States Logistics ha elevado de dos o tres a entre cuatro y cinco el número de remolques que puede descargar por turno mediante un sistema móvil de Contoro Robotics construido alrededor de un brazo industrial KUKA KR IONTEC. La instalación automatiza una tarea físicamente exigente sin exigir que las cajas lleguen paletizadas ni ordenadas de forma regular.
El resultado es especialmente relevante porque la descarga de camiones continúa siendo uno de los extremos más difíciles de automatizar en un almacén. Cada remolque presenta una combinación distinta de cajas, huecos, deformaciones y cargas desplazadas durante el transporte. Aquí no basta con repetir una trayectoria programada: el robot debe reconstruir la escena y decidir cómo extraer cada bulto sin provocar un derrumbe.
De dos o tres remolques a cuatro o cinco por turno
Antes del despliegue, los operarios de States Logistics descargaban manualmente dos o tres remolques en un turno de ocho horas. La compañía procesa ahora entre cuatro y cinco con el sistema robotizado, según el caso de uso publicado por KUKA. El dato procede de las empresas implicadas y no de una auditoría independiente, pero describe una operación comercial sostenida, no una demostración en feria.
La solución combina el KR IONTEC con una base móvil, un transportador y el software AdaptAI de Contoro. Una vez colocado el remolque en el muelle, un operario desplaza el conjunto hasta la puerta con un mando y completa una preparación que requiere unos 15 minutos. A partir de ahí, el robot avanza dentro de la caja del camión a medida que retira filas de paquetes.
Un lidar mantiene la posición respecto a las paredes y al techo, mientras las cámaras localizan las cajas y alimentan la planificación de movimientos. El brazo las deposita en una cinta motorizada y un segundo robot las paletiza fuera del remolque. La celda puede trasladarse entre muelles, una diferencia importante frente a una instalación fija cuando la carga de trabajo cambia durante la jornada.
States Logistics recibe más de 50 remolques al mes en esta operación. Además de unidades estándar de 20 y 40 pies, trabaja con contenedores refrigerados cuyos suelos ranurados complicaban el avance de la plataforma y del transportador. Contoro modificó las ruedas del sistema para superar esa irregularidad, un detalle poco espectacular pero decisivo para llevar la automatización a carga real.
Una pinza pensada para cajas desordenadas
La percepción es solo una parte del problema. En un remolque cargado a nivel de suelo, muchas cajas no ofrecen acceso por arriba y pueden estar apoyadas contra las paredes o encajadas entre otras. La pinza DuoGrasp de Contoro puede sujetar dos caras accesibles —por ejemplo, el frontal y un lateral— en lugar de depender únicamente de ventosas colocadas sobre la cara superior.
La ficha técnica de Contoro sitúa el rango de trabajo entre cajas de 8 y 30 pulgadas y hasta 65 libras, unos 29,5 kg. El fabricante presenta el sistema como un servicio por contenedor, sin una gran inversión inicial en equipamiento. Ese modelo permite ajustar capacidad, aunque las compañías no han publicado el coste por descarga ni una comparación económica completa con el proceso manual.
La descarga tiene lugar dentro de un espacio cerrado al personal. En la entrada se instala un vallado portátil con bloqueo magnético; si alguien lo abre, el brazo se detiene. KUKA señala que buena parte del trabajo manual previo dependía de personal contratado y que algunos trabajadores fueron reasignados a tareas distintas, pero no aporta cifras de empleo antes y después de la automatización.
Autonomía con respaldo humano
Aunque KUKA describe el proceso como totalmente automatizado, Contoro mantiene una capa de teleoperación humana para resolver casos que la IA no puede completar por sí sola. Su plataforma InteleOp permite que un operador remoto intervenga ante una caja dañada, una geometría desconocida o un agarre que falle. Es una distinción necesaria: el personal ya no tiene que entrar en el remolque, pero el sistema no prescinde de supervisión para todos los escenarios.
Esa estrategia puede ser más pragmática que prometer autonomía absoluta. Cada intervención genera datos del caso límite y alimenta el entrenamiento específico de AdaptAI. La incógnita es cuánto apoyo remoto requiere la flota, con qué frecuencia se producen las excepciones y si esa proporción disminuye al acumular experiencia. Contoro no publica todavía esos indicadores.
El despliegue muestra una vía concreta para automatizar una operación que otros fabricantes también persiguen con brazos móviles y robots especializados. Su valor no está solo en duplicar aproximadamente el número de remolques por turno, sino en trasladar a la máquina el trabajo dentro de un recinto caliente, estrecho y cambiante. Para medir la madurez económica faltan costes, disponibilidad y tasa de intervención; para demostrar utilidad física, States Logistics ya aporta una operación real con volumen mensual y problemas resueltos sobre el terreno.
