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Industria y Logística

Threehalves apuesta por cuatro patas para trabajos peligrosos

Satyress desarrolla Threehalves, un robot centauro teleoperado que combina una base cuadrúpeda, brazos humanoides y herramientas intercambiables.

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Threehalves apuesta por cuatro patas para trabajos peligrosos

Satyress está desarrollando Threehalves, un robot teleoperado que une un torso con dos brazos y una base cuadrúpeda para llevar herramientas a incendios, minas, derrumbes y otras zonas donde exponer a una persona resulta peligroso. El prototipo no pretende decidir por el operario: busca trasladar su criterio y su destreza a una máquina más resistente.

Un centauro pensado alrededor de la teleoperación

La forma de Threehalves es llamativa, pero responde a una decisión funcional. Según la presentación oficial de Satyress, el torso y los brazos conservan una geometría próxima a la humana para que el operador pueda controlar movimientos familiares y trabajar en espacios y con equipos concebidos para personas. Las cuatro patas, por su parte, ofrecen una plataforma más estable que un bípedo cuando el robot está quieto o pierde el control de sus motores.

El robot mide alrededor de 2,1 metros de altura y se controla a distancia mediante una estación portátil con ordenador y joystick. Esa arquitectura lo sitúa más cerca de una máquina de trabajo remoto que de un humanoide autónomo. La empresa apunta a tareas con riesgo de lesión, temperaturas extremas, oscuridad, contaminación o desplazamientos costosos, pero todavía no ha comunicado precio, disponibilidad comercial ni clientes.

Satyress tampoco ha montado manos antropomórficas en los extremos de los brazos. En su lugar utiliza una interfaz de conexión rápida para acoplar directamente cada útil. El fabricante muestra una motosierra y una llave de impacto adaptadas al sistema, y asegura que el robot puede suministrar a los accesorios corriente de 12, 18 y 48 voltios, además de aire comprimido. El enfoque sacrifica la versatilidad de una mano generalista para ganar repetibilidad y rigidez en herramientas concretas.

La modularidad se extiende a la estructura. Brazos, patas, torso y cabeza comparten tres tipos de fijación y, de acuerdo con la compañía, pueden sustituirse y recalibrarse en minutos. Es una promesa relevante para equipos que operarían lejos de un taller, aunque Satyress no publica por ahora datos de carga útil, autonomía, alcance de radio, protección ambiental o tiempo medio entre fallos.

Seguridad física antes que autonomía

Threehalves incorpora articulaciones con frenos por fricción y bloqueos que se activan si desaparece la presión neumática. La idea es que una pérdida de energía no deje una máquina alta y pesada moviéndose sin control. Satyress añade depósitos de aire accesibles en el pecho y el cuerpo para inmovilizar el sistema en una emergencia, una solución deliberadamente física que no depende de que el software siga respondiendo.

La propia geometría limita dónde puede entrar. El fabricante reconoce que el robot reduce mucho su movilidad al atravesar una puerta estadounidense estándar de 32 por 80 pulgadas —aproximadamente 81 por 203 centímetros— y que no puede girar en un pasillo de 42 pulgadas, unos 107 centímetros. Incluso plantea cuernos mayores para impedir que atraviese puertas peatonales. Es una barrera poco convencional: evita que una máquina pensada para exteriores o zonas industriales invada espacios que no puede recorrer con seguridad.

Esa franqueza no equivale a una certificación. No hay ensayos independientes publicados sobre estabilidad, frenado, tolerancia a fallos o interacción con trabajadores. Tampoco se ha detallado qué latencia admite la teleoperación ni qué ocurre si se interrumpe el enlace más allá del bloqueo mecánico. Antes de verlo en un incendio o una mina, Threehalves tendrá que convertir esas decisiones de diseño en procedimientos verificables.

Una idea conocida con prioridades distintas

El formato centauro tiene precedentes. El proyecto europeo CENTAURO combinó cuatro patas con ruedas, torso y manos para manipular herramientas en escenarios de desastre, mientras un operador recibía información visual, sonora y háptica. Su trabajo mostró por qué una plataforma híbrida puede conservar estabilidad y capacidad de manipulación en terrenos que un robot con ruedas simples no puede afrontar.

Satyress cambia parte de ese equilibrio: elimina las manos, da prioridad a herramientas acopladas y presenta la teleoperación como núcleo del producto, no como respaldo temporal de una autonomía futura. La elección puede ser sensata en tareas variables donde ya existe un profesional cualificado y el problema principal es mantener su cuerpo lejos del peligro.

Por ahora, sin embargo, Threehalves sigue siendo un prototipo en desarrollo. Las fotografías oficiales demuestran que existe una máquina física y que puede portar herramientas; no prueban rendimiento sostenido en humo, polvo, calor, terreno inestable o espacios contaminados. Su valor real dependerá menos de su silueta de centauro que de datos aún ausentes: cuánto puede cargar, cuánto tarda en desplegarse y qué nivel de control conserva cuando las comunicaciones empeoran.

Fuentes

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