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KUKA lleva el LBR iisy a iiQKA.OS2 para escalar cobots

KUKA integra su familia LBR iisy en iiQKA.OS2 para combinar trabajo colaborativo, rendimiento industrial y una plataforma común de simulación y control.

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KUKA lleva el LBR iisy a iiQKA.OS2 para escalar cobots

KUKA ha integrado la familia de cobots LBR iisy en su sistema operativo iiQKA.OS2. El movimiento no consiste en presentar un brazo completamente nuevo, sino en llevar varias configuraciones del robot colaborativo a una plataforma común de control, simulación y puesta en marcha para que una empresa pueda ampliar la automatización sin cambiar de entorno tecnológico.

Un cobot que puede crecer dentro de la fábrica

La propuesta parte de un problema habitual en la automatización industrial. Una pyme puede comenzar con una célula colaborativa sencilla, pero el software, la ingeniería y los periféricos elegidos en ese primer proyecto condicionan lo que podrá desplegar después. Cuando cada robot utiliza herramientas y flujos distintos, ampliar una línea exige volver a integrar buena parte del sistema.

Con el lanzamiento anunciado el 15 de julio, KUKA intenta que el LBR iisy funcione como puerta de entrada a una arquitectura que también cubre robots industriales. iiQKA.OS2 comparte conceptos de operación, control y diagnóstico, mientras iiQWorks.Sim permite programar y validar la célula de forma virtual antes de ponerla en servicio.

La compañía orienta la familia a manipulación de materiales, alimentación de máquinas, montaje, inspección, paletizado y soldadura. Son tareas que pueden comenzar en una estación atendida junto a personas y acabar dentro de una célula automatizada de mayor ritmo. La misma base también permite combinar entornos colaborativos, híbridos e industriales, aunque la posibilidad de trabajar sin vallado siempre depende de la evaluación de riesgos de la aplicación concreta.

KUKA ofrece configuraciones de seis ejes con cargas nominales de 3 a 15 kilogramos y alcances de 760 a 1.300 milímetros. El catálogo incluye modelos de 3, 6, 8, 11 y 15 kilogramos, además de variantes para sala blanca. No todas las versiones combinan el mayor alcance con la mayor carga: el objetivo es cubrir células diferentes sin abandonar la misma familia de producto.

Sensores de par, control de fuerza y una plataforma común

El catálogo técnico del LBR iisy sitúa sensores de par en todas las articulaciones. Esa medición permite detectar fuerzas externas, guiar el brazo manualmente durante la enseñanza y ejecutar procesos con control de fuerza en montaje, unión o colaboración entre persona y robot.

La seguridad se apoya en el sistema KUKA ARGUS, funciones integradas de supervisión y opciones como iiQKA.SafeOperation para controlar espacios, posiciones y velocidades. Las variantes de 6 a 15 kilogramos declaran protección IP54, mientras que el modelo de 3 kilogramos figura como IP30. También hay compatibilidad ESD conforme a IEC 61340-5-1 y versiones para salas blancas de hasta clase ISO 3.

El controlador compartido es KR C5 micro, con conectividad de bus de campo y E/S, integración con PLC, cámaras, sensores y periféricos. La parte relevante de iiQKA.OS2 está en reducir la separación entre el robot virtual y el físico: la plataforma admite simulación, programación fuera de línea y puesta en marcha virtual, además de una interfaz web y paquetes de aplicación.

KUKA ya había presentado iiQKA.OS2 como un sistema capaz de gobernar cinemáticas distintas, desde robots Delta y SCARA hasta brazos de seis ejes. La incorporación del LBR iisy da una forma comercial más concreta a esa estrategia. En lugar de vender el cobot como una isla fácil de programar, lo coloca dentro del mismo ecosistema que una fábrica puede utilizar para proyectos posteriores.

La unificación importa, pero no elimina la integración

El valor del anuncio dependerá menos del brazo aislado que de la coherencia del flujo completo. Poder reutilizar simulación, interfaces, diagnósticos y conocimientos técnicos puede rebajar el coste de pasar de una primera célula a varias líneas. También puede facilitar que un integrador mantenga aplicaciones diferentes sin multiplicar herramientas.

Sin embargo, una plataforma común no convierte automáticamente un proyecto en sencillo. La herramienta final, la visión, el PLC, los tiempos de ciclo, la seguridad funcional y la recuperación ante fallos siguen necesitando ingeniería específica. Tampoco todas las aplicaciones colaborativas pueden operar cerca de personas a máxima velocidad o sin protecciones físicas.

La novedad, por tanto, no es que LBR iisy haya aparecido de cero, sino que KUKA lo reposiciona como cobot de rendimiento industrial sobre su sistema operativo unificado. Si esa continuidad reduce horas de ingeniería y facilita reutilizar soluciones entre células, iiQKA.OS2 puede convertirse en una ventaja más importante que una mejora aislada de carga o alcance. En fábrica, escalar una automatización suele depender tanto de la compatibilidad y el mantenimiento como del robot que ejecuta el movimiento.

Fuentes

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