Segway Navimow ha presentado en IFA 2026 el Navimow H5 Pro, un cortacésped robótico que desplaza lateralmente su propio disco para apurar el césped junto a muros y parterres. La máquina combina ese mecanismo con tracción integral, LiDAR, cámaras y detección térmica de pequeños animales, aunque no llegará al mercado hasta principios de 2027.
El mismo disco se desplaza 7,7 centímetros
El elemento distintivo del H5 Pro es EdgeMaestro, un brazo extensible que mueve el conjunto de corte hasta 7,7 centímetros fuera de su posición habitual. La solución busca reducir la franja que suele quedar sin cortar cuando la carcasa del robot pasa junto a un límite y obliga a rematar después con una desbrozadora manual.
No se trata de una cuchilla auxiliar añadida al lateral. Según el anuncio oficial de Navimow, el brazo desplaza el mismo disco que trabaja en el resto del jardín. El mecanismo puede flotar en varias direcciones para acompañar pequeñas irregularidades verticales y retraerse al tocar elementos laterales, como una luz instalada a ras de suelo.
Dos ruedas guía reducen la fricción al seguir el perímetro y un rastrillo conduce hacia las cuchillas la hierba que crece pegada al borde. El fabricante añade protección alrededor del disco para contener residuos y un sistema que intenta detectar desniveles antes de que el robot vuelque mientras trabaja cerca de un límite.
Navimow cifra el ruido mínimo durante el corte de bordes en 58 dB(A). La adaptación al tipo de perímetro depende de EdgeSense 2.0, la evolución de su algoritmo para distinguir bordes duros, transiciones y zonas blandas. Son prestaciones anunciadas por la compañía: todavía faltan pruebas independientes que midan cuánto césped deja realmente sin cortar en muros, curvas cerradas y terrenos húmedos o deformados.
LiDAR, tres cámaras y un sensor térmico
La navegación también reúne varias tecnologías. El sistema EFLS Tri-Fusion combina LiDAR, visión y NRTK, una corrección de posicionamiento recibida por red que evita instalar una antena local cuando existe cobertura. El robot puede alternar entre esas referencias según cambien la visibilidad del cielo, la iluminación o la geometría del jardín.
En el frontal, VisionFence utiliza tres cámaras, LiDAR e infrarrojos térmicos para construir una cobertura de 360 grados. Navimow afirma que el H5 Pro detiene las cuchillas y modifica la ruta cuando identifica un animal. El componente térmico pretende mantener esa detección con poca luz, una condición especialmente relevante para erizos, que tienden a encogerse en lugar de huir ante una amenaza.
La empresa ha iniciado un programa de un año con la asociación alemana Igelhilfe Schulzendorf. Incluye pruebas controladas en su centro de rescate y aportaciones de especialistas para seguir afinando el sistema. Es un paso más concreto que una simple declaración de protección animal, pero no equivale todavía a una certificación ni demuestra que la detección sea infalible en todos los tamaños, posturas y condiciones del terreno. Mantener zonas sin cortar y evitar programar el robot de noche siguen siendo medidas prudentes.
Tracción integral para pendientes del 80%
El H5 Pro emplea cuatro motores integrados en las ruedas, sin eje de transmisión ni diferencial mecánico. Navimow declara que puede superar pendientes de hasta el 80%, equivalentes a 38,6 grados, y obstáculos de 6 centímetros. La suspensión trasera ayuda a conservar el contacto con el suelo, mientras la dirección de giro sobre el sitio busca maniobrar sin arrastrar las ruedas y dañar el césped.
Esta combinación sitúa al nuevo modelo en la parte alta de una generación de cortacéspedes que ya no depende de cable perimetral. En la página oficial de IFA 2026, Navimow confirma que el H5 Pro estará disponible a principios de 2027, pero no publica todavía precio, autonomía, tiempo de carga ni superficies recomendadas. Tampoco detalla qué funciones dependerán de la cobertura NRTK o si el servicio tendrá coste en todos los mercados.
Por tanto, el H5 Pro es un producto presentado y mostrado en vídeo oficial, no un cortacésped que pueda comprarse ya. Su brazo resuelve el borde de una forma mecánicamente ambiciosa y fácilmente verificable, pero añade piezas móviles expuestas a tierra, humedad y golpes. La diferencia real frente a discos convencionales dependerá de la durabilidad del conjunto, de la calidad de la detección lateral y del precio final cuando llegue a Europa.
