Blue-Bot: llevar el recorrido de los botones a la tableta
Blue-Bot conserva los botones de dirección y añade Bluetooth. La aplicación permite editar el recorrido y ensayar repeticiones antes de enviarlo al robot.

Blue-Bot permite empezar un recorrido pulsando botones sobre el robot y después preparar las instrucciones en una tableta. Ese paso entre dos formas de programar es su principal diferencia práctica frente a un robot que solo acepta órdenes en el cuerpo. La conexión Bluetooth transmite al equipo físico la secuencia que se ha organizado en la aplicación.
TTS lo propone desde los tres años. La edad orienta la introducción de actividades, pero no significa que cada alumno pueda configurar por sí solo una tableta o trabajar con recorridos largos. Un adulto puede encargarse de la conexión y dejar que el niño decida los movimientos.
Un mismo recorrido admite dos niveles de trabajo
La página actual de TTS describe botones de dirección, carcasa transparente y una memoria de 256 pasos. Para una primera actividad bastan unos pocos: avanzar, girar y alcanzar una casilla señalada. Preparar el destino antes de pulsar ayuda a que el movimiento responda a una intención.
La aplicación permite añadir y ordenar instrucciones, introducir repeticiones y utilizar giros de 45 grados. Esa última posibilidad cambia el diseño del terreno: un tapete de cuadrados pensado para giros rectos no plantea el mismo problema que un recorrido con diagonales.
Un ejercicio propuesto consiste en resolver un trayecto corto con botones y luego reconstruirlo en la pantalla. Se puede comparar la secuencia antes de ejecutarla, corregir una orden y volver a colocar el robot en el mismo punto inicial. No es una prueba realizada con Blue-Bot, sino una actividad derivada de sus controles documentados.
El suelo también forma parte del programa
El distribuidor español Robotix especifica avances de 150 mm con una tolerancia de ±8 mm y giros mediante botones de 90 grados con ±4 grados. Esas cifras explican por qué un recorrido puede desviarse pese a que la secuencia esté bien escrita.
Si el final queda fuera de la casilla, interesa distinguir un error de instrucciones de uno de colocación o superficie. Hacer varios intentos desde una marca fija permite observar el patrón. Aumentar la longitud del recorrido también acumula desviaciones, de modo que más órdenes no equivalen siempre a una actividad mejor.
Para un grupo pequeño, los papeles pueden repartirse entre quien propone el camino, quien programa y quien anota el resultado. La parte valiosa del juego aparece al explicar por qué se cambia una orden. El robot aporta una respuesta visible que permite discutirla.
Elegir el equipo y los accesorios
Robotix publica 159,19 euros con IVA para el robot Blue-Bot. Conviene distinguir esa unidad de los paquetes de aula, las bases de carga y los lectores de tarjetas. La ficha del vendedor identifica el artículo; los portes y la fecha final de entrega dependen del pedido.
TTS enlaza las aplicaciones móviles y presenta compatibilidad con su lector TacTile. Si ya se dispone de tabletas, antes de comprar varias unidades interesa instalar la aplicación en esos dispositivos y revisar sus requisitos. Bluetooth en la ficha del robot no garantiza que cualquier combinación antigua de sistema y aplicación siga siendo compatible.
La página del fabricante también describe grabaciones de audio y detección de otros Bee-Bot o Blue-Bot. Son posibilidades adicionales para actividades concretas. Una sesión de recorridos no necesita aprovecharlas todas a la vez.
La guía de Bee-Bot permite comparar el inicio con botones. Entre los robots educativos, Blue-Bot tiene sentido cuando el grupo va a utilizar la edición en pantalla y las repeticiones; esa necesidad explica mejor la compra que el simple hecho de añadir conectividad.
Fuentes
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