CHASING DORY: mirar bajo el agua con un robot unido a una boya
DORY lleva una cámara submarina y transmite mediante una boya Wi-Fi. El paquete y el alcance condicionan la experiencia de exploración.

DORY permite explorar el agua con una cámara sin que el usuario tenga que sumergirse. El pequeño robot amarillo de CHASING se controla desde una aplicación y se comunica con una boya mediante un cable. El teléfono enlaza con esa boya por Wi-Fi: la conexión inalámbrica no sustituye al cable que llega al vehículo bajo el agua.
La tienda oficial [en] ofrece el 15m Backpack Pack a 709 euros, con robot, cargador, boya, cable de quince metros y mochila. El Flash Pack añade un mando y figura a 809 euros. Son paquetes diferentes; el precio del primero no incluye automáticamente el controlador físico del segundo.
Tres elementos que se usan juntos
La cámara del vehículo envía la imagen a través del sistema de comunicación. La boya permanece en superficie y el usuario dirige el robot desde su dispositivo compatible. Por eso hay que pensar en la posición de los tres elementos: operador, boya y robot.
El cable proporciona un límite físico al recorrido y requiere atención durante la sesión. Una imagen promocional del vehículo aislado no significa que pueda alejarse libremente sin esa conexión. La elección del lugar depende también de la visibilidad: una cámara puede captar vídeo aunque el agua no permita distinguir bien los objetos que interesa observar.
El fabricante presenta DORY como un equipo de exploración recreativa con vídeo Full HD. No es un robot que limpie una piscina ni un submarino que planifique por sí solo una misión de inspección. El movimiento y el encuadre se gestionan desde la operación del usuario.
Qué aporta una prueba de uso
En una prueba publicada por The Gadgeteer en 2021 [en], el autor utilizó DORY en una piscina y valoró la imagen y la facilidad del manejo básico. También encontró límites en el alcance Wi-Fi y en la forma de combinar giro y avance con los controles de la aplicación que probó.
Es una experiencia directa con una unidad y una versión de software de entonces. Sirve para preparar una demostración, pero no confirma que una aplicación actual conserve exactamente todos esos comportamientos. Una prueba con el teléfono previsto debe mostrar cómo se dirige el vehículo, dónde se guarda el vídeo y qué ocurre al acercarse al límite de comunicación.
El mismo análisis distingue el entretenimiento de una herramienta para inspecciones exigentes. Esa distinción ayuda a elegir: si el objetivo es observar en una piscina o en agua clara, el formato compacto puede interesar; si se necesita documentar trabajo bajo el agua, hay que revisar resolución, iluminación, instrumentos y profundidad de la configuración requerida.
DORY amplía los formatos de la sección de hogar y del catálogo de robots. Su atractivo está en abrir una ventana submarina desde la superficie, con un conjunto cuyo cable y boya forman parte esencial de la experiencia.
Fuentes
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