Coca-Cola Europacific Partners (CCEP) ha incorporado robots cuadrúpedos Spot a sus fábricas británicas de Wakefield y East Kilbride. Su cometido no es mover producto, sino repetir rondas de inspección para detectar señales de avería antes de que una línea se detenga.
Casi 600 puntos bajo vigilancia
El despliegue abarca siete líneas de producción y casi 600 puntos de inspección, según la comunicación de CCEP. Los robots recogen imágenes y mediciones de vibración, ultrasonidos y temperatura mientras las instalaciones continúan funcionando.
Cada modalidad apunta a un problema distinto. La termografía puede revelar motores, rodamientos o conexiones eléctricas que se calientan de forma anómala. Los ultrasonidos ayudan a localizar fugas de aire comprimido difíciles de oír en una fábrica, y el análisis de vibraciones permite seguir desequilibrios, holguras o desgaste mecánico.
Spot recorre rutas programadas y vuelve a posiciones comparables en cada ronda. Esa repetibilidad importa tanto como el sensor: permite construir una referencia de funcionamiento normal y observar tendencias, en lugar de reaccionar a una lectura aislada. CCEP indica que el robot puede trabajar durante alrededor de 90 minutos antes de recargarse y subir los datos obtenidos.
En East Kilbride, donde hay cuatro líneas de vidrio y PET, el equipo ha definido unos 300 puntos. El caso de uso publicado por Boston Dynamics explica que ya se han localizado algunas fugas de aire y generado acciones de mantenimiento. Aun así, la propia planta reconoce que sigue construyendo las líneas base necesarias para separar una desviación útil del ruido normal de producción.
De Barcelona a una red internacional
La entrada en Reino Unido no parte de cero. CCEP probó antes Spot en su planta de Barcelona y después extendió el programa a centros de España, Francia, Alemania, Australia, Indonesia y Países Bajos. Wakefield y East Kilbride son los primeros emplazamientos británicos.
La expansión muestra un uso más concreto que muchas demostraciones de robots con patas. En una fábrica de bebidas, escaleras, tuberías, pasillos estrechos, mangueras y cambios temporales de ruta limitan a una plataforma con ruedas. Spot aporta movilidad, pero el valor económico depende de convertir sus lecturas en decisiones: intervenir antes de una parada, reparar una fuga o reservar el tiempo de los técnicos para diagnósticos y trabajos de mayor complejidad.
La plataforma también utiliza inspección visual asistida por modelos de visión y lenguaje. Entre los ejemplos descritos por Boston Dynamics están comprobar si un extintor permanece en su sitio, detectar un candado ausente o leer el nivel de un depósito. Son tareas sencillas de formular, aunque su utilidad industrial exige cámaras bien posicionadas, criterios estables y un procedimiento claro cuando el sistema devuelve una alerta.
El robot no sustituye al plan de mantenimiento
El despliegue todavía no demuestra por sí solo una reducción cuantificada de averías o costes. CCEP no ha publicado una comparación antes-después del tiempo de parada, el consumo energético o las horas de inspección manual. Esas métricas serán las que permitan saber si el programa compensa el coste del robot, sus sensores, la integración y el soporte.
Tampoco basta con acumular datos. Las alertas deben relacionarse con cada activo y llegar al sistema que usan los equipos de mantenimiento. Si los umbrales no contemplan cambios de velocidad, formato de botella, limpieza o temperatura ambiente, pueden producir demasiados falsos avisos y erosionar la confianza en la herramienta.
Spot pasa así a ser otro activo industrial: necesita rutas actualizadas, batería, calibración, conectividad, limpieza y control de acceso a la red de planta. Su ventaja está en asumir rondas repetitivas y llegar a zonas incómodas sin interrumpir la producción; el diagnóstico final y la decisión de reparar continúan en manos de los profesionales.
La escala de casi 600 puntos en dos fábricas permite comparar configuraciones reales y va más allá de una prueba de pasillo. El siguiente dato relevante no será cuántos kilómetros recorre el robot, sino cuántas averías anticipa, cuánto tiempo de producción protege y qué pérdidas de energía ayuda a corregir.