Cutii: el robot de telepresencia que dependía de las personas
Cutii acercaba videollamadas y actividades dirigidas a personas mayores. Su historia muestra por qué el servicio y los contactos importan tanto como el robot.

Cutii, desarrollado por CareClever, llevaba una pantalla y una cámara sobre una base móvil para facilitar el contacto con otras personas. Su propuesta doméstica se apoyaba en videollamadas con familiares y actividades conducidas a distancia.
El robot era una puerta de acceso a esas relaciones. Para comprender su utilidad importa mirar también quién estaba al otro lado de la conexión y qué servicio organizaba los encuentros.
De la vivienda a las residencias
El informe de IRCEM de 2020, entidad que participó en el capital de CareClever, describe la orientación inicial al domicilio y la posterior puesta de unidades a disposición de residencias durante las restricciones de visitas.
Ese cambio aprovechaba la misma función básica: permitir una comunicación visual cuando la presencia física resultaba difícil. El equipo podía llevar la pantalla hasta un punto de la estancia, en lugar de exigir que cada conversación se realizara frente a un ordenador fijo.
El informe posterior de IRCEM recoge la continuidad del proyecto y su presencia en residencias francesas. Son documentos de aquella etapa; no constituyen un catálogo de servicios contratables hoy.
Una actividad remota requiere organización
La propuesta incluía sesiones con animadores. En ese caso, el robot no inventaba ni dirigía por sí solo toda la actividad: conectaba al participante con una persona que la conducía.
Para una familia o una residencia, el resultado depende de horarios, disponibilidad de los interlocutores y facilidad para iniciar la sesión. Una cámara con ruedas aporta movilidad, pero el contacto humano necesita seguir estando organizado.
También importa el lugar desde el que se participa. La pantalla debe quedar a una altura y distancia útiles; el sonido tiene que permitir entender la conversación. Son condiciones que una demostración en una sala preparada puede no reproducir en la vivienda final.
Qué significa encontrar una unidad antigua
Antes de adquirir un Cutii usado sería imprescindible demostrar que puede configurarse con una cuenta nueva y acceder al servicio que se desea. Su funcionamiento mecánico no resuelve por sí mismo esas dependencias.
El antiguo dominio del producto no ofrece una referencia comercial fiable para afirmar disponibilidad actual. Por eso esta ficha conserva el modelo como parte de la historia de la robótica doméstica, sin presentar las condiciones de sus primeros despliegues como una oferta vigente.
Cutii ilustra una decisión práctica al elegir telepresencia: valorar el canal completo, desde la persona que inicia la llamada hasta quien responde. Si falta el software operativo o la red de contactos, la pantalla móvil conserva su forma, pero pierde buena parte del uso para el que fue concebida.
Fuentes
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