Moove ha cerrado una Serie C de 250 millones de dólares para ampliar su negocio de operación de vehículos autónomos. La compañía quiere invertir el capital tanto en flotas propias como en depósitos capaces de cargar, mantener y coordinar robotaxis de forma continua.
De financiar conductores a operar vehículos sin conductor
La ronda valora Moove en 2.100 millones de dólares y está liderada por Mubadala Investment Company, con Woven Capital —el fondo de crecimiento de Toyota— e Ion Pacific como colíderes. También participan BlueCrest Capital Management, Sona Asset Management y The Raptor Group, junto a inversores anteriores como Uber, BlackRock y Franklin Templeton.
El destino anunciado para el dinero es más relevante para la robótica que la valoración. Según la nota oficial publicada el 5 de agosto, Moove desarrollará flotas autónomas y una red de depósitos llamados Nests. Estas instalaciones deberán hacerse cargo de la carga, el mantenimiento, el servicio y la coordinación operativa de los vehículos durante las 24 horas.
La empresa también prevé abrir nuevos mercados y aumentar su plantilla dedicada a vehículos autónomos desde unas 150 personas hasta aproximadamente 500 antes de terminar 2026. Es un crecimiento superior al 220%, aunque el anuncio no detalla cuántos puestos estarán ligados a cada ciudad ni cuántos Nests construirá con la nueva financiación.
Moove nació en Lagos en 2020 con un modelo de financiación de vehículos para conductores de plataformas. Ahora opera aproximadamente 42.000 vehículos en 29 ciudades de 13 países, emplea a 3.300 personas y declara unos ingresos recurrentes anualizados de 420 millones de dólares. La tesis de la compañía es trasladar esa experiencia de compra de flotas, mantenimiento y operación diaria desde los coches con conductor a los robotaxis.
Waymo aporta el primer despliegue verificable
La estrategia autónoma no parte únicamente de una presentación para inversores. Moove ya gestiona para Waymo operaciones de flota, instalaciones y carga en Phoenix. La relación se extenderá a Miami, donde Waymo había previsto abrir su servicio al público en 2026, y ambas compañías también han anunciado una futura operación en Londres.
El reparto de responsabilidades ayuda a entender el hueco que Moove intenta ocupar. Waymo explicó al anunciar la alianza que seguirá siendo responsable de validar y operar su sistema de conducción autónoma y de ofrecer el servicio mediante la aplicación Waymo One. Moove se ocupa de que los vehículos estén limpios, cargados, mantenidos y disponibles. No desarrolla el conductor autónomo: industrializa todo lo que ocurre alrededor de él.
Ese trabajo puede parecer menos visible que la percepción o la planificación de ruta, pero condiciona la utilización real de una flota. Un robotaxi inmovilizado por falta de carga, limpieza, reparación o espacio de taller no genera viajes. Conforme aumenta el número de vehículos, también crece la dificultad de decidir qué unidad entra en servicio, cuál pasa por mantenimiento y cómo se distribuye la capacidad entre zonas y horas de demanda.
La fotografía de cabecera muestra precisamente una instalación con vehículos autónomos de Waymo conectados a cargadores. Moove denomina Nests a la evolución de este tipo de infraestructura hacia centros diseñados desde el principio para una operación robótica continua.
El capital todavía tiene que convertirse en capacidad
La ronda confirma que inversores con relación directa con automoción y movilidad ven un negocio en la capa operativa de los robotaxis. Woven Capital aporta el vínculo con Toyota, Mubadala refuerza el anclaje de Moove en Emiratos Árabes Unidos y Uber ya formaba parte de su accionariado. Sin embargo, el anuncio mezcla actividad existente, planes financiados y ambiciones globales que aún deben separarse.
Moove no ha publicado el número de vehículos autónomos que gestiona hoy, el presupuesto reservado para flotas propias, el coste de cada Nest ni un calendario de aperturas. Tampoco ofrece métricas sobre disponibilidad, coste por kilómetro o tiempo de mantenimiento en Phoenix. Los 42.000 vehículos de su red actual son mayoritariamente coches conducidos por personas y no deben interpretarse como una flota autónoma.
La novedad, por tanto, no es que Moove haya resuelto la logística mundial del robotaxi. Es que dispone de 250 millones adicionales para intentar convertir una operación ya activa con Waymo en una plataforma replicable entre ciudades. El siguiente dato importante no será otra valoración, sino cuántos depósitos y vehículos autónomos consigue poner en servicio y con qué nivel de utilización.
