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Salud y Medicina

ABB y Roche preparan robots móviles para laboratorios clínicos

ABB y Roche desarrollarán robots móviles manipuladores y brazos fijos para mover muestras y portaobjetos en laboratorios de diagnóstico.

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ABB y Roche preparan robots móviles para laboratorios clínicos

ABB Robotics y Roche Diagnostics han acordado desarrollar y comercializar robots para automatizar tareas físicas dentro de laboratorios clínicos. Las primeras aplicaciones se centrarán en mover portaobjetos de anatomía patológica y transportar muestras entre instrumentos mediante manipuladores móviles autónomos.

Del instrumento aislado a un laboratorio conectado

Los grandes laboratorios ya utilizan analizadores automáticos, cintas transportadoras y sistemas de preparación de muestras. El problema aparece entre esas islas de automatización: bandejas, tubos y consumibles todavía deben pasar de una máquina a otra, y no todos los edificios permiten instalar una línea rígida que conecte cada equipo.

La colaboración anunciada por ABB aborda precisamente ese hueco. En los laboratorios centrales de diagnóstico, ABB plantea robots móviles con brazo capaces de recoger materiales y llevarlos al siguiente instrumento. En anatomía patológica, el primer trabajo conjunto se dedicará a organizar y manipular portaobjetos para avanzar hacia flujos más digitales.

La elección de un manipulador móvil importa. Un AMR convencional puede transportar un carro, pero necesita que una persona o una estación automática cargue y descargue el contenido. Al añadir un brazo, el robot puede intervenir en los puntos de transferencia y conectar equipos que no fueron diseñados como una única línea.

ABB también prevé utilizar brazos articulados fijos. La combinación permite reservar los robots móviles para recorridos variables y emplear estaciones ancladas cuando una operación exige repetibilidad en un punto concreto. Roche aportará el conocimiento sobre procesos diagnósticos y requisitos de laboratorio; ABB, el hardware, el software de orquestación y la industrialización.

IA física, pero sin producto anunciado todavía

Las empresas encuadran el acuerdo dentro de la estrategia Autonomous Versatile Robotics de ABB. La idea es que los robots aprendan de datos reales y se adapten a cambios del entorno en vez de depender únicamente de trayectorias programadas. En un laboratorio, esa flexibilidad puede servir para reconocer bandejas, reaccionar ante una posición desplazada o seleccionar una ruta alternativa sin rediseñar toda la instalación.

Conviene no confundir esa dirección técnica con un despliegue terminado. ABB y Roche no han presentado un modelo nuevo, una ficha de prestaciones, una fecha de comercialización ni un primer hospital cliente. Tampoco publican tiempos de ciclo, precisión al manipular tubos, autonomía de batería o capacidad de operación sin supervisión. El acuerdo define las dos primeras áreas de trabajo, no un catálogo listo para comprar.

La base física sí existe. ABB lleva años mostrando brazos colaborativos y robots móviles en laboratorios, y su oferta de automatización cubre desde pipeteado hasta conexión de instrumentos. Roche, por su parte, ya integra analizadores y líneas para laboratorios centrales. El reto es convertir esas piezas en una solución repetible que no requiera un proyecto de ingeniería distinto en cada centro.

Ese matiz también afecta a la expresión «IA física». Un laboratorio clínico no necesita que el robot improvise libremente, sino que sea flexible dentro de un proceso validado: identificar correctamente una muestra, mantener la trazabilidad, evitar contaminación, respetar prioridades y detenerse de forma segura cuando aparece una persona o una condición inesperada.

La utilidad dependerá de trazabilidad y validación

ABB recuerda que alrededor del 70% de las decisiones terapéuticas dependen de pruebas diagnósticas, una cifra que atribuye a una declaración conjunta de la FDA y los Centers for Medicare & Medicaid Services de Estados Unidos. La automatización puede aliviar tareas repetitivas en un sector con escasez de personal, pero el argumento decisivo no será solo ahorrar desplazamientos.

Mover una muestra entre instrumentos exige conservar identidad, orientación, temperatura cuando proceda y registro de cada entrega. Un fallo logístico puede retrasar un resultado o asociarlo al paciente equivocado. Por eso, un robot útil debe integrarse con el sistema de información del laboratorio y dejar una cadena de eventos auditable, además de cumplir las reglas de seguridad física habituales.

También queda por aclarar dónde termina la automatización general del laboratorio y dónde empieza una función sometida a requisitos regulatorios más específicos. El brazo puede limitarse a logística interna o participar en preparación y manipulación que afecten directamente al ensayo. Cada salto añade exigencias de validación, limpieza, control de acceso y gestión de cambios de software.

El acuerdo resulta relevante porque une a un fabricante con robots industriales, cobots y AMR con una de las mayores compañías de diagnóstico. Pero la prueba real llegará cuando ambas publiquen una instalación, métricas operativas y el alcance regulatorio de las primeras aplicaciones. Hasta entonces, es una hoja de ruta concreta para conectar laboratorios con robots, no la demostración de que el trabajo ya está resuelto.

Fuentes

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