unidades que cuentan con permiso previo. También contempla una vía de aprobación condicional tras una evaluación de las autoridades estadounidenses de seguridad nacional. La diferencia es importante: no se trata de sacar de circulación cada robot extranjero que ya está en el país, sino de bloquear por defecto la siguiente generación hasta que supere ese filtro.
Aunque algunos titulares hablan de una prohibición china, el texto cubre equipos producidos fuera de Estados Unidos con independencia de la nacionalidad de su fabricante. En la práctica, China será el país más afectado porque concentra buena parte de la oferta accesible de robots con patas. Marcas como Unitree, AGIBOT, UBTECH o EngineAI han reducido precios, aumentado entregas y ganado presencia en universidades, integradores y laboratorios estadounidenses.
Del riesgo de datos al control físico
La justificación no se limita a una disputa comercial. La determinación de seguridad citada por la FCC sostiene que los robots conectados crean vías de ataque capaces de alterar tanto los datos como el funcionamiento físico de la máquina. Un humanoide o un cuadrúpedo puede reunir vídeo, audio, mapas tridimensionales y telemetría de interiores; además, dispone de motores y fuerza suficiente para actuar sobre su entorno.
El organismo plantea tres riesgos principales: vigilancia de personas e instalaciones, mejora de las capacidades de inteligencia de un actor extranjero y control remoto malicioso del robot. También señala la dependencia de cadenas de suministro exteriores. Son amenazas plausibles para máquinas conectadas, aunque la FCC no ha publicado en su anuncio una lista de incidentes por modelo que permita medir el riesgo concreto de cada fabricante.
La consecuencia es un cambio de criterio. Hasta ahora, un robot podía evaluarse principalmente como producto inalámbrico para comprobar que su conectividad cumplía las reglas técnicas. Con la nueva inclusión, su país de producción y su arquitectura de seguridad pasan a condicionar el acceso al mercado antes incluso de discutir la utilidad del producto.
Una barrera para el hardware chino barato
El alcance industrial se entiende mejor con las cifras recogidas por Associated Press. Omdia calcula que en 2025 se enviaron unos 15.000 humanoides en todo el mundo y que Unitree y AGIBOT superaron las 5.000 unidades cada una. Los fabricantes estadounidenses citados en la comparación, Tesla y Figure AI, entregaron cientos o menos.
Esas cantidades incluyen robots de investigación y otras plataformas que todavía no realizan turnos productivos autónomos. Aun así, muestran dónde está hoy la capacidad de fabricar cuerpos robóticos a precios que universidades y pequeñas empresas pueden asumir. El veto por defecto puede proteger a proveedores estadounidenses de esa presión, pero también encarecer el acceso al hardware para quienes entrenan software, enseñan robótica o construyen aplicaciones sobre plataformas importadas.
La decisión llega además en un momento de colaboración cruzada. NVIDIA presentó en junio un diseño de referencia abierto para humanoides basado en un chasis de Unitree. Si un nuevo cuerpo compatible no obtiene autorización, una empresa estadounidense puede conservar su software y sus chips, pero perder una de las plataformas físicas más económicas para probarlos.
China, por su parte, ha criticado la medida como proteccionismo. El debate no se resolverá solo con una comparación de precios: los compradores necesitan conocer qué datos sale del robot, dónde se procesan, quién puede actualizar el firmware y cómo se aísla el control de movimiento. Una revisión de seguridad por producto sería más precisa que asumir que todas las máquinas extranjeras presentan el mismo riesgo, pero también requiere laboratorios, normas y capacidad de auditoría que todavía están madurando.
La FCC ha trazado por ahora una frontera clara: los nuevos humanoides y cuadrúpedos extranjeros tendrán que demostrar que son una excepción segura antes de entrar en Estados Unidos. Para la robótica china supone perder el acceso automático a un mercado importante. Para el ecosistema estadounidense, el coste puede ser menos competencia, hardware más caro y una separación acelerada entre las cadenas de suministro de ambos países.
Fuentes
- FCC — inclusión de robots avanzados extranjeros en la Covered List [en]
- Associated Press — alcance de la prohibición y respuesta de China [en]
- Axios — funcionamiento de la medida y aprobación condicional [en]
- Imagen: St. Clair College — Unitree R1 en el campus [en]
- Imagen: Unitree Robotics — AS2-W en terreno de roca [en]
