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Industria y Logística

Ultra lleva OP1 a cubrir el 30% de pedidos de un almacén

Highline Commerce amplía su almacén de Brooklyn mientras los robots OP1 de Ultra ya cubren hasta el 30% de los pedidos de sus clientes.

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Ultra lleva OP1 a cubrir el 30% de pedidos de un almacén

Ultra ha colocado sus robots Operator OP1 en la operativa de Highline Commerce, un proveedor logístico de Brooklyn donde estas máquinas ya intervienen en hasta el 30% de los pedidos de sus clientes. El dato acompaña la ampliación del almacén de Highline y ofrece una referencia concreta sobre el trabajo que puede absorber un robot generalista diseñado para una estación fija.

Un robot fijo para una parte variable del almacén

Highline Commerce ha renovado y ampliado su presencia en Industry City, el complejo industrial de Sunset Park donde comparte edificio con Ultra. Su instalación alcanzará 60.000 pies cuadrados, unos 5.575 metros cuadrados, después de haber crecido desde los 27.000 hasta los 42.000 pies cuadrados durante su anterior contrato.

Según Commercial Observer, que atribuye la cifra a un portavoz de Industry City, los robots de Ultra completan hasta el 30% de los pedidos gestionados para los clientes de Highline. No se ha publicado un desglose por unidades, turnos o tipo de pedido, por lo que el porcentaje no permite calcular todavía la productividad de cada robot ni compararla directamente con una línea convencional.

Sí confirma algo más básico y relevante: OP1 está trabajando en una operación comercial, no solo en una demostración. Highline presta servicios logísticos a marcas de comercio electrónico y ha situado fabricación, impresión, preparación de pedidos y automatización dentro del mismo recinto. La cercanía entre las dos empresas permite que el fabricante ajuste el sistema sobre un flujo real sin convertir cada cambio en un proyecto remoto de integración.

El diseño de OP1 se aleja deliberadamente del humanoide móvil. Es un sistema de dos brazos montado sobre una estructura fija con ruedas bloqueables. Puede desplazarse para instalarlo, pero no recorre los pasillos durante el trabajo. Esa decisión elimina baterías, equilibrio bípedo y navegación autónoma de la ecuación, y concentra el hardware en tareas como empaquetado, clasificación y preparación de kits.

Diez pies de alcance vertical y alimentación de pared

La ficha oficial de Ultra describe una huella de 5 × 5 pies —aproximadamente 1,5 × 1,5 metros—, un área de trabajo de hasta 10 × 10 pies y un alcance vertical desde el suelo hasta los 10 pies, unos 3 metros. La carga útil declarada llega a 10 libras, alrededor de 4,5 kilos.

OP1 se conecta a una toma convencional de 120 V, con un consumo máximo de 10 A, y requiere una conexión Ethernet dedicada de 10 Mbps. Al prescindir de batería, Ultra afirma que puede trabajar hasta 24 horas al día. La compañía también asegura que la instalación se completa en horas y plantea una prueba inicial de tres meses antes de ampliar el número de unidades.

Estas características sitúan al sistema entre una célula industrial y un robot generalista. Su base fija limita el espacio que puede cubrir, pero el gran brazo posterior mueve el conjunto de manipulación por una estación amplia. Los dos brazos delanteros pueden ocuparse de objetos y embalajes distintos sin exigir que cada flujo tenga una máquina construida a medida.

Ultra sostiene que sus robots ya operan en almacenes de varios estados. En otro despliegue, el proveedor logístico Manifest.eco, en Texas, utiliza dos unidades para empaquetar comercio electrónico. La empresa declara que cada una procesa entre 800 y 1.000 pedidos diarios, una referencia útil aunque proceda del propio fabricante y no sea directamente extrapolable al almacén de Highline.

El 30% necesita más contexto operativo

El caso de Brooklyn resulta interesante precisamente porque acota el alcance de la automatización. OP1 no sustituye toda la intralogística: no recupera producto de cualquier estantería, no transporta totes por el edificio y no resuelve por sí solo las excepciones de un pedido. Automatiza una estación y determinadas secuencias repetitivas dentro de un sistema mayor.

También conviene evitar la etiqueta de humanoide que aparece en parte de la cobertura del acuerdo. OP1 tiene dos brazos y una disposición inspirada en el torso humano, pero carece de piernas y movilidad autónoma. Ultra ha elegido una arquitectura fija porque muchas tareas de almacén ya llegan a una estación mediante carros o transportadores. Esa especialización reduce complejidad, aunque también limita la flexibilidad fuera de su celda.

Quedan por conocer métricas que permitirían valorar mejor el despliegue: tasa de errores, porcentaje de intervención humana, disponibilidad real, coste por pedido y evolución del rendimiento al cambiar formatos. El 30% comunicado es una señal de adopción, no una auditoría completa de productividad.

Aun con ese matiz, Highline aporta una prueba más útil que una demo aislada. La expansión del almacén indica que la automatización está conviviendo con un negocio en crecimiento, y el formato enchufable de OP1 propone una vía pragmática para introducir manipulación con IA sin reconstruir toda la instalación. El siguiente paso será demostrar que ese porcentaje se mantiene al aumentar volumen, variedad de artículos y número de robots.

Fuentes

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