RoboMe: qué queda del robot que convertía un iPhone en su cara

RoboMe combina una base móvil con un soporte para dispositivos iOS. Su uso actual exige separar los juegos del mando de las funciones ligadas a aplicaciones antiguas.

·Redacción Robotica.es
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RoboMe de WowWee

RoboMe aprovechaba un objeto que muchos compradores ya tenían: el teléfono. El robot de WowWee podía sujetar un iPhone o un iPod touch para convertir su pantalla en una cara personalizable y ampliar las interacciones. Esa idea también explica el principal cuidado al recuperarlo hoy: el cuerpo mecánico y el software del móvil han envejecido de maneras diferentes.

Un robot antes de colocar el teléfono

La documentación contempla funciones básicas sin dispositivo iOS conectado. El mando permite conducirlo y acceder a juegos; el robot dispone de una cara propia y respuestas programadas. Por eso una aplicación incompatible no implica necesariamente que todo el juguete deje de tener utilidad.

Esta separación resulta útil al revisar una unidad usada. Primero interesa comprobar que la base se desplaza, que el mando transmite las órdenes y que responde el mecanismo de inclinación de la cabeza. Solo después tiene sentido dedicar tiempo a reconstruir las funciones del teléfono.

La ampliación que prometía en 2013

En su presentación original, WowWee atribuía a la combinación con iOS las caras personalizadas, las respuestas configurables y el reconocimiento de órdenes de voz. La telepresencia visual requería dos dispositivos compatibles.

El manual describe una conexión a la toma de auriculares, además de aplicaciones específicas. Es un detalle físico relevante: no basta con que un teléfono moderno quepa en el soporte. Hay que comprobar conexiones, versión del sistema y disponibilidad efectiva del programa, sin suponer que un adaptador resuelva toda la cadena.

La noticia de lanzamiento demuestra qué ofrecía el producto entonces. No confirma que esos servicios o aplicaciones sigan operativos con el hardware actual.

Brazos expresivos y límites de movimiento

Los brazos permiten adoptar posiciones y el manual distingue la respuesta al movimiento de una mano concreta. No deben confundirse con brazos manipuladores capaces de recoger objetos bajo control autónomo.

La base está pensada para superficies amplias, lisas y planas. Al preparar una demostración doméstica conviene retirar cables y tejidos que puedan interferir con las ruedas. El soporte del teléfono también debe comprobarse antes de montar un dispositivo, porque un cierre deteriorado cambia el riesgo de una simple sesión de juego.

RoboMe resulta interesante como ejemplo de robot ampliado por un móvil, con una frontera clara entre electrónica propia y funciones prestadas. Para quien lo compre hoy, la mejor descripción de una unidad es una demostración de lo que realmente funciona, acompañada del teléfono y la aplicación utilizados. Esa información vale más que repetir íntegramente las promesas del lanzamiento.

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Roboboa de WowWee en el suelo con la cabeza levantada. Foto: Bumper12, CC BY-SA 4.0.

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Robopanda 8068 de WowWee de cuerpo entero, sujetando su panda de peluche.

Robopanda

WowWee

Robosapien V2 en el centro de una fotografía de producto de WowWee, entre Roboraptor y Robopet.

Robosapien V2

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Roboscooper de WowWee con brazos de recogida y plataforma de carga.

Roboscooper

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Render de Rovio incluido en el manual de WowWee, con la cámara elevada.

Rovio

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