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Ropedia escala HOMIE para multiplicar los datos de robots

Ropedia capta 22 millones de dólares para fabricar más dispositivos HOMIE y ampliar su plataforma de datos multimodales para entrenar robots.

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Ropedia escala HOMIE para multiplicar los datos de robots

Ropedia ha captado 22 millones de dólares para llevar a mayor escala HOMIE, un dispositivo que se coloca en la cabeza y registra cómo las personas ven, se mueven y manipulan objetos. La compañía quiere convertir esas experiencias en datos sincronizados con los que entrenar modelos para robots.

Un wearable para registrar el trabajo desde dentro

La nueva operación es la segunda de dos rondas pre-Serie A. Sumada a los 8 millones de dólares anunciados en marzo, eleva la financiación total de la empresa a 30 millones de dólares, según el comunicado distribuido por Business Wire. Ropedia destinará el capital a ampliar la recogida de datos en el sudeste asiático y Norteamérica, contratar ingeniería en Estados Unidos y desplegar más unidades de su hardware.

HOMIE —siglas de Human-centric Omni Interaction and Experience— es una corona ligera con cámaras y otros sensores orientados alrededor de la cabeza. El sistema registra vídeo en primera persona, audio, profundidad, seguimiento de manos, mirada, movimiento corporal y posición de la cámara. La clave no es acumular imágenes aisladas, sino alinear cada canal en el tiempo para reconstruir qué percibe una persona, qué acción realiza y qué consecuencia física produce.

Ese enfoque intenta atacar uno de los cuellos de botella de la IA física. Un vídeo de internet puede enseñar el aspecto de una tarea, pero normalmente no contiene la geometría, la pose, la profundidad ni la sincronización necesarias para convertirla en una trayectoria de entrenamiento. La teleoperación sí genera demostraciones vinculadas a un robot, aunque exige disponer de la máquina y suele producir datos específicos para una plataforma concreta.

Ropedia propone capturar primero la actividad humana sin instrumentar cada habitación ni ocupar un robot. Después, su plataforma procesa y anota el material para localizar manos y objetos, estimar profundidad, reconstruir movimiento y describir el contexto espacial. El resultado se ofrece mediante licencias de datasets, acceso selectivo al hardware y colaboraciones de investigación.

De 10.000 horas a una red de dispositivos

La empresa asegura que su dataset Xperience-10M reúne 10 millones de episodios de interacción y más de 10.000 horas de grabaciones multimodales. También sostiene que su método puede reducir hasta 50 veces el coste de recogida frente a alternativas tradicionales. Son cifras aportadas por Ropedia, no una comparación independiente, pero ayudan a entender la escala que busca.

El dispositivo ha entrado en producción y la financiación permitirá aumentar el número de unidades disponibles. En una entrevista con SiliconANGLE, el fundador y consejero delegado, Zhaoxi Chen, situó el objetivo eventual en 10.000 dispositivos y adelantó una segunda generación más ligera prevista para agosto. La compañía afirma haber trabajado ya con más de una docena de empresas norteamericanas de IA encarnada e inteligencia espacial.

El modelo tiene una ventaja evidente: muchas personas con el wearable pueden registrar tareas distintas en paralelo, en fábricas, casas u otros entornos. Esa diversidad es difícil de obtener con una flota pequeña de robots teleoperados. También permite documentar actividades largas y cotidianas, no solo agarres preparados en un laboratorio.

Sin embargo, observar a una persona no resuelve por sí solo el aprendizaje de un robot. Un brazo industrial, un manipulador móvil y un humanoide tienen geometrías, límites de fuerza y capacidades muy diferentes. Los datos humanos deben transformarse, filtrarse y combinarse con simulación, demostraciones robóticas o aprendizaje por refuerzo antes de convertirse en una política ejecutable y segura.

La infraestructura importa tanto como el volumen

El reto de Ropedia no será únicamente fabricar más coronas. Para que los datos sean útiles tendrá que mantener calibración, sincronización, calidad y metadatos comparables entre miles de sesiones. Además, grabar personas, espacios de trabajo y conversaciones obliga a resolver consentimiento, privacidad, propiedad de los datos y cumplimiento normativo en cada país.

El comunicado no identifica a los inversores de la última ronda y tampoco detalla ingresos, precios del hardware ni contratos concretos. La financiación demuestra interés por la infraestructura de datos para robótica, pero aún no valida que una red de wearables produzca modelos mejores o despliegues más fiables.

Aun con esas cautelas, HOMIE representa un cambio relevante de unidad. La carrera de la IA física no se juega solo en el tamaño del modelo o en la destreza de una demo, sino en la capacidad de registrar millones de interacciones variadas, saber de dónde proceden y convertirlas en señales reutilizables. Ropedia apuesta por que el próximo salto de los robots empiece antes de que el robot se mueva: en la forma de observar y estructurar el trabajo humano.

Fuentes

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