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JAL prueba el dron Iris GVI para inspeccionar sus aviones

Japan Airlines compara las imágenes del dron Iris GVI de Donecle con las inspecciones visuales de sus mecánicos. Las pruebas se realizan dentro de sus hangares.

·Redacción Robotica.es
4 min de lectura
Fotografía oficial del dron Iris GVI de Donecle volando junto a la cola de un avión de Japan Airlines dentro de un hangar.

Japan Airlines está probando el Iris GVI de Donecle para fotografiar el exterior de sus aviones y permitir que los mecánicos lo inspeccionen desde las imágenes. La aerolínea compara ese procedimiento con la revisión visual convencional desde finales de junio. El anuncio del 11 de septiembre da a conocer una validación en hangares, todavía sin resultados publicados sobre el ahorro de tiempo o la detección de daños.

La comunicación conjunta de JAL y Donecle [en] sitúa el objetivo en reducir el trabajo en altura y el tiempo dedicado a recorrer grandes superficies. El dron vuela de forma autónoma, detecta obstáculos y captura fotografías con criterios uniformes. Los mecánicos conservan la revisión de las imágenes: automatizar el recorrido de la cámara no equivale a decidir por sí solo si el avión puede volver a volar.

Volar sin GPS dentro del hangar

Donecle, con sede en Toulouse, desarrolla el dron y el software de inspección. Su documentación técnica [en] describe un posicionamiento mediante láser que prescinde de GPS y balizas, con misiones preparadas de antemano y almacenadas en el equipo. Esa independencia del GPS permite trabajar bajo cubierta, donde la señal de satélite puede no estar disponible.

La ficha del Iris GVI [en] especifica una cámara de 24 megapíxeles y aplicaciones sobre la estructura del avión y componentes como trenes de aterrizaje o motores desmontados. El sistema se ofrece a operadores profesionales mediante contacto comercial. No es un accesorio que una aerolínea añada a cualquier dron de consumo: Donecle incluye en su solución análisis de imágenes, formación, mantenimiento y alojamiento del historial de inspecciones.

El registro digital aporta una utilidad distinta de la velocidad de vuelo. Guardar fotografías e informes permite volver sobre el estado anterior de una superficie. Donecle explica que conserva esos datos en su nube, separados por cliente. Para el taller, incorporar el sistema supone también integrar ese archivo en su manera de documentar el mantenimiento.

Hay zonas que siguen condicionando el recorrido. El fabricante reconoce que, según el avión, algunas áreas inferiores próximas al tren de aterrizaje pueden quedar fuera del alcance de vuelo. La cobertura concreta importa más que una promesa de inspección automática de toda la aeronave.

El tiempo de vuelo no es el de la inspección completa

El uso de drones para esta tarea tiene antecedentes europeos. En abril de 2018, Airbus presentó un sistema de inspección en interiores [en] cuyo proceso estimado duraba tres horas, incluidas media hora de captura y la posterior revisión técnica. Aquellas cifras pertenecen a ese sistema y anuncio; no son una medición del Iris GVI en JAL.

El ejemplo ayuda a interpretar lo que debe comparar una prueba como esta. Capturar imágenes, examinarlas y cerrar un informe son trabajos diferentes. Un vuelo más corto solo explica una parte del tiempo que necesita el equipo de mantenimiento.

También delimita la autonomía de estos robots y drones profesionales. En el remolque asistido por Groundwatch, los robots vigilan obstáculos mientras una persona dirige el movimiento del avión. Aquí, la máquina coloca la cámara y recoge evidencia para el mecánico. Cada aplicación automatiza una tarea concreta de la operación aeroportuaria.

Las pruebas de JAL siguen dentro del hangar

JAL y Donecle indican que el equipo está admitido en manuales de mantenimiento de fabricantes de aeronaves. Esa referencia acompaña al producto; la aerolínea sigue contrastando su aplicación en su propio proceso de inspección.

La ampliación a revisiones tras impactos de rayos y al seguimiento periódico de la pintura figura como una fase futura, en colaboración con el ministerio japonés de transporte. Por ahora, la comparación entre observación directa y fotografías es el trabajo que JAL ha confirmado.

Fuentes

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