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Foundation y AMD preparan el humanoide Phantom MK-2

Foundation integrará los procesadores Ryzen AI Embedded X100 de AMD en Phantom MK-2, un humanoide dirigido a fábricas, logística y defensa.

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Foundation y AMD preparan el humanoide Phantom MK-2

Foundation Future Industries ha elegido los procesadores Ryzen AI Embedded X100 de AMD para desarrollar Phantom MK-2, la segunda generación de su robot humanoide. La alianza pone el foco en ejecutar percepción, control e inteligencia artificial dentro de la propia máquina, con destinos tan distintos como la fábrica, la logística y la defensa.

Un nuevo cerebro para Phantom

El acuerdo fue anunciado el 23 de julio de 2026, coincidiendo con el evento Advancing AI de AMD. Según la información facilitada por Foundation a Reuters, Phantom MK-2 utilizará la familia Ryzen AI Embedded X100, presentada por el fabricante de chips a comienzos de año para sistemas autónomos y aplicaciones de IA física.

La elección encaja con una necesidad básica de los humanoides: reunir mucha capacidad de cálculo en un volumen y un consumo compatibles con una máquina móvil. AMD integra en el mismo sistema en chip núcleos de CPU Zen 5, gráficos RDNA 3.5 y una NPU XDNA 2. Esa combinación permite repartir el trabajo entre control general, procesamiento visual e inferencia de modelos sin depender para todo de un servidor remoto.

La latencia importa especialmente cuando el robot comparte espacio con personas, manipula cargas o tiene que reaccionar ante un obstáculo. Una conexión a la nube puede ayudar a entrenar modelos, coordinar flotas o analizar registros, pero los bucles críticos de percepción y movimiento deben resolverse cerca del hardware. AMD presenta la serie X100 precisamente como una plataforma para cargas deterministas y en tiempo real en sistemas autónomos.

La compañía no ha detallado todavía qué configuración concreta llevará Phantom MK-2, ni ha publicado métricas conjuntas de autonomía, latencia o consumo. Por tanto, la alianza define la base de computación, pero aún no demuestra el rendimiento final del robot.

Más carga y seis horas de autonomía prometida

Foundation describe Phantom MK-2 como un humanoide industrial y de defensa diseñado para trabajo físico. En la web oficial del proyecto, la empresa atribuye al nuevo modelo una carga útil de 160 libras —unos 73 kilos—, una autonomía de hasta seis horas, protección IP67 y articulaciones intercambiables en campo. También sitúa el coste de materiales en 50.000 dólares, una cifra interna que no equivale al precio final de venta ni incluye necesariamente integración, software o mantenimiento.

El robot sucede a Phantom MK-1, del que la startup afirma haber desplegado unidades en fabricación de automóviles. Reuters recoge que esos sistemas participaron en la producción de más de 24.000 vehículos durante 2025. La compañía no identifica públicamente en el anuncio al fabricante ni aporta datos auditados sobre disponibilidad, ritmo de trabajo o intervenciones humanas, de modo que la cifra sirve como señal de actividad industrial, no como prueba completa de autonomía.

Foundation también plantea un modelo comercial distinto según la aplicación. Para industria ofrece robots como servicio por unos 100.000 dólares al año; para defensa habla de equipos de 300.000 dólares destinados inicialmente a manipulación de materiales y reconocimiento. La diferencia refleja que el hardware es solo una parte del coste: soporte, integración, entrenamiento y requisitos operativos cambian mucho entre una línea de producción y un entorno militar.

El calendario de fabricación es ambicioso. La empresa prevé abrir en octubre una planta con capacidad anual para 5.000 robots y comenzar después otra instalación capaz de producir 50.000 unidades al año. Son capacidades previstas, no entregas contratadas. Pasar de fabricar prototipos y series cortas a sostener miles de humanoides exige controlar proveedores, calidad, reparaciones, baterías y software de flota; ahí estará una parte importante de la prueba.

La escala industrial todavía debe demostrarse

El acuerdo con AMD da a Foundation una plataforma de computación reconocible y un socio con experiencia en sistemas embebidos. También muestra que la competición alrededor de los humanoides ya no se libra únicamente en actuadores o modelos de control. Los fabricantes de chips quieren ocupar la capa que une cámaras, sensores, inferencia y seguridad dentro de cada robot, un terreno en el que NVIDIA ha construido una posición fuerte con Jetson e Isaac.

Foundation llega además con un componente político poco habitual. Eric Trump es inversor y asesor jefe de estrategia de la startup, mientras la empresa busca negocio en defensa estadounidense. Esa relación ha generado dudas sobre posibles conflictos de interés. No cambia por sí sola las capacidades técnicas de Phantom, pero sí obliga a observar con atención cómo se adjudican y ejecutan los contratos públicos.

Por ahora, Phantom MK-2 es un producto en desarrollo acompañado de especificaciones y objetivos de producción, no una flota de segunda generación operando a escala. Lo relevante de la noticia es que Foundation ha concretado una parte esencial de su arquitectura y ha puesto fechas y cifras a su plan industrial. La medida real llegará cuando publique clientes, horas de operación, tasas de fallo y tareas completadas sin asistencia.

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