Gogobot D1: un perro robot pequeño para jugar y programar
Gogobot D1 es un perro robot de 800 gramos con pantalla, voz y control remoto. La versión EDU añade programación; revisamos batería, documentación y límites.

Gogobot D1 lleva la idea de mascota robótica a un formato que cabe junto al ordenador: tiene cuatro patas, una cara en pantalla y control mediante voz, aplicación o mando. Su ficha oficial fija un peso de 800 gramos y unas dimensiones de 255 × 137 × 188 milímetros. Es un tamaño que permite llevarlo de una habitación a otra, aunque conviene reservarle una superficie de juego despejada.
El proyecto pasó por una campaña de Kickstarter en 2026. La tienda oficial ya anuncia envíos. Ese cambio de estado es relevante para quien sigue estos dispositivos: se puede contrastar una oferta comercial y documentación publicada, en lugar de depender únicamente del vídeo de una campaña.
D1 y D1 EDU: decidir por el uso
La marca ofrece dos versiones dentro de la misma familia. D1 incluye el robot y un mando; D1 EDU incorpora funciones de programación. Para jugar con movimientos y respuestas predefinidas, el paquete básico puede ser suficiente. Si se pretende convertirlo en una actividad de aprendizaje, interesa revisar antes qué proyectos permite el paquete EDU y qué ordenador o aplicación necesitan.
Gogobot mantiene una página de descargas con un curso básico para EDU y material de configuración de Bluetooth y Wi-Fi. Es un punto de partida útil para comprobar el trabajo que exige ponerlo en marcha. La existencia de recursos descargables no implica que toda la plataforma sea abierta ni que admita cualquier lenguaje de programación.
La pantalla de 2,4 pulgadas aporta expresiones; los micrófonos y sensores táctiles permiten distintas entradas. En una actividad educativa se pueden separar estas partes: una orden recibida, una respuesta visible y un movimiento. Esa relación entre entrada y salida suele resultar más comprensible que una demostración larga en la que ocurren muchas cosas a la vez.
La batería cambia según cuánto se mueva
El dato más útil para preparar una sesión es el de movimiento continuo: el fabricante anuncia aproximadamente 70–90 minutos. La cifra de hasta tres horas corresponde a un uso con espera e interacción intermitente. Compararlas como si fueran la misma prueba llevaría a planificar sesiones demasiado largas.
La carga por USB-C se anuncia entre dos y tres horas. Para un taller, conviene organizar las actividades de programación y observación de forma que la recarga no interrumpa el único ejercicio previsto. También ayuda comprobar qué órdenes funcionan mediante el mando cuando la red disponible no es la habitual.
Qué confirmar antes de comprar desde España
La conectividad Wi-Fi y la referencia a conversación mediante IA no explican por sí solas dónde se procesan los mensajes. Antes de comprar, hace falta preguntar por los idiomas disponibles, el servicio en la nube y sus condiciones. La ficha consultada tampoco documenta una conversación completa sin conexión.
Los sensores ToF e IMU son componentes del robot, pero no acreditan una protección universal frente a desniveles. Una mesa sin barrera o una zona próxima a escaleras exige supervisión.
Finalmente, merece atención el soporte: las condiciones publicadas contemplan adelantar portes e impuestos para una reparación y reembolsarlos si se confirma un defecto cubierto. Para un comprador internacional, ese procedimiento puede pesar tanto como el precio inicial. D1 resulta interesante para interacción y aprendizaje cuando esas condiciones, el idioma y el contenido EDU encajan con el uso previsto.
Fuentes
- Gogobot: D1 y D1 EDU, especificaciones y condiciones [en]
- Gogobot: recursos de programación y configuración [en]
- Gogobot: campaña de Kickstarter de 2026 [en]
Imagen: Imagen promocional oficial de Gogobot D1 completo, con cuatro patas articuladas y pantalla facial, sobre un escritorio. Archivo original.
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