Hopcopter estrena un pie flexible para saltar sobre arena y hielo
La Universidad de Toronto presenta un nuevo pie para Hopcopter, un robot de una sola pata. Su apoyo articulado y con púas evita que se hunda o resbale al saltar.

Tiene cuatro hélices arriba y una sola pata debajo. Hopcopter avanza a saltos, pero su antiguo pie podía hundirse en la arena o resbalar sobre hielo. Un equipo de la Universidad de Toronto le ha dado un apoyo más ancho, articulado y con pequeñas púas para salir de esos apuros.
La universidad presentó el avance el 26 de octubre [en]. Jeeraphat Owen Kledkruemas y sus compañeros trabajan con un robot que combina el cuerpo de un cuadricóptero con una pata elástica. Al tocar suelo, esta se comprime y devuelve energía para el siguiente salto; las hélices ayudan a orientar el aparato y compensar las pérdidas.
Una raqueta de nieve con púas
La idea del apoyo ancho se entiende como una raqueta de nieve: repartir la carga reduce la tendencia a clavarse en un terreno blando. El pie también puede inclinarse en cualquier dirección gracias a una articulación esférica. Unas gomas lo devuelven a su posición durante el vuelo, mientras las púas de la suela mejoran el agarre.
Ese ajuste sucede de forma mecánica. El estudio, publicado el 22 de octubre en Advanced Intelligent Systems [en], explica que el apoyo de un robot saltador suele durar menos de cien milisegundos: deja poco margen para detectar un mal contacto y mover un tobillo motorizado.
Saltar con una sola pata tiene otros precedentes. Berkeley documentó en Salto [en] cómo la orientación en el aire y la estimación del movimiento permiten encadenar brincos fuera del laboratorio. Nuestra explicación de Salto-1P recorre esa dificultad de acertar con el aterrizaje. Hopcopter pone ahora el foco en lo que ocurre justo al tocar superficies que ceden o patinan.
Del suelo preparado a la arena
Los autores compararon el pie puntiagudo con dos suelas, una lisa y otra con púas. En arena, el primero se quedaba atrapado en la mayoría de las pruebas de caída. En los ensayos exteriores, el apoyo con púas permitió sumar 180 saltos sobre arena, a lo largo de 34,3 metros, y 99 sobre suelo helado, recorriendo 22,9 metros.
Son resultados del propio equipo sobre recorridos experimentales. El trabajo registra desviaciones de trayectoria, y en el ensayo helado señala viento de 20–30 km/h. La navegación autónoma para futuras misiones sigue entre los objetivos que anuncia Toronto; saltar sobre esas superficies no acredita todavía un robot de rescate listo para desplegar.
La exploración de terrenos difíciles admite cuerpos muy distintos, desde los cuadrúpedos saltadores como SpaceBok hasta este aparato con hélices. Para Hopcopter, el siguiente trabajo descrito en el estudio será adaptar el empuje a la energía que absorbe cada terreno y mejorar la recuperación cuando un salto salga mal.
Fuentes
- Universidad de Toronto, Tyler Irving — presentación del nuevo pie, funcionamiento y objetivos, 26 de octubre [en]
- Kledkruemas y colaboradores — Compliant Footpads Enable Terrain-Adaptive Hopping in a Monopedal Robot, estudio y resultados experimentales, 22 de octubre [en]
- UC Berkeley, Kara Manke — antecedentes independientes: control y pruebas exteriores de Salto, 2019 [en]
- Imagen: Aaron Demeter / University of Toronto Engineering — detalle oficial del nuevo pie de Hopcopter; adaptación a cabecera
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